La comitiva judicial no acude al desahucio de Logroño tras horas de resistencia vecinal: “Este silencio es violencia institucional”
Poco después de las doce del mediodía han empezado a llegar las primeras personas al número 32 de la calle Somosierra de Logroño. Alrededor de un centenar de cidadanos y ciudadanas anónimas y también representantes de colectivos como el Sindicato de Vivienda, UGT, CCOO, Izquierda Unida o la Acampada por Palestina. El desahucio de esta vecina y sus dos hijas menores estaba anunciado para las 13,30 horas de este miércoles y todo estaba preparado para que cuando llegara la comitiva judicial se formara una barrera humana para negociar e intentar frenarlo.
Sin embargo, cuando el reloj ha marcado las 13.30, a los asistentes les ha empezado a extrañar que allí no hubiera rastro de Policía y que tampoco llegara la comitiva judicial. La poca información que ha recibido el Sindicato de Vivienda de los Juzgados de Logroño apuntaba a que la comitiva ya había salido de allí y que probablemente estuvieran ejecutando otro desahucio, del que en el Sindicato no tenían constancia. Han dado las 2, las 3 y el horario de cierre de los juzgados ha extrañado todavía más a los activistas, que creían que se trataba de una estretegia de “desgaste” y temían que llegaran cuando la gente se hubiera ido.
Así, las personas que estaban allí apoyando se han ido organizando en turnos para continuar apoyando a la mujer en el interior de la vivienda y en el portal por si llegaba la comitiva judicial, ya que en ningún momento la afectada ni su abogado ha recibido una notificación de aplazamiento del desahucio. Pero a las 7 de la tarde seguía sin haber novedades. “La comisión judicial no llegó, no hubo policía, no hubo notificación, no hubo ninguna comunicación oficial del Tribunal de Primera Instancia - Sección Civil - Plaza Nº 2 de Logroño. Solo silencio. Y ese silencio, cuando hay una familia esperando saber si esa noche tiene techo, no es una negligencia administrativa sino violencia institucional”, denuncian desde el Sindicato de Vivienda de La Rioja, que subrayan por encima de todo que “hay una familia que sigue sin saber qué va a pasar con su hogar”
“Lo que estamos documentando en La Rioja es grave, sistemático, y no puede seguir silenciándose. Hay opacidad, hay laberintos burocráticos diseñados para agotar a las más vulnerables mientras las rentistas tienen manga ancha para litigar sin obstáculos”, añaden. En este sentido, resaltan que el juez de este caso rechazó en vista oral la solicitud de aplazamiento que pedía simplemente poder terminar el curso escolar de sus hijas, y el propietario se ha negado incluso a negociar un incremento del alquiler.
Denuncian, igualmente, la falta de alternativa habitacional para esta familia que lleva diez años viviendo en esa casa. “Hemos pedido respuestas, hemos llamado, hemos insistido, y seguimos sin recibirlas, y esa ausencia de respuesta no es casual ni inocente sino otra forma de ejercer violencia sobre la clase trabajadora”, defiende el sindicato en un comunicado, que reclama además “transparencia” a la justicia.
“Ven las calles de Logroño como un tablero de Monopoly”
Esta mañana, minutos antes de la hora prevista para el desahucio, Álvaro Marqués, portavoz del Sindicato de Vivienda, ha sido el primero en tomar la palabra para condenar el “fracaso de las instituciones para proteger a la ciudadanía de la especulación inmobiliaria”. La vecina de hoy es una madre con dos hijas menores a su cargo que llevan diez años viviendo en este mismo lugar. La del viernes -el otro desahucio programado que finalmente ha sido aplazado- es una mujer sola, enferma, que cobra el ingreso mínimo vital. Ambas en situación de vulnerabilidad. Ambas vecinas a escasos metros una de la otra.
“Podrían parecer coincidencias pero nosotros no creemos en las coincidencias”, señala Marqués a las puertas de la vivienda, “aquí hay intención”. Pone el acento en el hecho de que ambas están en situación de vulnerabilidad sin alternativa habitacional y en que ambas han sufrido abusos por parte de sus caseros con presiones para abandonar la vivienda, amenazas y subidas abusivas del alquiler que enlos dos casos ellas han ido pagando. Y es que, en estos desahucios, no hay deudas de ningún tipo.
Tampoco le parece casual que sean dos desahucios en la misma calle y en la misma semana. “Los barrios se van gentrificando por la especulación de la clase rentista”, argumenta el portavoz del Sindicato de Vivienda, “siempre se busca la especulación para lograr máximas ganancias. Ven las calles de Logroño como un tablero de Monopoly, las viviendas son activos. Se ven como mercancías”.
En este caso se trata de un propietario particular pero, no de una única vivienda. “Es un multipropietario y tenemos claro que lo que busca es volver a subir los precios del alquiler porque los barrios obreros están ahroa muy demandados, no solo para vivir sino también para alquileres turísticos”. “Va a dejar de haber vecinas para que haya cada vez más Airbnb”, añade.
Denuncian que los informes de vulnerabilidad “parecen papel mojado” en los juzgados de La Rioja, como ya denunciaron en su momento en el último caso del barrio de El Campillo, un desahucio que, según ha anunciado hoy el Sindicato, se ha suspendido.