EEUU presiona en la ONU para formar una coalición internacional contra el aborto

Liz Ford

Una carta escrita desde el Gobierno de Estados Unidos pide a los estados miembros de Naciones Unidas que se sumen a una “creciente coalición” de países que se oponen al aborto, según ha publicado The Guardian. Se trata de la última iniciativa del Gobierno de Trump en su ofensiva contra los derechos de las mujeres. Se cree que EEUU ha enviado la carta a gobiernos que considera favorables a su posición sobre la salud reproductiva.

El texto, firmado por el Secretario de Estado, Mike Pompeo, y el Secretario de Salud y Seguridad Social, Alex Azar, pide a los gobiernos que firmen una declaración conjunta en oposición a ciertas políticas de promoción de los derechos sexuales y reproductivos de Naciones Unidas que considera “dañinas”. The Guardian ha tratado que ambos departamentos confirmaran el envío de la carta, pero no ha obtenido ninguna respuesta.

Según la carta, esa declaración va dirigida a un encuentro del máximo nivel en Naciones Unidas sobre cuestiones relacionadas con la cobertura sanitaria universal. En la misiva se sugiere que algunos acuerdos multilaterales han sido malinterpretados en defensa de políticas a favor del derecho a elegir de las mujeres.

“En tanto supone una de las prioridades fundamentales en la promoción de la salud global, pedimos con respeto a su gobierno que se sume al de Estados Unidos para garantizar que cada Estado soberano tiene capacidad de decidir el mejor modo de proteger al no nacido y defender la familia como núcleo unitario fundacional de la sociedad, algo vital para que la infancia pueda vivir sana y en prosperidad”, señala el texto. “Estamos muy preocupados por iniciativas agresivas que reinterpretan instrumentos internacionales para crear un derecho internacional al aborto y defienden políticas que se han abierto paso a través de ciertos foros de Naciones Unidas y debilitan la familia”, añade.

“Las pruebas se encuentran en múltiples referencias en muchos de los documentos de política sanitaria global y multilateral que interpretan cuestiones como la educación sexual integral, la salud sexual y reproductiva o los derechos sexuales y reproductivos con intención de minimizar el papel de los progenitores en las cuestiones más personales y sensibles del ámbito familiar”. Según el texto, “se han promocionado ese tipo de políticas para el avance del aborto y se ha presionado a algunos países para que abandonen sus principios religiosos y normas culturales de protección de los no nacidos consagradas en la ley”. “Este enfoque vulnera nuestro compromiso compartido con el desarrollo sostenible y la salud para todos sin dejar a nadie atrás”, añade la carta.

No se queda ahí. Creen los redactores de la carta que el impulso de ese tipo de políticas en Naciones Unidas, más en concreto en la Organización Mundial de la Salud es “preocupante” y “es necesario confrontarlo”.

El mensaje convoca a ciertos gobiernos a firmar una declaración conjunta similar a una entregada en mayo ante la Asamblea de la OMS y que, de salir adelante en el actual periodo de sesiones, defenderá “un trabajo conjunto para conseguir la aprobación de un documento… que refleje nuestros valores compartidos”.

El documento del pasado mes de mayo recabó el apoyo de Estados Unidos, Brasil, Egipto, Arabia Saudí, Indonesia, Haití, Ghana, Nigeria e Irak. Señalaba que las referencias a la salud sexual y reproductiva “causan confusión y malentendidos”. Pedía a la OMS “centrarse en términos que logren consensos amplios entre los estados miembros”. El gobierno de Trump ha intentado en repetidas ocasiones que se diluyan o se retiren ciertas expresiones utilizadas en los documentos de Naciones Unidas desde hace décadas.

La presión ejercida por funcionarios estadounidenses ya logró en abril la retirada de algunas referencias a la salud sexual y reproductiva de una resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas contra la violación como arma de guerra. Estados Unidos ha intentado también desvirtuar ciertos términos o incluso retirar la palabra “género” de documentos de la ONU.