La Universidad de La Rioja inviste doctor honoris causa al catedrático de Derecho Romano Antonio Fernández de Buján y Fernández
El Aula Magna del Edificio Quintiliano ha acogido este miércoles el solemne acto de investidura de Antonio Fernández de Buján y Fernández, catedrático de Derecho Romano de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), como nuevo Doctor 'Honoris Causa' por la Universidad de La Rioja (UR). La ceremonia ha comenzado con un minuto de silencio por el fallecimiento del exalcalde de Logroño Tomás Santos y las víctimas del accidente ferroviario.
El Consejo de Gobierno de la UR ha aprobado este nombramiento en reconocimiento a su dilatada y sobresaliente contribución al desarrollo de la ciencia jurídica, de la legislación y la jurisprudencia españolas, así como a la actualización de los estudios de Derecho Romano y la difusión mundial del conocimiento científico en esta área. Con este reconocimiento, Fernández de Buján se ha convertido en el primer jurista que ha recibido la máxima distinción académica de la Universidad de La Rioja, sumándose a una selecta nómina de doctores honorarios que ha incluido figuras como Mario Vargas Llosa, Federico Mayor Zaragoza, Pablo Sainz-Villegas o el expresidente de Colombia y Premio Nobel de la Paz Juan Manuel Santos.
Nacido en Lugo en 1953, el nuevo doctor ha obtenido la cátedra con tan solo veintinueve años, convirtiéndose en el catedrático más joven de España en su momento. A lo largo de más de medio siglo de carrera académica, ha firmado 30 libros y más de 450 artículos doctrinales, siendo pionero en líneas de investigación tan relevantes como el Derecho Administrativo, Fiscal y Medioambiental Romano y la Jurisdicción Voluntaria —ámbito en el que el Parlamento le ha reconocido como el padre de la Ley—. Su labor ha sido distinguida con honores como la Gran Cruz de San Raimundo de Peñafort, la Medalla Castelao o la Encomienda con Placa de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, además de contar con otros nueve doctorados honoris causa por universidades nacionales e internacionales.
Durante la ceremonia, la rectora de la Universidad de La Rioja, Eva Sanz Arazuri, ha destacado en su discurso de bienvenida la profunda dimensión humana e intelectual del homenajeado, subrayando que su figura debe servir de guía para los nuevos investigadores y ha recordando: “Tú figura debe inspirar a esta Academia; nos recuerda que la ciencia es servicio, que el saber sin compromiso es estéril, que las aulas universitarias son lugares donde nacen ideas, pero también lugares donde deben brotar compromisos, y tú has hecho de ambas cosas —ideas y compromisos— una vida entera”.
Asimismo, la rectora ha añadido sobre el valor formativo de estas figuras que “la Universidad está para estimular, alentar y distinguir, está sobre todo para servir de ejemplo a la Sociedad, para crear modelos”. “Y maestros como el Profesor Antonio Fernández de Buján sirven de guía para despertar en nuestros jóvenes esa inquietud por aprender necesaria para que la ciencia siga avanzando”, ha puesto en valor Sanz.
Por su parte, el catedrático Alfonso Agudo Ruiz, padrino del nuevo doctor y encargado de pronunciar la tradicional laudatio, ha puesto en valor el rigor, la generosidad y la infatigable capacidad de trabajo de su maestro, destacando que “el profesor Fernández de Buján representa la esencia de los quehaceres universitarios, constituidos por el estudio, el análisis y el debate reflexivo, así como por la dedicación a la transmisión de los conocimientos a sus discípulos y a nuestros alumnos, a quienes nos debemos en nuestra condición de profesores universitarios”.
Además, el catedrático ha señalado sobre su magisterio que “el Profesor Fernández de Buján ha sabido crear una fructífera escuela, siendo siempre un claro ejemplo de ciencia y de vida, llegando no solo a la razón, sino al corazón de sus discípulos, aconsejando o sugiriendo, no minimizando opciones o imponiendo las suyas y alegrándose de los éxitos profesionales y académicos de sus discípulos como si fueran propios”.
El solemne acto se ha cerrado con la entrega de los símbolos tradicionales del doctorado —el birrete laureado, el anillo, el libro de la ciencia y los guantes blancos— y los acordes finales del Gaudeamus Igitur, consagrando la incorporación oficial del profesor Fernández de Buján al Claustro de Doctores de la UR.