Cucarachas, gallinas heridas y cadáveres putrefactos entre mugre: nuevas imágenes de una macrogranja en Mallorca
Gallinas con heridas abiertas, aves que se picotean hasta llegar a los tejidos internos y cadáveres en descomposición junto a animales vivos. Es lo que muestran las imágenes, que adelanta este lunes elDiario.es, grabadas en julio por las entidades ARDE y Satya Animal en una explotación avícola de Mallorca, donde también se observan excrementos acumulados, cucarachas y una rata momificada.
Las imágenes pertenecen a la granja de Mirabó (Manacor), que tiene capacidad para alojar hasta 40.000 gallinas ponedoras y pertenece a Avícola Ballester (que opera bajo Avícola Son Perot S.A.), la misma empresa que gestiona otra explotación conocida en la isla por las graves deficiencias que salieron a la luz en 2025. De nuevo, una de las tres granjas de Avícola Ballester vuelve a estar bajo la lupa de las organizaciones animalistas y ecologistas, que denuncian excrementos sin retirar, suciedad extrema y maltrato animal de las gallinas.
La empresa ya estuvo bajo la lupa el último año y medio debido a su granja de Llucmajor, que tuvo que reducir sus instalaciones: sacrificó a gran parte de los animales, pasando de casi 136.000 gallinas ponedoras a 40.000, para cumplir con la legislación autonómica. Después de que se publicaran las imágenes de Llucmajor, en mayo de 2025, el Govern abrió un expediente sancionador que terminó en una multa de 200.100 euros por siete irregularidades graves y una leve, como informó este diario. El procedimiento sancionador quedó suspendido, a la espera de que la Audiencia Provincial de Balears revise el archivo de la denuncia penal presentada por la Asociación Stop Macrogranja Llucmajor. El procedimiento se inició en el Juzgado de Instrucción número 11 de Palma, que apreció infracciones administrativas –ya sancionadas– y no penales.
Las imágenes de la explotación de Mirabó son muy similares a las que elDiario.es destapó de la granja de los horrores de Llucmajor en mayo de 2025. De ellas se desprenden gallinas canibalizadas por otras; cadáveres desmembrados y en diferentes estados de descomposición y aves desplumadas y enfermas. En cuanto a las condiciones higiénicas de la granja, se observa suciedad en las instalaciones, ácaros en las estructuras, huevos y gallinas; además de decenas de cucarachas y una rata momificada.
Ahora no hay gallinas en la instalación
elDiario.es se ha puesto en contacto con Avícola Ballester a través de un correo electrónico en el que se han trasladado hasta 21 preguntas a la empresa, en las que se explicaba el contenido de las imágenes y se daba la oportunidad de que la parte afectada de responder y dar su versión de los hechos. En su respuesta, explican que desconocen “los extremos” que este diario les ha planteado: “Por tanto, no realizaremos ningún tipo de manifestación al respecto”. “Asimismo, nos reservamos todas las acciones civiles y penales que nos puedan corresponder a raíz de la publicación de imágenes sin certificación de procedencia, así como del contenido anunciado”, han añadido.
Este diario también ha consultado a la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural, la cual ha informado que, en estos momentos, la explotación avícola no tiene “ninguna gallina en sus instalaciones” después de que la empresa comunicara esta decisión al Govern en este mes de octubre. También afirma que la macrogranja ha sido sometida a controles oficiales desde 2021 sin que “se hayan detectado deficiencias”, excepto un brote de salmonela en 2025, y que no han recibido ninguna denuncia, queja o comunicación por parte del Ajuntament de Manacor.
Sobre las imágenes, sobre las cuales afirma “no tener constancia”, el Govern quiere “dejar claro que ante cualquier conocimiento de una posible irregularidad se actúa de manera inmediata”. También afirma que, aunque “no hay una fecha para la reintroducción de las gallinas, cuando se reanude la actividad, la Conselleria llevará a cabo una nueva inspección para comprobar el cumplimiento de la normativa”.
Un informe veterinario detecta “canibalismo y cadáveres”
Después de haber analizado las grabaciones –un total de 54 minutos– en un informe pericial, la veterinaria Alba Nieto Palau concluye que el material audiovisual documenta de forma reiterada la presencia de gallinas con una “pérdida extensa de plumaje”, con amplias zonas de piel expuesta y lesiones compatibles con episodios de picaje severo. Según la profesional, en las imágenes se observan también conductas compatibles con el canibalismo: animales vivos que picotean los tejidos expuestos y las heridas abiertas de otras gallinas, hasta alcanzar zonas profundas del cuerpo, incluidos los músculos, la grasa y órganos internos.
Se trata, según Nieto, de “la fase más grave de la secuencia de picaje” y de una situación que comporta “un sufrimiento severo” para los animales afectados, que permanecen conscientes mientras son atacados. El informe también recoge la presencia de gallinas con heridas abiertas en la cabeza, el cuello y la zona de la abertura situada en la parte trasera del cuerpo por la que las aves expulsan las heces y ponen los huevos. Entre ellas, la veterinaria identifica un animal vivo al que le falta el globo ocular. En el material analizado, señala, no existe evidencia de que esta ave hubiera sido retirada, aislada o recibido atención veterinaria.
La veterinaria Alba Nieto advierte que las imágenes muestran 'la fase más grave de la secuencia de picaje' y una situación que comporta 'un sufrimiento severo' para los animales afectados, que permanecen conscientes mientras son atacados
Otro de los elementos que destaca el informe es la cantidad de cadáveres distribuidos en el interior de la explotación. Nieto señala que se encuentran dentro de los alojamientos, junto a animales vivos; sobre el enrejado; en los pasillos y en la zona situada bajo las jaulas donde se acumulan las heces y otros residuos de las aves. Los restos aparecen, además, en “estadios de descomposición claramente distintos”, incluidos cadáveres ya esqueletizados.
Según la profesional, este conjunto de hallazgos resulta incompatible con la retirada diaria de los animales muertos que exige la normativa y es compatible con “una mortalidad elevada y sostenida en el tiempo”. A ello se suma el establecimiento de una infestación por artrópodos. Las imágenes muestran estos insectos sobre superficies estructurales, sobre las acumulaciones de excrementos, sobre la piel de al menos una gallina viva y también sobre la cáscara de un huevo.
Las imágenes muestran estos insectos sobre superficies estructurales, sobre las acumulaciones de excrementos, sobre la piel de al menos una gallina viva y también sobre la cáscara de un huevo
Además, el informe señala la acumulación prolongada y compactada de excrementos, materia orgánica adherida a estructuras, conducciones y líneas de bebederos, así como polvo y telarañas. Según la veterinaria, el conjunto de estas evidencias es compatible con “deficiencias significativas y mantenidas” en los protocolos de limpieza, desinfección y desinsectación de la explotación. Además, localiza huevos en contacto directo con excrementos y otros restos orgánicos, algunos de ellos en las proximidades de cadáveres, y un huevo con insectos sobre la cáscara.
El informe también localiza huevos en contacto directo con excrementos y otros restos orgánicos, algunos de ellos en las proximidades de cadáveres, y un huevo con insectos sobre la cáscara
El informe pericial sostiene que, considerados en su conjunto, todos estos elementos constituyen indicadores objetivos de “un compromiso grave del bienestar de los animales alojados”. Según la profesional, las imágenes son además compatibles con “deficiencias sustanciales” en las condiciones de manejo, mantenimiento, control sanitario y bioseguridad de la explotación.
Nieto incide especialmente en la reiteración de lo observado. Los hallazgos aparecen en múltiples animales y en tres fechas diferentes, separadas entre sí por seis días. A esto se añade la coexistencia de lesiones y cadáveres en diferentes estadios de descomposición. Según la veterinaria, estos elementos “acreditan que las condiciones documentadas persistieron sin corrección durante el periodo registrado” y son compatibles con una situación mantenida en el tiempo, “y no con un evento puntual o aislado”.
A partir de todo ello, el informe señala que las condiciones observadas “podrían no ajustarse a los requisitos mínimos establecidos en la normativa vigente” en materia de bienestar animal, higiene, gestión de subproductos y bioseguridad, aunque matiza que corresponde a las autoridades competentes –la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural del Govern– verificar esos extremos y determinar, en su caso, su calificación.
La veterinaria detecta más deficiencias
El informe también señala el deterioro de las instalaciones, con estructuras metálicas corroídas y gallinas hacinadas, en contacto constante y con escasa movilidad. Según Nieto, estas condiciones pueden favorecer lesiones, dificultar la limpieza y desinfección y comprometer el bienestar animal.
Nieto destaca la suciedad acumulada en las instalaciones, con materia orgánica y excrementos adheridos a estructuras, conducciones, comederos y bebederos. Le preocupa especialmente que la suciedad entre en contacto con el agua que consumen las gallinas. El informe también recoge polvo y telarañas en las partes altas de la nave y sobre conexiones eléctricas, signos que, según la veterinaria, apuntan a una falta de limpieza prolongada.
El informe señala que numerosas gallinas presentan crestas pálidas, un signo que puede asociarse a anemia, deshidratación o enfermedad. Nieto apunta que una posible causa sería una infestación de ácaros hematófagos, aunque advierte de que las imágenes no permiten identificar los parásitos y que sería necesario tomar muestras para confirmarlo.
La veterinaria señala que numerosas gallinas presentan crestas pálidas, un signo que puede asociarse a anemia, deshidratación o enfermedad
La pericial relaciona el picaje, la pérdida de plumaje y el canibalismo como parte de un mismo proceso: las gallinas empiezan picoteando las plumas de otras aves y pueden llegar a atacar la piel y los tejidos expuestos. Para Nieto, el desplume severo y el canibalismo activo son compatibles con esta secuencia.
La veterinaria también observa aves inmóviles, con las plumas erizadas y el cuerpo encogido, signos que pueden indicar dolor, enfermedad o malestar. En las grabaciones tampoco aparecen conductas naturales como el baño de arena, el escarbado o el aleteo, aunque su ausencia en las imágenes no significa que no se produzcan en otros momentos o zonas de la explotación.
“Riesgo sanitario y de salud pública”
La presencia de cadáveres en descomposición junto a animales vivos y zonas de alimentación puede favorecer la transmisión de infecciones, advierte Nieto. La acumulación de restos orgánicos y de insectos también dificulta la limpieza y desinfección y compromete la bioseguridad. El informe señala que algunos huevos están en contacto con excrementos y otros restos orgánicos, e incluso presentan insectos sobre la cáscara. Según la veterinaria, estas condiciones pueden favorecer la contaminación y comprometer la seguridad alimentaria.
Nieto recuerda que las granjas avícolas son clave en la detección de enfermedades como la gripe aviar, cuya aparición debe notificarse a las autoridades. La normativa exige prevenir la entrada de animales silvestres y gestionar adecuadamente los cadáveres. Una mortalidad elevada y sostenida sin investigar, junto con deficiencias en la retirada de cadáveres, puede dificultar la detección precoz de enfermedades de declaración obligatoria y comprometer la vigilancia sanitaria, que depende también de que las granjas comuniquen cualquier aumento anormal de la mortalidad.
El informe señala “posibles incumplimientos”
A partir de las imágenes analizadas, la pericial identifica al menos una decena de obligaciones legales cuyo posible incumplimiento debería ser comprobado por las autoridades. Entre las obligaciones figura la necesidad de inspeccionar a las gallinas al menos una vez al día. La normativa también establece que los animales enfermos o heridos deben recibir “sin dilación” el tratamiento apropiado y ser aislados cuando sea necesario.
Según Nieto, la presencia de animales heridos y de una gallina con una lesión ocular grave sin que en las imágenes se aprecie su retirada o atención plantea dudas sobre el cumplimiento de estas obligaciones. El Real Decreto 3/2002, de 11 de enero, por el que se establecen las normas mínimas de protección de las gallinas ponedoras, establece la inspección diaria de las gallinas.
La misma normativa establece que las gallinas muertas deben retirarse “diariamente” y que los excrementos deben retirarse “con la frecuencia que sea necesaria”. También obliga a mantener las instalaciones “suficientemente limpias” y a limpiar y desinfectar a fondo los equipos y utensilios que estén en contacto con las aves. Según la veterinaria, la acumulación de cadáveres, excrementos y materia orgánica que aparece en las grabaciones plantea dudas sobre el cumplimiento de estas obligaciones.
La atención a los animales enfermos o heridos es otra de las cuestiones que señala la pericial. El Real Decreto 348/2000, de 10 de marzo, relativo a la protección de los animales en las explotaciones ganaderas, establece que cualquier animal que parezca enfermo o herido debe recibir “inmediatamente el tratamiento apropiado” y que, cuando sea necesario, debe ser aislado en un lugar adecuado.
El informe señala además que las explotaciones deben contar con “medios adecuados para la observación y el confinamiento” de los animales enfermos, heridos o susceptibles de padecer una enfermedad contagiosa, tal como recoge el Real Decreto 637/2021, de 27 de julio, por el que se establecen las normas básicas de ordenación de las granjas avícolas.
La veterinaria apunta también posibles deficiencias en la gestión de los cadáveres. La normativa mencionada obliga a las explotaciones a disponer de “medios suficientes para la recogida y el almacenamiento de cadáveres y demás subproductos de origen animal no destinados a consumo humano”. Estos sistemas deben permitir, además, reducir “al máximo la diseminación de agentes patógenos”.
Por otro lado, el Real Decreto 637/2021 establece que las explotaciones deben mantener sus instalaciones y equipos en buen estado y que estos deben poder someterse a operaciones eficaces de “limpieza, desinfección, desinsectación y desratización”.
También existen requisitos específicos para evitar que las gallinas puedan salir de las zonas destinadas a su alojamiento. El Real Decreto 3/2002 establece que los sistemas de cría deben estar acondicionados “de manera que las gallinas no puedan escaparse”. En las instalaciones de varios niveles, la norma exige además que existan dispositivos que permitan “inspeccionar directamente y sin trabas todos los niveles” y faciliten la extracción de las gallinas.
La normativa establece asimismo obligaciones de bioseguridad destinadas a evitar la entrada de animales que puedan transmitir enfermedades. El Real Decreto 637/2021, asimismo, sostiene que las explotaciones deben disponer de “sistemas efectivos que protejan a las aves de corral del contacto con animales silvestres que puedan transmitir enfermedades”.
En su informe, Nieto concluye que las condiciones observadas podrían “no ajustarse a los requisitos mínimos establecidos en la normativa vigente en materia de bienestar animal, higiene, gestión de subproductos y bioseguridad”, lo cual debe ser verificado y calificado, añade, por las autoridades competentes.
Hubo un brote de salmonela en 2025
En una de las naves de la granja de Mirabó (Manacor), ahora bajo el punto de mira, se registró un brote de Salmonella Enteritidis el año pasado en la nave A, según se desprende de un expediente consultado por elDiario.es. La Dirección General de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural –dependiente de la Conselleria de Agricultura, Pesca y Medio Natural– adoptó medidas cautelares y sanitarias urgentes, como el cese de comercialización de huevos procedentes del lote o manada sospechosa.
La resolución contemplaba además el sacrificio de las aves de la nave afectada. Después, la empresa debía realizar una “eficiente y completa limpieza y posterior desinfección, desinsectación y desratización”. Para ello, debían utilizarse productos específicamente autorizados y registrados para esos usos. Transcurrido un periodo de tiempo adecuado desde la desinfección se procedería “a la toma de muestras ambientales con el fin de verificar la eficacia de las labores de limpieza y desinfección y la ausencia de Salmonella spp en el ambiente”.