ENTREVISTA
Miguel Fernández, alcalde de Lugo: “El PP presenta la moción porque baja en las encuestas y va a comprar voluntades”
Miguel Fernández (Ribeira de Piquín, Lugo, 1955) fue el número 2 del PSdeG en las municipales y el tercer alcalde de este mandato, tras la marcha de Lara Méndez al Parlamento y el fallecimiento de Paula Alvarellos, la primera de las tres muertes que ha sufrido el grupo socialista.
El 7 de mayo, unos días antes de cumplir 14 meses en el cargo, la moción pactada por el PP y la tránsfuga María Reigosa le arrebatará el bastón de mando para dárselo a la popular Elena Candia. Él está convencido de que lo recuperará tras las próximas elecciones y que lo hará “con el apoyo de los vecinos, no con triquiñuelas y felonías”.
¿De dónde parte ese convencimiento?
De que el motivo último de que hayan presentado en este momento la moción, a un año vista de finalizar el mandato, es que las encuestas le son desfavorables y ella [Elena Candia] lo sabe. Tiene encuestas propias, como las nuestras, que dicen que bajan y nosotros subimos. Por eso la presenta, sin importarle las consecuencias que va a tener para Lugo. Durante este año que tiene por delante va a seguir haciendo lo que hizo en el poco tiempo que lleva en el ayuntamiento: comprar voluntades, en este caso, a través de la Xunta. Es una huida hacia adelante para tratar de remontar una situación que sabe que no va a poder. Y no va a poder porque la ciudadanía de Lugo está indignada. Hay un clamor de gente de todas las ideologías: tres muertos, una tránsfuga, a un año de las elecciones, con presupuestos aprobados y muchos proyectos avanzados... Busca llegar a la alcaldía como trampolín para su verdadero objetivo, que es llegar a la Deputación y montar un feudo autoritario, propio del siglo XIX, y ahí mandar y dirigir. Ése es el argumento.
Localidades como Ribeira (A Coruña 27.000 habitantes) vieron cómo proyectos que estaban parados se desbloqueaban en cuestión de días después de mociones de censura como ésta. ¿Cree que en Lugo también va a pasar?
Alguno de los dirigentes políticos, cuando trataba de argumentar la necesidad de la moción, ya que decía que si salía adelante la Xunta se iba a volcar. Hombre, eso es tanto como admitir la discriminación de la Xunta hacia los vecinos de Lugo durante tantos años, con compromisos de obras, inversiones e infraestructuras que no cumplió, que año tras año no se concretaban. Este grupo municipal va a ser suficientemente leal para apoyar cualquier proyecto beneficioso de la ciudad; eso sí, les destaparemos las vergüenzas. Porque si durante veinte años no aporta un duro para el Museo de la Romanización, para rehabilitar el edificio, y ahora lo hace de repente, evidentemente se estará moviendo por criterios partidistas, por estrategia y no por apoyar los intereses de unos vecinos que son muy inteligentes y saben perfectamente cuál es la motivación de esta moción.
Cuando se le echa en cara, el PP cita el caso de Noia, donde el PSOE les arrebató la alcaldía tras un pacto de tres partidos con el apoyo de un tránsfuga popular. ¿Por qué este caso es distinto?
Desconozco sinceramente el caso de Noia, pero lo que está claro es que aquí se aprovechan unas circunstancias absolutamente anómalas que, seguro, no tienen parangón en ningún ayuntamiento de todo el territorio: que tengamos tres personas muertas en el plazo de un año, la última hace escasamente un mes, y que aun así el ayuntamiento funciona, los proyectos salen, Lugo está extraordinariamente cuidado, acabamos de pasar la barrera de los cien mil habitantes... La única razón es el ansia de poder de una persona que utiliza a otra para sus fines.
Por todo ese reguero de circunstancias, ¿llegó a pensar que la moción no se sustanciaría?
Hasta que se presentó físicamente, yo era de esos a los que les costaba creerlo, porque me parecía una medida muy inoportuna, absolutamente injusta –porque traslada una imagen de la ciudad que no es real– y porque estaba centrado en mi trabajo diario y en la agenda intensa que tenemos. Hoy mismo inauguramos una obra de la que estamos muy satisfechos, la unión de dos parques fluviales que llevaba muchos años demandándose. Cuando se celebre el pleno y los concelleiros y concelleiras decidan, estaremos en otro escenario. Entonces, tomaremos las decisiones oportunas, pero es un tema que ni me preocupó ni me preocupa más allá de seguir trabajando y desenmascarando una situación que está sorprendiendo a propios y extraños. Tiene a la ciudadanía de Lugo absolutamente soliviantada porque alguna de las desgracias que tuvimos están muy recientes y en el aspecto humano de la vida tiene que haber límites, algo que no se demostró durante estos años, sin límite ni escrúpulos.
Esa “otra persona” de la que hablaba es la tránsfuga María Reigosa. Hace un mes, cuando dejó el grupo socialista y se convirtió en concejala no adscrita, afirmó que su intención era que usted finalizase el mandato como alcalde.
También me dijo hace escasamente dos días: “Alcalde, tú vas a ser el primero que sepa la decisión que tome”. Fue en una conversación que tuvimos sobre otro asunto y en la que le comenté el runrún de la moción. La siguiente noticia la recibí a través de los medios de comunicación, en una rueda de prensa con Candia presentando la moción. Ese es un dato objetivo. Lo que sé es que tenemos la conciencia absolutamente tranquila porque hicimos todo lo humanamente posible para tratar de integrar a esta persona –que llegó pasado el ecuador del mandato– en un gobierno que tenía sus áreas ya en marcha, una planificación muy avanzada y estaba trabajando con muy buenos resultados, como se puede ver. No se puede desmantelar la estructura de gobierno de una ciudad de más de cien mil habitantes para adaptarla a las exigencias de nadie. Empezando por mí.
¿Qué le ha dado entonces el PP a Reigosa que no le dio el PSdeG?
Lo desconozco. La primera vez que vino a hablar con nosotros, y quiero ser respetuoso, no transmitía vocación de servicio público. Ahora dice que quiere hacer proyectos, a sabiendas–si no la manipularon una vez más– de que, en su condición de tránsfuga, no puede participar en el gobierno. Sin llegar a ocupar su despacho, dice que el motivo [de su apoyo a la moción] era la mala gestión de este gobierno. Pues bueno... yo le digo que no venía con vocación de servicio público. Lo que me trasladaba eran otras inquietudes...
¿Qué inquietudes?
Me hablaba de salarios, de condiciones, de visibilidad en los medios... en fin, de cargos, no directamente, no es que me los pidiese, pero no había una preocupación concreta por proyectos que mejorasen la ciudad.
Este miércoles, en la presentación de la moción, Reigosa dijo que no optaría a la plaza de Jefa de Servizio de Costas que tanto ustedes como el Bloque vieron hecha a su medida. ¿Creen que pueden haber frenando este movimiento al poner el foco sobre él?
Ese tema lo desconozco. Sé que es la opinión generalizada y lo que se comenta insistentemente en los mentideros de la ciudad, pero habría que utilizar el calificativo de presuntamente. Es verdad que se convocó la plaza y curiosamente coincidió en estas fechas, pero es un tema que a mí me desagrada y me va a permitir que no me manifieste más.
¿Va a intentar recuperar el bastón de mando?
Rotundamente sí. Siento el apoyo unánime del partido, de los compañeros, de los concelleiros... Seré el candidato para continuar otros cuatro años más avanzando en un proyecto muy ilusionante que está mejorando objetiva y claramente esta ciudad. Y espero hacerlo con el apoyo y la confianza de los vecinos, no con triquiñuelas ni felonías.