El agua que sana, la tierra que enamora: viaje al alma termal y más secreta de La Rioja Baja

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La Rioja para muchos es quizás vino y un paisaje ocre en otoño. Pero esta Comunidad esconde otros rincones y atractivos. Una Rioja más serena y cautivadora donde el agua es el hilo conductor. En La Rioja Baja, las cuencas de los ríos Cidacos y Alhama, catalogadas por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, esconden aguas termales a más de cincuenta grados de temperatura.

Y es que La Rioja termal te regala mucho más que un reconfortante baño. La Rioja termal es la excusa perfecta para descubrir un territorio con historia, una naturaleza desbordante y una gastronomía propia para convertir esta escapada en una experiencia inolvidable. Cualquier época del año es buena para descubrir esta zona de La Rioja, pero el otoño y la primavera ofrecen temperaturas suaves para combinar el turismo activo con los baños termales.

Las aguas mineromedicinales

Para descubrir La Rioja termal una de las paradas obligatorias es Arnedillo. A orillas del río Cidacos, este municipio riojano, cuenta con unas pozas públicas al aire libre en las que disfrutar de un baño a más de 50 grados. ¿Te imaginas contemplar inmerso en esas cálidas aguas el cielo estrellado? ¿Y si además fuera las temperaturas son mucho más frías? En Grávalos, la oferta son aguas sulfuradas e hipersalinas en un marco rodeado de olivares centenarios. La tercera opción está en Cervera del Río Alhama. En el corazón del valle del Alhama, La Albotea combina el poder curativo de sus aguas sulfuradas y sulfatadas con un complejo fisioterapéutico moderno, rodeado de un imponente paisaje.

Sin embargo, estas cálidas aguas pueden el punto de partida de tu viaje porque este rincón de La Rioja tiene otros reclamos que pueden ser parte de la ruta. Un viaje al pasado y pisar por donde lo hicieron los dinosaurios. Y es que en esta comarca se localiza una de las mayores concentraciones de yacimientos de icnitas de dinosaurios del mundo. Una ruta por Enciso, Corgano o Cervera del Río Alhama se convierte en un viaje al pasado fascinante para adultos y niños.

Patrimonio milenario

Y continuando con el viaje al pasado, Contrebia Leucade es la próxima parada. Uno de los más importantes yacimientos arqueológicos de La Rioja. La naturaleza y monumentalidad y excepcional estado de conservación de sus restos hacen de Contrebia Leucade un escenario vivo y un referente obligado para conocer el esfuerzo que supuso a las comunidades indígenas su enfrentamiento y resistencia a Roma. De hecho, se considera a este rincón riojano una de las joyas del patrimonio histórico y cultural de La Rioja. Un yacimiento declarado Bien de Interés Cultural (BIC) donde podrás recorrer los dos mil años de ocupación de este territorio: desde la ciudad celtíbera de la Segunda Edad de Hierro, hasta la época romana y altomedieval.

La escapada y viaje al pasado continúa por los castillos medievales que coronan peñascos como los de Arnedo, Cornago o Clavijo. Una zona que atesora siglos de frontera y culturas entrelazadas.

La Rioja Baja también es un destino para los amantes de la naturaleza y el turismo activo. La Vía Verde del Cidacos recorre el antiguo trazado ferroviario entre Calahorra y Arnedillo. Un recorrido que puede realizarse a pie o en bicicleta. Y a la vez, contemplar las colonias de buitres leonados que sobrevuelan los peñascos del entorno. Una delicia para los aficionados a la ornitología.

Pero además de todos estos planes, sentarse a la mesa en esta zona de La Rioja se convierte igualmente en una verdadera experiencia de sabores auténticos. La huerta del Ebro acerca a la mesa verduras de temporada como alcachofas, borrajas, cardos y espárragos frescos. Y el denominado 'oro líquido' tiene en esta región su propia Denominación de Origen Protegida Aceite de La Rioja. Productos únicos como los fardelejos de Arnedo, un bocado hojaldrado de origen árabe relleno de almendra que se convierte en el postre perfecto de cualquier comida. Y como no, todo ello con vinos de la tierra de la Denominación de Origen Calificada Rioja.

En definitiva, La Rioja termal aúna descanso del cuerpo, estímulo de los sentidos y la belleza del paisaje. Quizás sea una zona menos conocida, pero logra sorprender por sus valles, su historia, su gente y su gastronomía.