Cerealistas extremeños se movilizan en Mérida tras caer el precio del trigo a niveles de hace 40 años
Los agricultores de cereales de invierno han comenzado este lunes una serie de concentraciones ante la sede de Presidencia de la Junta, en Mérida, convocadas por Apag Extremadura Asaja, para exigir medidas urgentes que permitan sostener un sector que consideran “al límite”. Las protestas se desarrollarán cada mañana, de 08:00 a 15:00 horas, entre el 14 y el 30 de septiembre, con la participación rotatoria de cooperativas de toda la región. Este lunes han acudido productores de Llerena y Villagarcía de la Torre.
El presidente de la organización agraria, Juan Metidieri, ha acusado a la presidenta extremeña, María Guardiola, de “incumplir los compromisos” que, según afirma, adquirió cuando estaba en la oposición respecto a una producción clave en comarcas como la Campiña Sur, donde predominan cultivos como trigo, cebada o centeno.
Entre las reivindicaciones destacan la puesta en marcha de una ayuda integrada, “similar a la publicada en 2023”, la autorización de quemas controladas de rastrojos y una línea de préstamos sin intereses. Medidas que, según Metidieri, permitirían aliviar la presión de unos costes de producción “disparados” y unos precios “por los suelos”.
El dirigente agrario ha denunciado que el cereal extremeño compite con importaciones de Rusia y Ucrania, que llegan a precios muy bajos y “amenazan la soberanía alimentaria”. A su juicio, es necesario “dar un giro de 180 grados” en el cereal y en otras producciones como el arroz, el maíz o la uva, y garantizar el cumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria para asegurar precios dignos.
La situación del cereal de invierno, añade, se refleja en la drástica reducción de superficie cultivada, que ha pasado de 300.000 hectáreas en 1999 a unas 180.000 en la actualidad.
El agricultor Cándido Méndez, de Casas de Reina, ha descrito la situación como “inaguantable e inviable”. Mientras el gasoil, los abonos y los herbicidas “están por las nubes”, el precio del trigo “sigue igual que hace 40 años”. El cereal de invierno se paga ahora a 0,22 euros el kilo, cuando, según afirma, serían necesarios 0,50 euros para obtener rendimientos mínimos.
Méndez ha pedido a los responsables políticos que, “en vez de tantas inspecciones”, adopten medidas eficaces para paliar una situación que considera “lamentable” y que, asegura, no se resuelve con la “limosna” de la PAC. “Yo creo que lo que quieren es quitarnos del medio, porque si no, no se entiende esto”, ha concluido.