Un “arca de Noé de los tomates” en La Rioja: 200 variedades se cultivan en secano para recuperar una huerta familiar abandonada
Pablo de Juana siempre había oído hablar de que muchos momentos importantes habían ocurrido en una huerta familiar en el meandro del río Tirón en el pueblo de Tirgo, que llevaba abandonada cincuenta años. Quizás por esas raíces de pasión por la agricultura decidió estudiar Ingeniería Agrónoma y casi desde entonces, reflexionaba sobre el sueño de recuperar la finca. Unos cuantos años después, más de 130 variedades de tomate de todo el mundo crecen ya en esa tierra y hasta 200 permanecen guardadas como semillas a la espera de cultivarse en años próximos en un proyecto de experimentación de horticultura de secano que busca convertirse en un lugar de catas, de visitas y, sobre todo, de transferencia de conocimiento.
Otros dos amigos, Héctor y Carlos, acompañan a Pablo en el proyecto emprendedor que han llamado Retorno Tirón y del que ya se pueden saborear los primeros tomates. “El año pasado salimos al mercado con 43 variedades de tomate y este año nos lanzamos a hacer un jardín de 100, pero como no sabíamos decir que no a algunas variedades, tenemos 130, más las que tenemos guardadas para otros años serán unas 200”, explica Pablo de Juana, que añade que junto con las variedades de pimiento, sandía, melón, judías y otras hortalizas, son 300 los cultivares distintos que están creciendo en un enclave único a orillas del río Tirón.
200 variedades de tomate de todo el mundo
Entre la amplia colección de tomates de Retorno Tirón, uno de los que tiene más arraigo en la zona es el conocido como tomate del Perú, que “debió traer un cura peruano que estaba por la zona de Castañares”, apunta Pablo de una tomata roja que puede superar los 800 gramos. Otro de los que más están gustando en las primeras catas son los amarillos procedentes de California y también sorprenden los jaspeados, amarillos por fuera pero rojos por dentro. Retorno Tirón tiene variedades de tomates autóctonas de todo el mundo: de Galápagos, de zonas volcánicas en Canarias, de Italia, de Rusia, de Portugal, de Inglaterra...
Eligieron el tomate como protagonista de su proyecto porque es “el rey de la huerta”. Creyeron que el tomate es un producto que encanta a la gente y, al mismo tiempo, “cada vez cuesta más encontrar un tomate que sorprenda”. Sin olvidar el componente emocional y de arraigo que tiene: “Todo el mundo está muy orgulloso del tomate de su pueblo, del tomate de su abuelo, del tomate de su vecino”. Por eso, ahí buscaron sus variedades, en las personas mayores, que son “los verdaderos guardianes de las semillas”, como resalta Pablo, y después, las han potenciado en Retorno Tirón. “Lo que estamos haciendo es multiplicar y conservar lo que otros han recuperado. Un Arca de Noé de los tomates aquí en Tirgo”.
Tomates de secano
El proyecto tiene una parte importante de experimentación y es que están cultivando los tomates en secano. Aunque pueda parecer una técnica innovadora, Héctor conocía que antiguamente ya se cultivaban distintas hortalizas en secano en la zona. “Yo como ingeniero agrónomo era un poco incrédulo y empezamos el año pasado con semisecano, con tres riegos de mayo a noviembre”, apunta Pablo. Y los resultados los avalaron: “En diciembre estábamos comiendo tomate, la planta estaba perfecta, con mucha producción y muy sana”.
“El objetivo de cultivar con una estrategia de riego deficitario es concentrar el sabor del tomate”. Este año tienen una zona de secano estricto, con un solo riego en la temporada. “Si la planta no la regamos mucho al principio, en sus fases iniciales echa más raíz que hoja; en julio nuestros tomates están más pequeños que los de nuestros vecinos que se riegan, porque la planta está creciendo hacia abajo, pero luego le será mucho más fácil crecer hacia arriba, porque tendrá mucho más acceso a humedad y nutrientes”, explica Pablo de Juana mientras mira a sus plantas, sin olvidarse de la influencia positiva de la cercanía al río. Por el contrario, según señala, el exceso de riego, además de diluir el sabor de los tomates, debilita la planta y favorece las enfermedades. “Le hacemos pasarlo mal a la planta al principio para que se haga dura y luego cuando sea mayor que se sepa buscar la vida y que no nos dé tanto trabajo”, resume de forma sencilla.
Lana de oveja y suelo vivo
Todo el proyecto se basa en poner el foco en el suelo. Por ello, estas técnicas vienen acompañadas de otras de agricultura regenerativa, de suelo vivo, microbiología, depredadores naturales... “Este tipo de agricultura se parece mucho más a un bosque, que es un ecosistema resiliente que se compensa a sí mismo”, explica uno de sus promotores. Otras de las técnicas naturales con las que experimentan es colocar una cubierta de lana de oveja sobre el suelo de los tomates, que absorbe la humedad ambiental y de los rocíos de la mañana y favorece la regulación de temperatura y que esta humedad se quede más tiempo en el suelo. “Todavía no tenemos el sello de ecológico porque la certificación tarda dos años, pero practicamos una agricultura totalmente sostenible y respetuosa con el medio ambiente”, apunta.
Aunque la base del proyecto es el secano, todas las variedades las cultivan al mismo tiempo en semisecano (2-3 riegos al año) y goteo para analizar el comportamiento de la planta y su adaptación al cambio climático, que el visitante pueda ver las diferencias. Cada una de las 130 variedades estaÌ identificada físicamente en la propia finca y registrada en el software de gestión de cultivos, lo que permite trazar su origen y capturar datos de productividad, resistencia a enfermedades y comportamiento frente a la sequía, entre otros parámetros. El objetivo de Retorno Tirón, que ha sido seleccionado por el programa de emprendimiento Tierra de Oportunidades y para las ayudas de la Asociación de Desarrollo de La Rioja Alta, es que los visitantes prueben los tomates, elijan su favorito y puedan acercarse a la huerta para conocer las características de cada variedad. Así, el siguiente paso será la restauración de la caseta de la huerta, con más de cien años de antigüedad, como centro de interpretación de la huerta.
Retorno Tirón combina el cultivo del tomate con técnicas de microbiología y agricultura regenerativa, su venta en la propia finca y a través de internet, con la parte de visitas, catas y transferencia de conocimiento, algo que ya han empezado a practicar con vecinos mayores que pasean por los alrededores y se acercan a la finca, cuyo pasado es recordado por muchos. “Buscamos que esta finca dure muchísimos años y que sea un espacio que venga la gente a visitarnos que se lleve esta experiencia, que aprenda, que se conciencie sobre la importancia del consumo del producto local, de cercanía, de apoyar a proyectos como el nuestro”, presenta con entusiasmo Pablo, que cumple así el compromiso que siempre tuvo de recuperar la querida huerta de su familia, donde crecen ya centenares de plantas de tomate.