¿Bendición divina o saludo fascista? El colosal Cristo de Mallorca que se enfrenta a la memoria histórica

Al llegar a Felanitx, un Cristo extiende su brazo desde lo alto del Puig de Sant Salvador, una de las cimas más emblemáticas del levante de Mallorca. ¿Está bendiciendo al pueblo o evocando el saludo romano? Inaugurada en 1934, la escultura se ha convertido en el nuevo frente de la batalla por los símbolos vinculados al fascismo en España: el investigador Bartomeu Mestre ha cursado una petición ante el Gobierno para que estudie su posible inclusión en el catálogo estatal de elementos contrarios a la memoria democrática.

La controversia radica en el propio diseño de la escultura, cuya propuesta original representaba un Sagrado Corazón con los brazos abiertos. Mestre sostiene que el cambio, realizado tras la muerte de quien impulsó el proyecto, introdujo deliberadamente una simbología de exaltación fascista que, a su juicio, debería ser estudiada y contextualizada. La iniciativa ha desatado una ofensiva para blindar el monumento: el PP local amenaza con acampar bajo la estatua y Hazte Oír ha reclamado este lunes su declaración como Bien de Interés Cultural.

“Me han insultado e incluso amenazado. En ningún momento he pedido que se derribe el monumento; lo que quiero es que se conozca su historia”, asegura Mestre en declaraciones a elDiario.es. El investigador 'felanitxer', conocido como 'Balutxo,' lleva años investigando la figura del Cristo Rey que domina el paisaje del municipio desde hace más de nueve décadas.

Me han insultado e incluso amenazado. En ningún momento he pedido que se derribe el monumento; lo que quiero es que se conozca su historia

El pasado 2 de octubre presentó, junto con 33 ciudadanos y la asociación Memòria de Mallorca, una solicitud para que el Ministerio de Política Territorial y Memoria Democrática estudie la documentación relativa al monumento y decida qué actuación corresponde conforme a la ley: desde la instalación de una placa explicativa a otras medidas que consideren oportunas en aplicación de la ley de memoria democrática. “No se trata de borrar la historia, sino de conocerla y explicarla”, incide. Su planteamiento es que la escultura no puede analizarse únicamente desde su significado religioso actual, sino también a partir de las circunstancias históricas en las que se diseñó y ejecutó.

La investigación de Mestre se apoya en fotografías y noticias publicadas en la prensa de la época, así como en numerosa documentación sobre la construcción del conjunto. De acuerdo a las mismas, el proyecto inicial, obra del canónigo Mateu Alzamora, contemplaba una imagen convencional del Sagrado Corazón de Jesús radicalmente distinta de la escultura que finalmente se colocó en lo alto del monumento. Se trataba de un proyecto al que Alzamora dedicó años de esfuerzos y recursos: vinculado estrechamente al santuario, promovió diversas obras de mejora del patrimonio religioso mallorquín y, desde la colocación de la primera piedra en mayo de 1928, supervisó personalmente la construcción de la escultura que había soñado levantar en la montaña de su Felanitx natal.

Un proyecto religioso sufragado por los fieles

El monumento fue impulsado como una iniciativa de carácter estrictamente religioso en unos terrenos, los del Puig de Sant Salvador, que habían pasado a manos privadas tras las desamortizaciones del siglo XIX y la subasta estatal de los mismos. En 1888, Joan Antoni Puig Montserrat, obispo de Puerto Rico, participó junto con el entonces rector y otros vecinos en la compra de la montaña, que quedó posteriormente vinculada al Obispado de Mallorca tras la cesión de los derechos sobre Sant Salvador al obispo de Mallorca, Jacint Cervera.

Tras la proclamación de la Segunda República y recién elegido alcalde Pere Oliver, éste comunicó al rector que no asistiría oficialmente a actos religiosos en aplicación del principio de libertad de conciencia y estableció que las procesiones y los actos litúrgicos debían limitarse a los espacios religiosos, una directriz que llevó a celebrar numerosas ceremonias en el santuario de Sant Salvador (la joya arquitectónica del macizo, construida en el siglo XV) así como a proyectar, a varias decenas de metros al sureste del santuario, la construcción del Cristo Rey.

Mateu Oliver y el ideal de un Cristo humilde

El 22 de diciembre de 1928, en un ambiente de expectación por conocer cómo sería el monumento que se alzaría sobre el Puig de Sant Salvador, el encargado de trazar el proyecto, Mateu Oliver Capó, presentó el primer esbozo de Cristo Rey en La Protectora de Felanitx. Lo hizo durante una conferencia titulada L'ideal en art, en la que desgranó los detalles de un proyecto llamado a transformar la silueta del macizo y a convertirse en uno de los grandes símbolos del municipio. Delineante, ilustrador y activista cultural, Oliver estaba vinculado al ambiente intelectual y republicano de la Mallorca de entreguerras, colaboró con históricas figuras como Pere Oliver i Domenge y Emili Darder, y defendía una concepción del arte alejada de la ostentación y la grandilocuencia.

Durante su intervención en La Protectora -publicada el 4 de enero de 1929 en El Felanigense-, Oliver defendió la escultura del Cristo Rey de Felanitx como una renovación moderna del mito cristiano alejada de la suntuosidad tradicional: “Todos los Padres, todos los hombres quedarán sublimados en este, que, para que sea más hombre, no va ataviado con las vestiduras suntuosas ni con mantos radiantes de pedrerías, sino que viste humilde ropaje del pueblo y lleva los pies desnudos. Todo el amor por el pueblo de origen queda significado en esta atalaya imponente y monolítica, tan solo con ligeras aplicaciones de bronce”. La sencillez era, por tanto, uno de los principios centrales de la propuesta inicial.

La construcción arrancó, finalmente, en 1929, alcanzando los 37 metros de altura, con una cripta, una base de piedra y una estatua de aproximadamente siete metros. La ficha patrimonial municipal identifica al propio Mateu Oliver como autor del conjunto arquitectónico.

La construcción arrancó, finalmente, en 1929, alcanzando los 37 metros de altura, con una cripta, una base de piedra y una estatua de aproximadamente siete metros

Del Sagrado Corazón al brazo extendido

El punto de inflexión, sin embargo, llegó en 1933. Alzamora, que había impulsado y supervisado las obras, enfermó gravemente y moría el 10 de septiembre de ese año, antes de ver culminada la obra que había promovido durante años. El día 11, al anunciar el fallecimiento del canónigo, la prensa publicaba una imagen que reproducía la maqueta original de Oliver y que nada tendría que ver con la que finalmente tomaría forma.

El nuevo rector, Antoni J. Mora, tomó el control de la fase final de la construcción y promovió un cambio sustancial del monumento de la mano del escultor Tomàs Vila, quien rediseñó la concepción original de la figura de Cristo: el proyecto original fue sustituido por una figura coronada, revestida de atributos regios, con una vara o espada en la mano izquierda y el brazo derecho extendido hacia delante. Francesc Salvà i Pizà fue el encargado de materializar la nueva versión de la figura.

Fue entonces cuando, en palabras de Mestre, se produjo el giro decisivo en la concepción del monumento y se introdujeron los cambios que, a su juicio, transformaron la imagen religiosa original en una figura cuya simbología conectaría con el saludo romano empleado por el fascismo italiano, el nazismo alemán y la Falange española.

Las tachuelas que boicotearon la inauguración

La inauguración del monumento a Cristo Rey tuvo lugar el 1 de julio de 1934, en un acto multitudinario al que acudieron vecinos de Felanitx y de otros municipios de Mallorca, además de varias autoridades eclesiásticas. La escultura, de unos siete metros de altura, coronaba un conjunto monumental que alcanzaba los 37 metros. La figura de Jesús, con la mano derecha extendida y un objeto semejante a una espada en la izquierda.

La jornada quedó marcada por un incidente en la carretera de acceso al santuario. Alguien había esparcido tachuelas sobre el camino, lo que provocó pinchazos en varios vehículos de los asistentes, incluido el del obispo de Mallorca, Josep Miralles. Algunos de los asistentes tuvieron que continuar la subida a pie. El incidente desató la indignación de los sectores católicos y conservadores y pronto activó las sospechas contra el republicanismo local. Entre los señalados se encontraba Rafel Estades, conocido como s'Esparter, comerciante, exportador y concejal republicano que había ejercido como teniente de alcalde durante el mandato de Pere Oliver. Estades fue detenido por la Guardia Civil, aunque quedó en libertad al no poder demostrarse su participación en los hechos.

Sin embargo, aquella sospecha acabaría proyectando una sombra trágica sobre su destino. Dos años y medio después, tras el golpe militar de julio de 1936, la acusación volvería a perseguirlo en un contexto de represión contra los republicanos. Estades permaneció escondido durante meses, hasta que fue localizado y detenido en enero de 1937. Durante su traslado hacia Palma, varios falangistas lo torturaron incrustándole clavos en la cara, la cabeza y el cuerpo en una brutal represalia por el sabotaje de 1934. Fue asesinado en el cementerio de Palma. Su responsabilidad en el incidente de las tachuelas nunca quedó acreditada y su historia es recordada como uno de los episodios más crueles de la represión franquista en Felanitx.

Para Mestre, que la escultura se inaugurase antes del alzamiento de julio de 1936 no invalida su interpretación: considera que deben examinarse tanto el cambio de diseño como las circunstancias políticas y las personas que intervinieron en él.

Las voces que defienden el monumento

Frente a ello, otras voces defienden que el Cristo, en realidad, está bendiciendo y protegiendo al pueblo de Felanitx. El historiador 'felanitxer' Pere Xamena Fiol así se lo transmitió al propio Mestre en una conversación mantenida en 2005, en la que se apoyaba en las explicaciones que dio en su momento el rector Mora: “Quiero creer, como dijo el rector de entonces, que la imagen bendice al pueblo de Felanitx”.

Esa interpretación es la que reivindica también la alcaldesa de Felanitx, Catalina Soler (PP), quien rechaza que el gesto de la escultura deba entenderse como una exaltación fascista y defiende el arraigo religioso, histórico y sentimental del monumento entre los vecinos. “En 90 años jamás había habido ninguna polémica”, asevera en declaraciones a elDiario.es. La primera edil señala que el Ayuntamiento no ha recibido ninguna notificación sobre la petición de incluir el monumento en el censo estatal y subraya que, llegado el momento, escuchará el parecer de la población.

El PP de Felanitx ya ha expresado su oposición a una eventual retirada y ha planteado movilizar a la población para proteger la escultura, incluida una recogida de firmas e incluso la posibilidad de acampar a los pies de la estatua para impedir el derribo. “Muchos ciudadanos se han mostrado dispuestos a ello”, asegura Soler.

La histórica dirigente popular recuerda, asimismo, que el Cristo Rey no figura en el censo de simbología franquista elaborado por el Govern en 2019, cuando Francina Armengol presidía el Ejecutivo autonómico. Aquel inventario fue elaborado por un equipo de historiadores dirigido por Bartomeu Garí a partir de trabajo de campo y documentación histórica. El Ejecutivo autonómico anunció la inclusión de 92 elementos repartidos por 28 municipios, entre ellos placas, nombres de calles, distinciones y cruces de la Victoria. El listado incluyó también el polémico monolito de Sa Feixina, en Palma.

El Cristo Rey no figura en el censo de simbología franquista elaborado por el Govern en 2019, cuando Francina Armengol presidía el Ejecutivo autonómico

Con todo, el catálogo autonómico de 2019 y el eventual procedimiento que siga el Gobierno no son equivalentes. La legislación estatal contempla la posibilidad de examinar elementos situados en propiedades privadas o religiosas cuando éstas tienen proyección pública. La titularidad eclesiástica del monumento no resuelve por sí misma la cuestión: la Administración deberá estudiar su significado, los antecedentes históricos y las circunstancias jurídicas y patrimoniales.

A la polémica se ha sumado este mismo lunes la organización ultracatólica Hazte Oír, que, bajo el lema 'Salvemos el Cristo', ha lanzado una campaña para reclamar la protección patrimonial de la escultura. La entidad pide al presidente del Consell de Mallorca, Llorenç Galmés, y a los responsables insulares de Cultura y Patrimonio que inicien el expediente para declarar Bien de Interés Cultural (BIC) el Cristo Rey del Puig de Sant Salvador o que reconozcan expresamente su protección si ya está incluida en la del santuario. La iniciativa coincide con el pleno del Ayuntamiento de Felanitx previsto para este mismo lunes.