El Defensor del Pueblo ampara a los vecinos afectados del Espacio Delicias y logra que el Ayuntamiento actúe

Primero fue la Justicia, después el Defensor del Pueblo. Y el órgano liderado por Ángel Gabilondo vuelve a dar la razón a los vecinos de Arganzuela afectados por el Espacio Delicias. La finca, propiedad de ADIF, se utiliza de manera constante para celebrar espectáculos que superan los niveles permitidos de ruido sin que ello sea punible gracias a las licencias del Ayuntamiento de la capital. Según los cálculos de los afectados, hasta 280 días al año tienen que soportar pruebas de sonido, montajes y eventos que no dejan vivir tranquilo a un vecindario que reclama que esa parcela esté destinada para lo que está catalogada: uso dotacional.

Los espectáculos comenzaron en 2021, justo después de la pandemia. Sin embargo, las demandas de los vecinos datan de principios de los años 90 del siglo pasado. “Ya por entonces reivindicábamos que esos terrenos tuvieran el uso que aparece en el plan general de ordenación urbanística, es decir, uso dotacional básico y singular. Ahí podían levantar un centro de salud o un colegio”, ilustra el presidente de la asociación vecinal Delicias para Todos, Manuel Díaz.

El ruido se empezó a colar en sus casas. Sería algo temporal, les aseguraron desde el Consistorio capitolino. “Nos dijeron que sería como un circo, pero lejos de eso ahí pusieron una losa de hormigón de un grosor importante y una carpa permanente. Pronto vimos que acogerían espectáculos musicales”, relata el portavoz vecinal. El Ayuntamiento no realizó una inspección para evaluar los niveles de ruido hasta que Ecologistas en Acción interpuso una denuncia.

Díaz denuncia que “el Ayuntamiento permite una y otra vez que se superen los niveles de ruido al conceder licencias temporales, como si esto fuera un espectáculo que está aquí solo dos meses y no algo establecido”. Desde Delicias para Todos confirman que la ley se puede estar cumpliendo, pero a la par se produce un fraude de ley al utilizar una figura provisional para realizar una excepción permanente de la norma.

Eso es lo que viene a señalar la sentencia del tribunal contencioso-administrativo que hace un año dictaminó la irregularidad de la actividad en el enclave. El Ayuntamiento madrileño recurrió el dictamen judicial, por lo que los espectáculos se siguen celebrando en el Espacio Delicias, con las consiguientes molestias para los vecinos, hasta que haya una nueva sentencia por parte del Tribunal Superior de Justicia de Madrid.

En paralelo al proceso legal, una vecina se quejó al Defensor del Pueblo. El año pasado emitió su primera resolución y requirió al Consistorio diversa documentación para poder evaluar la cuestión. Ya en aquel momento, el ente dirigido por Ángel Gabilondo recalcó que no se había llevado a cabo el proceso de información pública pertinente al catalogar la actividad como de “interés general”, por lo que no se permitió la personación de vecinos directamente afectados por la actividad. “Llegó a decir que el Ayuntamiento anteponía esta actividad privada a la salud de los vecinos en base a un supuesto interés general que en ningún momento se motiva como tal”, incide el presidente de Delicias para Todos.

Sin justificar el interés general

La asociación ha hecho público el nuevo dictamen con las conclusiones del Defensor del Pueblo, que realizó cinco apuntes y recomendaciones en su primera comunicación, una vez que ha recibido respuesta por parte del Ayuntamiento. “No justifican debidamente el motivo de interés general como condición necesaria para suspender los valores límites de calidad acústica”, viene a decir el Defensor, subrayan desde Delicias para Todos.

Por otro lado, el Ayuntamiento de Madrid tampoco ha aceptado la recomendación de que la duración de la excepción se acote temporalmente a actos concretos. De esta forma, convierte lo excepcional en regla general. Asimismo, el Consistorio tampoco respeta la especial protección de dotaciones como residencias de ancianos y escuelas infantiles a escasos metros del enclave en el que se realizan los espectáculos. El Defensor del Pueblo afirma que no es posible conceder ninguna autorización que permita la superación de los niveles de ruido al existir en un entorno de 150 metros estas dotaciones.

En el caso de las dos recomendaciones que el Ayuntamiento de Madrid cumple, de forma parcial o total, el Defensor del Pueblo también establece algunos comentarios críticos. El Consistorio no cumple adecuadamente los trámites de evaluación previa ni justifica la ausencia de trámite de información pública, tal y como ya señaló el Defensor en su primer pronunciamiento.

La asociación vecinal asegura que seguirán explorando todas las vías a su alcance para “que una actividad nociva para la convivencia y perjudicial para la salud del vecindario desaparezca de este espacio”. Del mismo modo, Díaz recuerda que las carpas que generan esta situación se encuentran ubicadas sobre suelo público dotacional en un distrito, el de Arganzuela, con una carencia alarmante de equipamientos públicos. Es por ello por lo que reclaman la reactivación del protocolo firmado hace ocho años entre el Ayuntamiento, ADIF y el Ministerio de Cultura mediante el que se comprometían a recuperar los terrenos para la ciudadanía y los barrios cercanos.

Más de 280 días de actividad al año

De cumplirse estas exigencias, personas como José Antonio Castro dejarían de vivir en un calvario, tal y como define la situación en la que se encuentra desde que comenzaron los conciertos en el Espacio Delicias. Su vivienda se encuentra a unos 150 metros del recinto y ya ha tenido que poner cuatro cristales en sus ventanas, lo que forman tres cámaras de aire. “Y aun así se siguen escuchando los conciertos”, enfatiza.

Este vecino de la calle Juan de Mariana denuncia que el Ayuntamiento permite la actividad en el Espacio cinco días a la semana durante todo el año. “Estamos por encima de los 280 días de actividad y ya estamos muy cansados de los horarios, la duración y la frecuencia de los ruidos que tenemos que soportar”, añade. Castro considera que “parece que los promotores son impunes, que están por encima de las leyes y por encima de los derechos de las personas”.

Por otro lado, los vecinos afectados muestran su estupefacción al ver cómo se publicitan espectáculos en el Espacio Delicias para dentro de un año. “Si las licencias de actividad las otorga temporalmente el Ayuntamiento cada año y las de superación de los niveles sonoros lo hace mes a mes, ¿esta gente sabe a ciencia cierta que se las van a dar? Me parece absolutamente impresionante”, opina el mismo Castro. “Ya me gustaría a mí ser como los vecinos del Bernabéu, que en cuanto hubo resolución judicial se terminaron los conciertos. Aquí llevamos cinco años con esto y creo que no se va a solucionar pronto”, agrega.

Díaz, el presidente de Delicias para Todos, explica que una cosa es lo que quieren que suceda y otra lo que creen que sucederá. “Solo pedimos que el Ayuntamiento haga caso a la Justicia y al Defensor del Pueblo y que esta instalación desaparezca de ahí para construir las infraestructuras públicas que Arganzuela necesita”, subraya. Sin embargo, no es esto lo que piensan desde la asociación que ocurrirá. “Del Ayuntamiento esperamos entre poco y nada”, apunta el portavoz vecinal.

Por el momento, el Consistorio ha admitido a elDiario.es que, tras recibir las conclusiones del Defensor del Pueblo, pedirán a ADIF que deje de alquilar los terrenos. “ADIF los alquila, pero la instalación nociva para el vecindario la autorizan ellos, que son los responsables de expedir la licencia”, concluye Díaz.