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La izquierda sienta las bases para una nueva alianza

Los ministros de Sumar, en una imagen de archivo.

Alberto Ortiz

20 de febrero de 2026 22:26 h

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El acto de este sábado en el Círculo de Bellas Artes de Madrid comienza a gestarse hace un año y medio. El 10 de junio de 2024 Yolanda Díaz presentó su renuncia como líder orgánica de Sumar tras unos resultados muy malos en las elecciones europeas y una tensión extrema entre los partidos de la coalición. El paso al lado de la vicepresidenta segunda en aquel momento no dio frutos inmediatos, pero habilitó la posibilidad de una conversación entre esas formaciones que cristalizó en las últimas semanas en el lanzamiento de una nueva alianza para las próximas generales.

Izquierda Unida, Más Madrid, los Comuns y Movimiento Sumar, los cuatro partidos de Sumar en el Gobierno, presentarán este sábado el germen de esa nueva coalición en la que esperan incorporar al resto de fuerzas que se pusieron de acuerdo el 23 de julio, también a Podemos, hoy más alejado que nunca de un escenario de unidad. 'Un paso al frente', el lema del acto, sintetiza las dos ambiciones de los partidos. Construir una narrativa nueva e ilusionante para el electorado progresista y un frente amplio para aglutinar a toda la izquierda y evitar la dispersión del voto tan perjudicial para la izquierda con el sistema D’Hont. 

Los partidos han primado en esta etapa inicial la exposición de un nuevo proyecto político frente a la cuestión de los liderazgos, todavía sin resolver. Precisamente la semana en la que Gabriel Rufián y Emilio Delgado celebraron la charla que ha removido a todo el espacio de la izquierda. Un encuentro cuya relevancia está apoyada mucho más en el perfil personal que ambos han levantado por su capacidad de interpelar a la sociedad que por las organizaciones a las que representan. 

En la presentación de esta nueva alianza no habrá un liderazgo por encima del resto, sino integrantes de los cuatro partidos que la conforman: el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, por parte de los Comuns, la de Sanidad, Mónica García, líder de Más Madrid, el coordinador general de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, y Lara Hernández en representación de Movimiento Sumar. Se trata de escenificar una nueva etapa, más horizontal y de mayor coralidad. 

El acto estará así marcado por la ausencia de la vicepresidenta segunda y líder de Sumar en el Gobierno. Yolanda Díaz anunció esta semana que se ausentaría del acto del 21 de febrero para dar espacio a los partidos a organizarse. “Es el momento de las formaciones políticas”, dijo en una entrevista en La Sexta para explicar su decisión. La ministra de Trabajo mantendrá por tanto perfil bajo mientras la nueva coalición da sus primeros pasos y ella avanza en el proceso de reflexión personal sobre su futuro político. 

Cuando dimitió de sus cargos orgánicos, Díaz entendió que su papel como organizadora del espacio no había funcionado y decidió centrarse en la tarea de Gobierno, su principal capital político en todos estos años. Su renuncia en aquel momento dejó un vacío de liderazgo que aún no se ha llenado y ha agitado las especulaciones en el espacio sobre el futuro candidato o candidata de la coalición, aunque nadie descarta que la ministra pueda volver a intentar postularse como cabeza de esa futura papeleta de la izquierda.

Todos los partidos han recibido el gesto de la vicepresidenta de mantenerse al margen por ahora y no acudir al acto de este sábado como un gesto de “generosidad”. En un momento en el que la izquierda cobra protagonismo, con el lanzamiento de esta coalición, pero también con la apuesta de Rufián, la vicepresidenta animó a todo el electorado a acudir a los dos actos. 

“Me ha gustado lo que he visto y oído hoy: ganas de ganar, energía e ilusión. Duplicar nuestra fuerza y ofrecer esperanza. La gente común, las mujeres, los trabajadores somos más poderosos que el dinero de los ricos y el odio de la extrema derecha. Adelante”, dijo tras el acto del portavoz de ERC en el Congreso con Delgado.

El movimiento de ambos dirigentes sentó muy mal en un primer momento entre los partidos de Sumar, que no habían anunciado todavía su acto para este sábado y que vieron cómo sus planes quedaban opacados por el tirón mediático del dirigente republicano. Mucho más en Más Madrid, donde han escamado en los últimos meses los gestos de Delgado en público, incluso amagando con presentarse a unas primarias para ser candidato contra Isabel Díaz Ayuso. 

Pero ese malestar inicial ha ido mutando con el paso de los días y en los partidos entendieron que la conversación que están abriendo ambos dirigentes, pese a las diferencias, puede servir para reactivar al electorado progresista desencantado. Una competencia virtuosa. Eso explicó que finalmente los cuatro partidos enviaran una delegación a la sala Galileo Galilei este miércoles, aunque no todos los hicieron con el mismo entusiasmo: Izquierda Unida envió a la coordinadora de Madrid, Carolina Cordero. 

Más allá de la charla, el proyecto que pusieron sobre la mesa Rufián y Delgado no es nada claro. Ni siquiera es coincidente en algunos puntos. El diputado de Más Madrid centró la conversación en los lugares ideológicos y los sectores a los que no está llegando la izquierda actual mientras que el eje del planteamiento del portavoz de ERC pasa por una alianza en términos electorales con las fuerzas independentistas y soberanistas.

Frente a esa indeterminación, el acto de este sábado pretende presentar al electorado un proyecto que las fuerzas políticas han ido consolidando a lo largo de los últimos meses. Adolece quizás de la frescura y la llegada de los otros liderazgos, pero aporta la experiencia de gobierno de las cuatro fuerzas y las militancias de esas organizaciones. 

Un primer paso para un frente amplio en las generales

El acto de este sábado es una primera parada de cara a la construcción de un gran frente para las elecciones generales. Los cuatro partidos llevan trabajando meses en consolidar un primer núcleo de organización, con varios niveles de trabajo y varios órganos de toma de decisiones, algunos más reducidos, otros más amplios en los que se incorporan los grandes dirigentes. Y algunos grupos específicos, como comunicación, redes, etc. Un despliegue similar al de un partido político pero incorporando a las cuatro direcciones. 

Pero la idea no es quedarse ahí sino que sea este núcleo el que permanezca en el tiempo, en los periodos no electorales, para coordinar el trabajo y la orientación política, y ampliar el espacio llegados los comicios para incorporar en una coalición electoral al resto de fuerzas que renuncian a participar en una estructura de la izquierda estatal a largo plazo. Así, cuando llegue la convocatoria de 2027, los partidos aspiran a convencer a todas las organizaciones que se sumaron a una misma candidatura en el 23 de julio. 

Queda, por tanto, cerca de un año de trabajo para convencer a Compromís, Chunta Aragonesista, Més per Mallorca, Iniciativa del Pueblo Andaluz o Verdes Equo para volver a repetir aquella alianza. Y también a Podemos, hoy más alejado que nunca de una posibilidad así. Aunque han recibido invitación para el acto de este sábado, sus dirigentes no acudirán. 

En una tribuna en elDiario.es esta semana, la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, apostó por girar el marco sobre la unidad como fin en sí mismo. “¿Unidad para qué?”, una pregunta retórica que popularizó la dirigente peronista Ofelia Fernández en Argentina hace unos meses y que ha resonado mucho en la izquierda española, también en otros partidos como Más Madrid. 

“Cuando se plantea el debate sobre lo que debe hacer la izquierda, lo más honesto es empezar por responder a la pregunta de ”para qué“: si es para pasar de las palabras a los hechos, si es para plantear y llevar a cabo hasta sus últimas consecuencias un proyecto alternativo y diferente al proyecto del PSOE, y para poner toda la fuerza en la batalla contra la derecha y la extrema derecha, se puede contar con Podemos. Si es para culpar al feminismo, a las personas migrantes y al colectivo LGTBIQA+ del avance de la extrema derecha, Podemos con seguridad no estará”, escribió Belarra en este diario.

Quienes sí estarán serán algunos antiguos dirigentes del espacio, como Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona; Alberto Garzón, exministro de Consumo; o Nacho Álvarez, secretario de Estado de Derechos Sociales y exdirigente de Podemos, quien dejó la política cuando fue propuesto como ministro en la nueva legislatura por Yolanda Díaz sin el aval de su partido. 

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