El Alfaro no levanta cabeza
Sangonera At.: Goyo; Morillas, Sergio (Espejo 81’), Álex Díez, Rangel; Campillo, Quintero, Ramos, Pina (Álex García 73’); Rafa Belda (Elías 75’) y Raúl Salas.
Alfaro: Gonzalo; Ibai, Labarta, Tres, Santamaría; Uriz (Guembe 50’), Capapay (Xabi 58’), Txitxo, Eransus; Sola (Israel 79’) y César.
GOLES: 1-0 (33´): Quintero. ÁRBITRO: García Castillo (colegio valenciano). Tarjetas amarillas a Rangel, Campillo, Rafa Belda, Pina, Elías, Goyo, Álex Díez; Tres y Sola.
SANGONERA 1 - ALFARO 0
El Alfaro volvió a doblar la rodilla por quinta semana consecutiva y esta vez cayó derrotado por la mínima ante uno de sus rivales más directos en la lucha por eludir el descenso. Los riojanos se mostraron nulos en todas sus líneas, aunque en los primeros instantes del choque hizo gala de un gran orden defensivo que se acabó quedando en nada ante un Sangonera que, pese a no realizar un gran partido, supo aprovechar sus ocasiones.
El encuentro comenzó de manera titubeante por ambos conjuntos y, aunque el Sangonera intentaba por todos los medios abrir la lata, la zaga y el centro del campo riojano se mostraban infranqueables. Pero este orden tan sólo duró media hora de partido, y es que en el minuto 33 llegaría el tanto de los locales cuando, en un error defensivo, el balón quedaba muerto dentro del área, lo recogía Rubén Quintero para establecer el 1-0 con el que se llegaría al descanso con un tiro cruzado.
Tras el paso por vestuarios, el encuentro siguió con la misma tónica: el Alfaro ya había rechazado por completo lanzarse al ataque y aguantaba en su campos las acometidas del rival. Así las cosas, los murcianos pudieron ampliar distancias en el marcador con dos lanzamientos que se acabaron topando con el travesaño.
Pero tras esas dos acciones, el Sangonera empezó a perder fuelle sin explicación aparente, ya que se replegaron en exceso. Pero ello no sirvió para que los visitantes lograran empatar el partido. Tan sólo una jugada ensayada en el minuto 42 tras una falta al borde del área que la sacaban con picardía para Israel, éste cedía a Xabi que en boca de gol y con todo a su favor acabó enviando el balón a las nubes. Una jugada tan fatídica que resumía a la perfección el día del Alfaro.