Estos niños españoles han ido a Bruselas a enseñar programación a los diputados

“A mí me gustaría ya de mayor ser programador”. A sus 13 años, Ramón Llopis tiene claro su futuro profesional: le encanta realizar proyectos de electrónica con placas Arduino y su lenguaje de programación favorito es JavaScript. Luis Gayán tiene un año menos que él y aún no tiene claro a qué quiere dedicarse. Por el momento, la programación es uno de sus ‘hobbies’. “Lo hacemos por diversión y por aprender un poco más cada vez”.

Ramón y Luis viajaron hace unos días al Parlamento Europeo para compartir su pasión con niños de otros diez países y con los eurodiputados que se interesaron por conocer los programas que ellos mismos habían creado. Lo hacían con motivo del quinto EUDojoEUDojo, un evento anual organizado por CoderDojo (una red internacional de clubs de programación gratuitos para jóvenes) y por el eurodiputado checo LudÄ›k Niedermayer celebrado en el marco de la Semana Europea de la Programación.

“[Los eurodiputados] tenían la posibilidad de que los niños les enseñaran a programar algo sencillo, todos tenían una ficha con la que podían enseñarles. Pero si no querían en ese momento estar aprendiendo código, entonces ellos les enseñaban los proyectos”, explica Celia Ruiz, mentora de CoderDojo Valencia (el club del que Luis y Ramón son miembros) a HojaDeRouter.com. Cuarenta jóvenes entusiastas de la programación se convirtieron así en profesores por un día en Bruselas.

De excursión al Parlamento Europeo  

“Yo quería ir por la experiencia y por enseñar el programa que hice”. Esas son las razones que llevaron a Luis a viajar hasta la capital belga. En su caso, se llevó bajo el brazo un juego que imitaba al tradicional 'Operación' —en el que hay que quitar las piezas que representan el cuerpo humano sin hacer sonar la alarma—  creado por él mismo.

En cuatro semanas, imprimió las piezas en 3D y programó una placa con Scratch, un lenguaje que ayuda a los pequeños desde su origen en el Instituto Tecnológico de Massachussets hace ya una década. “Es algo que casi todo el mundo puede llegar a entender, es fácil de programar”, asegura Luis.

Ramón, por su parte, enseñó a los eurodiputados un videojuego de zombis en el que había que completar misiones: él mismo creó los gráficos con Photoshop y lo programó gracias a la herramienta Game Maker.

“Había varios eurodiputados. Estábamos en filas e iban pasando para que vieran nuestros proyectos”, resume Ramón, que también echó el ojo al proyecto de otros chavales. “Había uno que me llamó la atención que calculaba la densidad y la humedad de la sala, programado con Arduino”.

La eurodiputada socialista Inmaculada Rodríguez-Piñero fue una de las que se interesó por los proyectos de estos dos jóvenes. Según nos cuenta Ruiz (que fue una de las dos mentoras que, junto a Loli Iborra, los acompañó en su viaje a Bruselas), los eurodiputados que visitaron a Ramón y Luis principalmente lo hicieron para “ver sus proyectos” más que para aprender código ellos mismos. 

Una oportunidad para aprender programación 

Visitar el Parlamento Europeo fue un aliciente tanto para los chavales como para sus mentoras. Ambas son voluntarias del club de programación CoderDojo Valencia, nacido en la Asociación ByL InEdu, una organización sin ánimo de lucro destinada a reducir la brecha digital en colectivos de riesgo y a desarrollar proyectos de innovación educativa.

Los sábados por la tarde, una cuarentena de niños de entre 7 y 17 años se reúnen en Las Naves de ValenciaLas Naves, que cede un espacio a esta organización, para aprender a programar gracias a otros compañeros y a los mentores de CoderDojo. Si lo necesitan, la asociación les facilita un ordenador para poder seguir los ejercicios.

“No parte de ningún currículum, los chavales se juntan según el código que les gusta y les damos una serie de fichas para que vayan siguiendo las ideas, pero el objetivo principal es que sean ellos mismos los que aprendan”, explica Loli Iborra, mentora de CoderDojo Valencia y responsable de proyectos en la Asociación ByL InEdu.

A muchos de los niños les hace ilusión programar juegos, pero otras veces lo que quieren es desarrollar proyectos para resolver las necesidades sociales que ellos mismos perciben. Por ejemplo, hace un tiempo, crearon una ‘app’ para que los ancianos recordaran los sonidos de los animales: pinchando en la imagen de diferentes especies, podían escuchar sus ruidos característicos.

Conocer los proyectos de otros compañeros también les sirve de aliciente. De hecho, Luis y Ramón mostraron los proyectos que iban a llevar a Bruselas a los recién llegados al club. Ruiz asegura que, una vez allí, los eurodiputados les transmitieron que “eran unos representantes de los niños y niñas que en todo el mundo están sintiendo ese interés por la programación”. No en vano, ya existen 1.500 clubs de CoderDojo en 75 países

“Vosotros sois líderes, innovadores y creadores. Estáis construyendo el futuro de la Unión”, destacó por Twitter durante la jornada Mariya Gabriel, comisaria europea de Economía y Sociedades Digitales.

Estos pequeños entusiastas de la programación ya son capaces de idear sus propios proyectos y de llevarlos a cabo, incluso de transmitir su motivación. “Si estás preparando un proyecto, hazlo de la mejor forma posible para que la gente entienda lo que estás haciendo y que vean que estás interesado en lo que estás haciendo”, aconseja Luis. Es evidente que los jóvenes programadores tienen las cosas claras. 

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Las fotografías han sido cedidas por CoderDojo Valencia - Asociación ByL InEdu