Las trabajadoras de residencias de mayores de La Rioja van a la huelga a partir del 6 de marzo
Tras 5 años de reuniones en el marco de la mesa negociadora del IV Convenio Colectivo de Residencias y Centros de Día de La Rioja, los sindicatos negociadores denuncian públicamente la “total falta de avances significativos por ausencia de propuestas serias por parte de la patronal”. Para los sindicatos, “evidencia que no se está tomando en serio la gravedad de la situación del sector ni la necesidad urgente de mejoras para las plantillas y el servicio que se presta”.
Por ello, han anunciado un calendario de huelga para el 6 de marzo; 12 y 13 de marzo; 18, 19 y 20 de marzo; 24, 25, 26 y 27 de marzo; 30 y 31 de marzo y 1, 2 y 3 de abril y a partir del 13 de abril se iniciará una huelga indefida. El objetivo es “visibilizar el conflicto laboral y la irresponsabilidad de una patronal que, pese a reconocer verbalmente los problemas estructurales del sector, se niega a comprometerse con soluciones reales y sustanciales”
“El sector necesita un convenio que dignifique las condiciones laborales de las plantillas, que suponga unas retribuciones económicas acordes al duro trabajo que se realiza y que lo haga atractivo, para que la gente no salga huyendo a los pocos días de empezar a trabajar”, han visibilizado al anunciar la convocatoria de huelga. Ello supone una inversión en calidad, que, según dicen, “la patronal del sector parece no estar dispuesta a asumir, y así seguir precarizando este sector a costa de la calidad asistencial, a pesar de reconocer el problema y de contar con una mejora sustancial de los ingresos por plaza concertada y de haber incrementado conforme al IPC los precios de las plazas privadas en los últimos años”.
Según datos facilitados por el propio Gobierno de La Rioja a los sindicatos negociadores del convenio, el incremento de las plazas concertadas supone más de un 25% en el acuerdo marco. Con precios similares de las plazas concertadas y del precio medio de las plazas privadas de los centros residenciales de La Rioja, en Vizcaya la Patronal firmó un convenio en el año 2023 que recogía una subida del 7,6% para el primer año, mientras en La Rioja, según los sindicatos, ni siquiera quiere asumir la mitad de ese porcentaje, lo que supone diferencias salariales que alcanzan los 600€ al mes con respecto a La Rioja en algunas categorías profesionales.
Además, en esta provincia se abonan los domingos a más de 30€ la noche, cuando en La Rioja no alcanzan ni los 20€; su jornada laboral anual supone 200 horas menos que las que se trabajan en La Rioja; y se complementan las bajas laborales por contingencias comunes hasta el 100% del salario, mientras que en La Rioja no se complementa nada; se admite la jubilación parcial si se cumplen los requisitos legales exigidos, mientras que en La Rioja no se contempla dicha posibilidad.
“Todo ello deja en clara evidencia a una patronal que alega que no puede asumir mayores mejoras, cuando está claro que la posibilidad sí existe y lo que no hay es voluntad de hacerlo. La situación actual del sector es crítica y preocupante, pues a la ya habitual falta de personal de los últimos años se le ha sumado el importante incremento del número de plazas, las cuales, sin los recursos humanos necesarios, difícilmente pueden ser adecuadamente atendidas”, señalan.
Según los sindicatos, “la patronal sabe perfectamente que hay días en los que no se cubren las presencias mínimas requeridas por ellos mismos”. Estos describen una situación complicada: “En los centros de trabajo existen unos índices de absentismo elevados por las cargas de trabajo y la falta de descanso adecuado; se han incrementado las agresiones a personas trabajadoras; el personal cada vez está menos cualificado ante la dificultad de encontrar profesionales con la titulación mínima requerida; resulta habitual la falta de cobertura de las vacaciones del personal técnico, lo que deja el servicio desatendido o prestado de forma deficiente; el clima laboral se ha deteriorado; la conciliación personal y laboral resulta inviable; las plantillas están envejecidas ante la falta de relevo generacional; el salario de una persona gerocultora (que supone más del 60% de las plantillas) es similar al SMI; las categorías más bajas, como el personal de lavandería, recepción y limpieza o pinches de cocina, ni siquiera alcanzan el SMI y ven cómo les son absorbidos sus pluses por culpa de ello; el personal técnico y administrativo mantiene salarios muy por debajo del mercado, etc”.
“Nadie quiere trabajar en un sector durísimo tanto física como psicológicamente, en el que las condiciones laborales, económicas y no económicas, resultan ser pésimas; pues, además de los bajos salarios —que encima llegan muchas veces tarde y mal— y del machacante número de días y horas de trabajo anuales (concretamente 1779 horas), o de la elevada carga de trabajo existente fruto de los infames ratios de personal, se suman los problemas de conciliación que supone trabajar a tres turnos de lunes a domingo y festivos, con escasos descansos semanales”, advierten.
Aumento salarial y reducción de la jornada laboral
Los sindicatos de la mesa negociadora del convenio reclaman una serie de mejoras: una subida salarial inminente de al menos un 25% en los próximos 3 años, para equiparar los salarios al mercado laboral, bajada de horas anuales de trabajo nos equipare a las 37 horas semanales, e ir reduciendo paulatinamente hasta alcanzar las 35 horas semanales, se requiere complementar al 100% las bajas por contingencias profesionales (tal y como se recoge en el convenio estatal) y comunes.
Piden rigor en la aplicación de la prenvención de riesgos laborales y oferta incentivda y motivadora. “Son necesarias más y mejores medidas de conciliación familiar y laboral, como tiempo retribuido para acompañamiento a consulta médica de familiares, ampliación del permiso de lactancia, ampliación de los días de libre disposición, ventajas en servicios de guardería, etc”, añaden. Reclaman además mejorar las ratios de personal por usuario y vincularlos a las presencias y no a los contratos. “Los descansos semanales han de ser de mínimo 2 días continuados, para permitir una adecuada desconexión”.
Entre las reclamaciiones, piden cumplimiento estricto del derecho a desconectar, y que las empresas no llamen constantemente a las plantillas en sus días libres, calendarios con menos días de trabajo al año, “para no tener la sensación de vivir en el centro de trabajo”. La jubilación ordinaria no debería superar los 65 años, y se han de adoptar medidas para complementar la anticipada, por ejemplo, recogen la exigencia de la aceptación de las jubilaciones parciales y la posibilidad de no trabajar turnos de noche a partir de los 55 años.
“Es por todo esto que el sector está al límite, y si la patronal, como responsable directa, y la administración, con su responsabilidad subsidiaria, no reaccionan de inmediato, se verán directamente señaladas como responsables del deterioro irreversible de los cuidados en nuestra comunidad autónoma, por lo que desde el mes de marzo se empezarán a llevar a cabo medidas tendentes a revertir los problemas que viene acarreando el sector desde hace años”.
Los sindicatos han subrayado que “las personas trabajadoras del sector de dependencia, residencias y centros de día de La Rioja se merecen mejores condiciones laborales para poder prestar un mejor servicio a los usuarios de los centros, para que su innegable esfuerzo y dedicación se vean recompensados y para conseguir hacer atractivo el sector”.