Editoras afectadas denuncian graves impagos de la principal distribuidora del libro en gallego y una “crisis estructural” del sector
La crisis que atraviesa la principal distribuidora del libro en gallego, el Consorcio Editorial Galego, se extiende por toda la cadena del sector. Veinte de las editoriales independientes más representativas han emitido este viernes un comunicado en el que denuncia un importante monto de impagos acumulados y que esta situación ha transcendido su condición de “problema exclusivamente empresarial” para convertirse en “una crisis estructural del ecosistema del libro en gallego”. Consultada por elDiario.es, una portavoz del Consorcio ha declinado explicarse. Horas más tarde, la empresa remitía una comunicación a los acreedores a la que ha tenido acceso este periódico y en la que aseguraba que, si antes del 30 de septiembre, la distribuidora no encuentra solución económica, “no descarta ir a concurso de acreedores”.
Son unos 60 sellos editoriales los directamente afectados. Las cantidades adeudadas por la distribuidora en ventas facturadas y no cobradas van de los 1.000 a los 20.000 euros, que, en editoriales independientes, pueden fácilmente comprometer su viabilidad. Los impagos, relata el comunicado de la recién constituida Plataforma de Editoras Afectadas, comenzaron en 2024. El Consorcio buscó el apoyo financiero de la Administración a través de Xesgalicia, a la que solicitó un préstamo a largo plazo de 300.000 euros acompañado, según la empresa, “de un plan de viabilidad resultado de un análisis exhaustivo”. No lo logró. Fuentes del sector calculan entre 309.000 y 504.000 euros el total de lo adeudado a 60 editoras.
Todavía esta semana, cuatro de ellas -Aira, Antela, Boadicea y Patas de Peixe- mantuvieron una reunión con el director general de Cultura, Anxo Lorenzo, para tratar de buscar una salida. Preguntada por este periódico, la consellería asegura conocer de primera mano “lo que está sucediendo” pero se limita a afirmar su “ánimo y disposición a que se produzcan vías y puentes de entendimiento” y a “seguir en esa línea siempre” que se lo pidan. El comunicado remitido por el Consorcio a las editoriales explica que “un inversor privado interesado en la defensa de la cultura gallega” es la última tabla de salvación a la que se agarra antes del concurso de acreedores.
Problemas en la “biodiversidad” del libro gallego
La Plataforma de Editoras recuerda que la falta de liquidez derivada de las deudas “está afectando directamente a la capacidad de las editoriales para mantener su actividad”. Pero las consecuencias van más allá, añade, ya que existe “el efecto dominó sobre toda la cadena del libro”: también repercuten en autoras, traductoras, ilustradores, correctores, diseñadores, imprentas o librerías. Y en lo que la plataforma denomina “biodiversidad” del libro gallego. “Las editoriales coinciden mayoritariamente en que la crisis [del Consorcio] obligará a reducir la publicación de nuevos títulos, lo que no es una cuestión meramente comercial”, señala, “significa menos libros en gallego, menos oportunidades para nuevas autoras y autores y menos espacio para propuestas que ya tienen dificultades para acceder al mercado”.
Tres editoriales -A Nosa Terra, Sotelo Blanco y Baía- constituyeron la distribuidora Consorcio Editorial Galego en 2001. Las dos primeras desaparecieron en la estela de las crisis económicas de 2008-2012. La tercera sostuvo la empresa hasta la actual y grave crisis. Llegó a contar con el catálogo de unos 200 sellos editoriales gallegos.