“Nos quedamos”, la campaña que ha conseguido parar el “desahucio invisible” de Silvia tras un año de amenazas de su casera
Cuando Silvia contó su caso a los miembros del Sindicato de Vivienda de La Rioja tenía detrás un cartel con los once puntos de reivindicación de esta organización recién creada. “Y los cumplía todos, ella era el ejemplo”, apunta la portavoz Mariola Gutiérrez. “Una situación tan desgarradora como es quedarse sin casa, así nos pusimos en marcha”. Y así se inició la campaña “Silvia se queda” y “Nos quedamos” para visibilizar, en primer lugar, que “muchas personas se están quedando sin casas, también en Logroño, por subidas abusivas o sin explicación”. El pasado 1 de junio consiguieron impedir que a Silvia le echaran de casa.
Esta mujer vive en un piso del centro de Logroño desde hace seis años, cumpliendo, no sin esfuerzo, con los pagos cada mes. En mayo del año pasado, la casera le entregó un escrito comunicándole que tenía que desocupar su piso. Sin más explicaciones, le daba un mes para dejar la vivienda. Pero Silvia se percató que ese escrito estaba fechado en febrero y no lo firmó. “La Ley de Arrendamientos Urbanos recoge que, pasados cinco años, hay que avisar con cuatro meses de antelación y de lo contrario, el contrato de alquiler se prorroga automáticamente un año”, explica la portavoz del sindicato. “Lo que hicieron es una práctica rentista habitual, no se han dado cuenta de los plazos y modifican la fecha para cumplir la legalidad”, añade.
"No me ha dejado vivir tranquila, ha sido un jaque mate todos los días"
Como Silvia se dio cuenta de esta trampa, no firmó, el contrato se prorrogó y Silvia pudo continuar en su casa. Aunque, según cuenta, no ha sido un año nada fácil. “No me ha dejado vivir tranquila, ha sido un jaque mate todos los días”, dice sobre la presión para cobrar el alquiler incluso con mensajes a las once de la noche. Y repite con desesperanza: “Si yo encontrara otro piso, yo me voy para poder vivir tranquila, porque así no se puede vivir. Se lo he dicho una y mil veces a la casera, yo prefiero irme”.
Ya antes, esta inquilina relata que había vivido amenazas y prácticas abusivas por parte de su casera. “He sufrido subidas del alquiler irregulares y me lo comunicaba de palabra”, subraya. Desde hace tres años, paga 63 euros más que al comienzo; además de las tres subidas del IPC también le subió 50 euros aprovechando que se fue de viaje para resolver unos trámites legales: “Me decía tienes que pagar más o si no, desocupa antes, siempre amenazándome. Una es vulnerable, está sola no sabe donde ir ni orientarme sobre si se puede hacer, lo pagaba. Se ha aprovechado del miedo que me metía”.
Así, ha pasado un año desde que la intentaron echar, llamando a muchas puertas, acudiendo al IRVI para buscar una vivienda, pero sin éxito. Un día, a punto de cumplir la prórroga del alquiler, cuando paseaba por Logroño, siempre mirando anuncios y carteles en las fachadas, se encontró con la convocatoria de la manifestación por el derecho a la vivienda del recién creado Sindicato de Vivienda de La Rioja y lo supo: “Aquí sí me tienen que ayudar”. Silvia acudió a la manifestación, se hizo militante, contó su historia y en el sindicato movilizaron sus fuerzas.
Hay muchos desahucios invisibles. Viene el casero y como tiene poder sobre ti, te dice fuera de aquí y, aunque sigue siendo tu casa hasta que no lo dice un juez, tú te vas
Para entonces ya había una fecha en el calendario: el 1 de junio. Esta vez en plazo, le habían enviado un burofax a Silvia reclamando su salida de la vivienda. “Yo pido llegar a un acuerdo para que me den un poco de tiempo para encontrar algo, pero la respuesta fue un no rotundo y dice que van a recoger las llaves el 1 de junio”. Silvia lo recuerda como “un día muy triste, con los nervios en punta y con miedo” y con una pregunta sin salir de su cabeza: “¿Dónde voy?”. Agradece el apoyo del sindicato, con algunos de sus miembros apoyándola en la vivienda y otras personas esperando en el portal para negociar.
Pero de nuevo la casera no quiso. Mariola Gutiérrez estaba allí: “Nos presentamos y le ofrecimos negociar un año más de prórroga de contrato solo con el objetivo de buscar otra casa, pero la actitud no era de negociación, no se cortan porque saben que tienen el poder”. Después, tal y como relata la portavoz, intentó entrar al piso, pero no pudo y Silvia se quedó. “Quedarte en tu casa no es ilegal hasta que no haya una demanda y lo dicte un juez”, aclara Mariola Gutiérrez y así se lo explicaron a la propia casera. De hecho, advierte: “Lo que ocurre ahora mismo es que hay muchos desahucios invisibles. Viene el casero y como tiene poder sobre ti, te dice fuera de aquí, y sigue siendo tu casa hasta que no lo dice un juez, y tú te vas”. Para paliar esta situación, está la campaña “Nos quedamos” que, hasta el momento, a pesar de la incertidumbre de no haber tenido noticias de la casera desde el 1 de junio ni ninguna comunicación de sus siguientes pasos, ha conseguido que Silvia se haya quedado.