La Justicia permite que los caballos trabajen con olas de calor en Palma por la ausencia de un informe de género

Esther Ballesteros

Mallorca —
28 de mayo de 2026 16:12 h

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El Tribunal Superior de Justicia de Balears (TSJIB) ha declarado nulas las restricciones aprobadas por el Ayuntamiento de Palma para impedir que los caballos de galeras circulasen durante episodios de calor extremo. La resolución no entra a valorar el fondo de las medidas de bienestar animal, sino que justifica que la modificación del reglamento municipal se tramitó sin el preceptivo informe de evaluación de impacto de género que la Ley balear de igualdad entre mujeres y hombres obliga a incorporar a la hora de dar luz verde a normas o modificaciones por parte de las administraciones públicas de las islas.

En concreto, la reforma, aprobada en julio de 2022 por el anterior equipo de gobierno progresista, introducía limitaciones dirigidas a garantizar el bienestar animal bajo condiciones meteorológicas extremas. Entre otras medidas, prohibía el trabajo de los caballos cuando la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) activara avisos amarillos, naranjas o rojos por altas temperaturas, impedía colocar determinados adornos sobre los animales como gorros, cintas, cascabeles y cascabeles, modificaba las condiciones de los arneses y obligaba a suspender el servicio cuando el estado físico del caballo no fuera adecuado.

Salvo que el Ayuntamiento invoque otros protocolos municipales, reglamentos de rango superior o adopte nuevas medidas de urgencia, la sentencia podría dejar sin cobertura jurídica la prohibición específica, vigente a día de hoy, de que las galeras trabajen durante alertas meteorológicas por calor. Consultadas por elDiario.es, fuentes del Consistorio señalan que en estos momentos se encuentran analizando al detalle el alcance de la resolución, que no es firme y puede ser recurrida en casación.

La sentencia deja ahora en el aire la futura situación de los caballos de las galeras en Palma. Pese a las restricciones aprobadas en los últimos años para limitar su actividad durante episodios de calor extremo, las imágenes y titulares se repiten cada verano en Palma: equinos desplomados sobre el asfalto, animales desnutridos o exhaustos bajo temperaturas extremas o denuncias por hacer trabajar a ejemplares de avanzada edad y con visibles problemas físicos. En los últimos años, episodios de golpes de calor, caídas en plena calle y actuaciones policiales contra galeras han alimentado una creciente polémica sobre el bienestar animal y la continuidad de este servicio turístico en la capital balear.

En concreto, el TSJIB ha estimado el recurso presentado por varios titulares de licencias de galeras contra el acuerdo del pleno municipal que modificó diversos artículos del Reglamento del servicio de transporte urbano de viajeros con vehículos de tracción animal. Los demandantes alegaban que el expediente administrativo era incompleto y que la modificación carecía de proporcionalidad. También denunciaron la ausencia de mecanismos de participación ciudadana y, especialmente, la falta del informe de impacto de género exigido por la normativa autonómica.

Durante el procedimiento, el Consistorio defendió que la modificación perseguía garantizar el bienestar animal y la seguridad vial apoyándose en informes técnicos sobre los riesgos de las altas temperaturas para los équidos. En este sentido, sostenía que el informe de impacto de género no era necesario dado que la reforma no tenía incidencia en materia de igualdad.

Sin embargo, el TSJIB rechaza este argumento y recuerda que la Ley balear 11/2016 de igualdad entre mujeres y hombres establece la obligatoriedad de incorporar un informe de evaluación de impacto de género en la elaboración de disposiciones reglamentarias por parte de las administraciones públicas de las islas. La Sala subraya, además, que el propio informe jurídico incorporado al expediente ya advertía de la necesidad de incluir dicho documento antes de la aprobación definitiva de la modificación.

“La omisión del informe de evaluación de impacto de género determina, en aplicación de la doctrina jurisprudencial del Tribunal Supremo, la nulidad de la modificación de la Ordenanza objeto del presente procedimiento”, señala el tribunal, que insiste en que el informe de impacto de género “tiene carácter preceptivo y, pese a que afirme la Administración demandada que dicho informe no puede determinar la nulidad de la modificación reglamentaria pues ésta carece de connotaciones de género, es ese preciso informe que no consta el que debería haber hecho la referida afirmación”.

Protestas animalistas

Cabe recordar que, antes de esta modificación, ya existía un decreto municipal aprobado en 2018 que suspendía parcialmente el servicio entre las 12.00 y las 17.00 horas durante alertas naranja o roja por calor. Aquel decreto fue recurrido judicialmente y un juzgado concluyó que la restricción debía incorporarse mediante una modificación reglamentaria y no a través de un simple decreto de Alcaldía, lo que llevó posteriormente a la reforma ahora anulada por el TSJIB.

Durante los últimos años, entidades como Progreso en Verde, SOS Animal Mallorca o la Asociación de Defensa de los Animales (ADA Mallorca) han denunciado la situación de los caballos de las galeras al considerarla una forma de maltrato animal institucionalizado. Además, organizaciones como AnimaNaturalis, Baldea y Fundación Franz Weber han liderado campañas, manifestaciones y recogidas de firmas para lograr la prohibición definitiva de esta actividad. Algunos partidos políticos también han asumido esta reivindicación y han intentado legislar al respecto, aunque el debate continúa abierto.

Los animalistas recriminan, sobre todo, las condiciones extremas a las que muchos de estos animales se ven expuestos al ser obligados a trabajar durante largas jornadas, incluso en plena ola de calor, arrastrando pesadas galeras sobre el asfalto y expuestos al tráfico urbano, especialmente en aquellas ciudades con una fuerte actividad turística como Palma. La sustitución de la tracción animal por galeras eléctricas es una de sus principales reivindicaciones. En el municipio de Alcúdia, por ejemplo, las calesas tiradas por caballos ya han sido sustituidas por vehículos eléctricos en una iniciativa presentada como referente para otros municipios turísticos de Balears.