Miles de personas inundan las calles de Zaragoza para reivindicar el derecho a la vivienda: “Hemos sacudido conciencias”
Cerca de 10.000 personas se han manifestado este sábado por las calles de Zaragoza, tras el llamamiento del Sindicato de Inquilinas, para protestar por la situación de la vivienda y para reclamar soluciones. La marcha ha desbordado las previsiones y ha llenado el centro de la capital aragonesa. “Hemos sacudido conciencias”, ha manifestado Paula Ríos, portavoz de la entidad organizadora.
La marcha ha partido de la plaza de Santo Domingo, ha llenado Predicadores y ha desembocado en la calle de Alfonso, por donde ha subido hasta el Coso. A partir de ahí, los manifestantes han bajado por Don Jaime y tenían previsto llegar a la Delegación del Gobierno de Aragón, donde el Sindicato de Inquilinas iba a leer el manifiesto oficial.
Con lemas como “Que viva la lucha de la clase obrera”, “Rentistas culpables, gobiernos responsables” o “Ni un desahucio sin respuesta”, los congregados han caminado sin incidentes, salvo algún escarceo muy puntual que ha sido resuelto por la numerosa Policía Nacional presente en el acto. La portavoz del Sindicato de Inquilinas se ha congratulado del éxito de la convocatoria. “Queríamos recoger toda la energía acumulada durante la semana y transformarla en una gran manifestación. Miles de personas han a expresar que quieren acabar con el negocio de la vivienda”, ha reivindicado Ríos.
Entre los representantes políticos que presentes en la convocatoria están el líder de CHA, Jorge Pueyo, la secretaria general de IU en Aragón, Marta Abengochea, o la portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Zaragoza, Lola Ranera.
Al llegar a la Delegación del Gobierno, portavoces del Sindicato de Inquilinas ha leído un manifiesto en el que han destacado que el “estallido” de estos días no solo tiene que ver con la vivienda, sino “con el empeoramiento general de las condiciones de vida de la clase trabajadora” y “con las ganas de responder al auge de ideas fascistas y racistas”. La organización ha criticado al Gobierno de coalición PSOE-Sumar por proponer “parches temporales y parciales” con los decretos de vivienda, “llenos de agujeros”, y también a la unión de PP, Vox, Junts y UPN “por ni siquiera permitir que las migajas que contenían salieran adelante”.
“Los políticos van a seguir teniéndonos enfrente. Esto no acaba aquí. Queremos acabar con el negocio de la vivienda. Queremos que la vivienda deje de ser una mercancía, para ser un derecho universal. ¡No toleramos ni una Maricarmen más!”, ha reivindicado el Sindicato de Inquilinas.
También han tenido un recuerdo para “el PP de Azcón, que riega con dinero público a rentistas y promotoras y dice que el problema de la vivienda se solucionará regalando a sus amigos pelotazos urbanísticos”, y al de la alcaldesa Natalia Chueca, “que quiere convertir la ciudad en una atracción turística”, que “multa por respirar” y que “persigue a las personas que duermen en la calle”.
La movilización llega después de días de concentraciones, una acampada en el centro de la ciudad desmantelada este mismo sábado y en un fin de semana en el que las protestas por el acceso a la vivienda se extienden por distintos puntos de España.
Entre las reivindicaciones de los manifestantes están una bajada de los precios del alquiler, el fin de los desahucios y que la vivienda deje de tratarse como una mercancía sujeta a la especulación. El Sindicato de Inquilinas reclama además contratos indefinidos y rechaza las medidas que considera “parches” frente a una situación que califica de insostenible.
Protestas en todo el país
La movilización zaragozana se enmarca en la ola de protestas convocadas en todo el país después del rechazo en el Congreso de los dos decretos de vivienda impulsados por el Gobierno. Las normas no han salido adelante después de que PP, Vox y Junts votaran en contra, mientras que las organizaciones de inquilinos consideran insuficientes las medidas planteadas y reclaman actuaciones para contener los precios de los alquileres y garantizar el acceso a una vivienda.
En Zaragoza, la protesta culmina una semana de movilización impulsada por el Sindicato de Inquilinas. La organización comenzó los actos con una asamblea en la que planteó la necesidad de organizarse ante la situación de la vivienda y preparar las movilizaciones de estos días. La protesta se trasladó el jueves a la plaza de España, donde unas 300 personas, según el Sindicato de Inquilinas, participaron en una concentración. Tras ella, el movimiento inició una acampada en este espacio del centro de la ciudad.
La acampada ha mantenido la movilización durante las últimas jornadas, con alrededor de un centenar de personas pasando la primera noche y decenas de tiendas instaladas en la plaza. Los participantes han mantenido la protesta hasta este sábado y han reclamado medidas que permitan “salir adelante” frente al encarecimiento de la vivienda.
La movilización de Zaragoza forma parte de una convocatoria estatal que lleva este fin de semana las reivindicaciones por la vivienda a numerosas ciudades españolas. El rechazo de los decretos ha añadido presión a unas protestas que ya venían reclamando medidas más ambiciosas por parte de las administraciones.
El Sindicato de Inquilinas insiste en que la movilización no termina con la manifestación de este sábado. La organización ha convocado una nueva asamblea el próximo 8 de octubre en la plaza de San Pablo, a las 19:00, con la intención de crear grupos de trabajo y extender el sindicalismo de vivienda a los barrios, los centros de estudio y los centros de trabajo. “Levantar la acampada no significa en ningún caso acabar aquí. La lucha sigue”, ha señalado Ríos.
Protesta en Teruel el domingo
La protesta por la vivienda también se traslada este domingo a Teruel, donde la Asamblea de Vivienda ha convocado una manifestación a las 18:30 desde la plaza del Torico.
La Asamblea señala que en la capital turolense hay unas 2.200 viviendas oficialmente vacías y otras 915 con consumos eléctricos muy bajos, además de al menos 143 viviendas de uso turístico. Según sus datos, el alquiler ha aumentado un 87,5% en los últimos diez años y el precio de compra, más de un 51%, mientras que el salario medio apenas ha crecido un 5,8% entre 2016 y 2024. La organización reclama contratos de alquiler indefinidos y renovación automática, congelación y topes a los alquileres, paralizar los desahucios sin alternativa habitacional, ampliar el parque público y poner al servicio de la sociedad las viviendas vacías y de grandes tenedores.
La Asamblea considera que el rechazo de los decretos de vivienda en el Congreso demuestra los límites de unas medidas que, aunque considera insuficientes, incluían algunas protecciones para los inquilinos. “No vamos a aceptar cualquier cosa, pero tampoco vamos a aceptar que se nos quiten las protecciones conquistadas”, señalan desde el colectivo, que defiende mantener la movilización y avanzar hacia nuevas formas de protesta ante una crisis que, según denuncia, está cada vez más ligada a los bajos salarios y al empeoramiento de las condiciones de vida.
0