Sue Gray, la funcionaria que investiga las fiestas del Gobierno de Boris Johnson

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No es común que un primer ministro en el cargo dimita como resultado de una investigación interna, pero la veterana funcionaria que investiga las fiestas en Downing Street ha contribuido otras veces a terminar con la carrera de varios cargos gubernamentales. Con todas las miradas de Westminster puestas en la investigación de Sue Gray, sus pesquisas anteriores dan pistas sobre una manera de trabajar que no va a servir de mucho consuelo a Boris Johnson.

Estos son los aspirantes a primer ministro si cae Boris Johnson

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Gray se ha apuntado algunos tantos, entre los que figuran los conservadores Damian Green, Liam Fox (exministro de Defensa), Andrew Mitchell (exministro de Desarrollo Internacional) y la de la laborista Hazel Blears (exministra de Comunidades). En su investigación sobre Green, número dos de Theresa May, Gray demostró ser una supervisora inquebrantable.

En esta ocasión, Gray no está investigando a un miembro del Ejecutivo en el centro de un escándalo para después comunicar sus hallazgos al secretario del Gabinete y al primer ministro. A instancias de Johnson, la funcionaria está trabajando en aclarar unos hechos que después serán expuestos a la población y a los diputados tories para decidir el futuro del Gobierno. 

Sue Gray tiene 64 años y está casada con Bill Conlon, un cantante de música country del condado de Down, en Irlanda del Norte. Gray dejó su trabajo en el equipo de Honestidad y Ética fue para asumir un alto cargo en la administración pública de Irlanda del Norte. En abril de 2021, regresó a Inglaterra como segunda secretaria permanente de la oficina del gabinete con responsabilidad sobre Reino Unido y luego pasó a trabajar con Michael Gove en su nuevo Departamento de Vivienda en la remodelación de septiembre de 2021.

El escándalo de Green

Tras abandonar en 2018 el equipo de Honestidad y Ética de la oficina del gabinete, Gray vuelve a trabajar con esta unidad creada para investigar la integridad de los miembros del Gobierno.

Cuando en 2017 le pidieron que investigara a Damian Green, que además de primer secretario de Estado era el vice de facto de May, Gray analizó dos acusaciones contra Green por supuestas violaciones en el código de conducta ministerial. En una de ellas era acusado de comportamiento inapropiado –una insinuación sexual no deseada– hacia la periodista Kate Maltby al que siguió un mensaje de texto inapropiado. La segunda acusación, a raíz del material pornográfico que se encontró en el ordenador de Green en una investigación de 2008, terminó con la detención del político.

En la investigación de la oficina del gabinete, Maltby declaró que el diputado le tocó la rodilla y que pareció pedirle sexo a cambio de asesoramiento político.

Tras entrevistar a las dos partes, Gray publicó un resumen demoledor de 500 palabras de la investigación en las que se exponían los "relatos contrapuestos y contradictorios" de Green y de Maltby. "No fue posible llegar a una conclusión definitiva sobre la idoneidad del comportamiento del señor Green con Kate Maltby a principios de 2015, aunque la investigación concluyó que el relato de la señora Maltby era plausible", dijo.

Varias fuentes han dicho a The Guardian que Gray insistió en incluir la palabra "plausible" en el informe, una palabra que luego sería aprovechada por los críticos de Green.

Su investigación también concluyó que Green había hecho dos declaraciones engañosas. Aunque la Policía de Londres ya le había informado de la existencia de material indecente en los ordenadores parlamentarios de su despacho, Green sugirió que no era consciente de que se había encontrado dicho material.

El ex primer secretario de Estado y, para muchos, el amigo más cercano de May en el Gobierno, ha dicho que aceptó su despido por haber sido confuso en una declaración sobre una investigación policial sobre la pornografía localizada.

El informe que Gray redactó sobre Green y su resumen fueron entregados al entonces ministro de la Presidencia, Jeremy Heywood, que los compartió con Alex Allan, el entonces asesor independiente de la primera ministra sobre asuntos ministeriales.

El caso de Johnson

Aún no se sabe si Simon Case, el ministro de la Presidencia, tendrá alguna función en la actual investigación sobre las fiestas. En un principio lo habían nombrado director de la investigación, pero tuvo que renunciar después de que se conociera que en su propia oficina se había celebrado una durante el confinamiento.

Los críticos han pedido que Johnson se abstenga de supervisar la investigación. Si Gray entiende que Johnson puede haber incumplido el código de conducta ministerial, el primer ministro tendrá que decidir si se pone en manos de Lord Geidt, el actual asesor independiente sobre intereses ministeriales.

Traducción de Francisco de Zárate.

No es común que un primer ministro en el cargo dimita como resultado de una investigación interna, pero la veterana funcionaria que investiga las fiestas en Downing Street ha contribuido otras veces a terminar con la carrera de varios cargos gubernamentales. Con todas las miradas de Westminster puestas en la investigación de Sue Gray, sus pesquisas anteriores dan pistas sobre una manera de trabajar que no va a servir de mucho consuelo a Boris Johnson.

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Gray se ha apuntado algunos tantos, entre los que figuran los conservadores Damian Green, Liam Fox (exministro de Defensa), Andrew Mitchell (exministro de Desarrollo Internacional) y la de la laborista Hazel Blears (exministra de Comunidades). En su investigación sobre Green, número dos de Theresa May, Gray demostró ser una supervisora inquebrantable.

En esta ocasión, Gray no está investigando a un miembro del Ejecutivo en el centro de un escándalo para después comunicar sus hallazgos al secretario del Gabinete y al primer ministro. A instancias de Johnson, la funcionaria está trabajando en aclarar unos hechos que después serán expuestos a la población y a los diputados tories para decidir el futuro del Gobierno. 

Sue Gray tiene 64 años y está casada con Bill Conlon, un cantante de música country del condado de Down, en Irlanda del Norte. Gray dejó su trabajo en el equipo de Honestidad y Ética fue para asumir un alto cargo en la administración pública de Irlanda del Norte. En abril de 2021, regresó a Inglaterra como segunda secretaria permanente de la oficina del gabinete con responsabilidad sobre Reino Unido y luego pasó a trabajar con Michael Gove en su nuevo Departamento de Vivienda en la remodelación de septiembre de 2021.

El escándalo de Green

Tras abandonar en 2018 el equipo de Honestidad y Ética de la oficina del gabinete, Gray vuelve a trabajar con esta unidad creada para investigar la integridad de los miembros del Gobierno.

Cuando en 2017 le pidieron que investigara a Damian Green, que además de primer secretario de Estado era el vice de facto de May, Gray analizó dos acusaciones contra Green por supuestas violaciones en el código de conducta ministerial. En una de ellas era acusado de comportamiento inapropiado –una insinuación sexual no deseada– hacia la periodista Kate Maltby al que siguió un mensaje de texto inapropiado. La segunda acusación, a raíz del material pornográfico que se encontró en el ordenador de Green en una investigación de 2008, terminó con la detención del político.

En la investigación de la oficina del gabinete, Maltby declaró que el diputado le tocó la rodilla y que pareció pedirle sexo a cambio de asesoramiento político.

Tras entrevistar a las dos partes, Gray publicó un resumen demoledor de 500 palabras de la investigación en las que se exponían los "relatos contrapuestos y contradictorios" de Green y de Maltby. "No fue posible llegar a una conclusión definitiva sobre la idoneidad del comportamiento del señor Green con Kate Maltby a principios de 2015, aunque la investigación concluyó que el relato de la señora Maltby era plausible", dijo.

Varias fuentes han dicho a The Guardian que Gray insistió en incluir la palabra "plausible" en el informe, una palabra que luego sería aprovechada por los críticos de Green.

Su investigación también concluyó que Green había hecho dos declaraciones engañosas. Aunque la Policía de Londres ya le había informado de la existencia de material indecente en los ordenadores parlamentarios de su despacho, Green sugirió que no era consciente de que se había encontrado dicho material.

El ex primer secretario de Estado y, para muchos, el amigo más cercano de May en el Gobierno, ha dicho que aceptó su despido por haber sido confuso en una declaración sobre una investigación policial sobre la pornografía localizada.

El informe que Gray redactó sobre Green y su resumen fueron entregados al entonces ministro de la Presidencia, Jeremy Heywood, que los compartió con Alex Allan, el entonces asesor independiente de la primera ministra sobre asuntos ministeriales.

El caso de Johnson

Aún no se sabe si Simon Case, el ministro de la Presidencia, tendrá alguna función en la actual investigación sobre las fiestas. En un principio lo habían nombrado director de la investigación, pero tuvo que renunciar después de que se conociera que en su propia oficina se había celebrado una durante el confinamiento.

Los críticos han pedido que Johnson se abstenga de supervisar la investigación. Si Gray entiende que Johnson puede haber incumplido el código de conducta ministerial, el primer ministro tendrá que decidir si se pone en manos de Lord Geidt, el actual asesor independiente sobre intereses ministeriales.

Traducción de Francisco de Zárate.

No es común que un primer ministro en el cargo dimita como resultado de una investigación interna, pero la veterana funcionaria que investiga las fiestas en Downing Street ha contribuido otras veces a terminar con la carrera de varios cargos gubernamentales. Con todas las miradas de Westminster puestas en la investigación de Sue Gray, sus pesquisas anteriores dan pistas sobre una manera de trabajar que no va a servir de mucho consuelo a Boris Johnson.

Estos son los aspirantes a primer ministro si cae Boris Johnson

Saber más

Gray se ha apuntado algunos tantos, entre los que figuran los conservadores Damian Green, Liam Fox (exministro de Defensa), Andrew Mitchell (exministro de Desarrollo Internacional) y la de la laborista Hazel Blears (exministra de Comunidades). En su investigación sobre Green, número dos de Theresa May, Gray demostró ser una supervisora inquebrantable.