Madrid enloqueció la noche de la victoria de España en el Mundial: baños en fuentes, gritos vikingos y conciertos improvisados
La selección española volvió a hacer historia este domingo al proclamarse campeona del mundo tras imponerse por 1-0 a Argentina en la final del Mundial. Un solitario tanto bastó para que el combinado dirigido por el seleccionador Luis de la Fuente levantara la segunda estrella de su historia y desatara la euforia de miles de aficionados, que siguieron el encuentro con la tensión propia de una cita histórica y acabaron celebrando un nuevo título para el fútbol español.
En Madrid, la fiesta comenzó con el pitido final. Los miles de aficionados que habían seguido el partido desde las pantallas gigantes instaladas en la plaza de Colón, Madrid Río y el Movistar Arena se echaron a las calles para celebrar por todo lo alto el triunfo de la Selección. Entre cánticos, banderas y bengalas, la celebración se extendió rápidamente por el centro de la capital, donde cientos de personas convirtieron la ciudad en una auténtica marea roja para festejar la conquista de la segunda estrella.
Sin embargo, la euforia desatada por la victoria también dejó algunas escenas de imprudencia y actos vandálicos. La mezcla de la emoción por el triunfo y el consumo de alcohol llevó a algunos aficionados a protagonizar situaciones de riesgo que no han tardado en hacerse virales en redes sociales.
Una de ellas la compartió el usuario @heshamtigerx en TikTok. En el vídeo se puede ver a dos jóvenes escalando la estatua ecuestre de Carlos III, situada en la Puerta del Sol, antes de lanzarse a la fuente que rodea el monumento entre los aplausos y los gritos del resto de asistentes.
No todos los aficionados acabaron empapados por lanzarse a una fuente. Otro de los vídeos que circulan por TikTok muestra cómo varias personas fueron rociadas con potentes chorros de agua desde las inmediaciones de la Puerta de Alcalá. Seguro que con las altas temperaturas que marcaban los termómetros durante la noche de este domingo, más de uno agradeció aquel improvisado “baño”, que sirvió para refrescar el ambiente en plena celebración.
Las marquesinas de los autobuses fueron las grandes damnificadas de la noche. En plena celebración, numerosos aficionados se subieron a las paradas, farolas, semáforos y otros elementos del mobiliario urbano para seguir la fiesta desde las alturas y conseguir una mejor perspectiva de la multitud. Sin embargo, en algunos casos la euforia acabó traduciéndose en importantes destrozos.
Las marquesinas no soportaron el peso de los aficionados y algunas terminaron reventadas, como las que muestra el usuario @john204737, que dejaron el paseo del Prado lleno de cristales. Estas escenas obligaron a intervenir a los antidisturbios de la Policía para tratar de controlar algunos momentos de tensión y evitar más daños. Como balance de la noche, las autoridades practicaron siete detenciones y el servicio de emergencias recibió 2.111 llamadas relacionadas, principalmente, con ruidos, molestias e incidencias derivadas de las celebraciones.
Pero no todo fue vandalismo y destrucción. La celebración también dejó imágenes de unión, alegría y festejo que reflejaron el lado más especial de la noche. Miles de aficionados convirtieron las calles de Madrid en una gran fiesta improvisada, donde desconocidos celebraban juntos como si se conocieran de toda la vida.
En plena Gran Vía, uno de los momentos más llamativos lo protagonizó un aficionado que, subido a hombros de otro, sacó una trompeta y ofreció un improvisado concierto para todos los presentes. Al ritmo de Bella Ciao, la popular canción italiana, decenas de personas acompañaron la melodía con aplausos y cánticos.
Tampoco faltó una de las imágenes más repetidas durante el Mundial de 2026. Decenas de personas se sentaron en plena plaza de Callao para recrear el ya famoso remo vikingo, el cántico que popularizó la afición de Noruega durante el torneo. Los aficionados imitaban el movimiento de los remos de un drakkar vikingo mientras coreaban al unísono “¡Ro!, ¡Ro!, ¡Ro!” —“ro” significa “remar” en noruego—, una celebración que simboliza que todos avanzan en la misma dirección para llevar a su equipo hacia la victoria.
La coreografía, que dio la vuelta al mundo durante el Mundial y fue replicada incluso por los propios futbolistas noruegos tras sus victorias, también conquistó las calles de Madrid. En Callao, cientos de aficionados españoles se sumaron a este improvisado “barco vikingo”.
La plaza de Cibeles, donde este lunes la Selección celebrará el título junto a la afición, también fue escenario de uno de los momentos más espectaculares de la noche. Un espectáculo de drones iluminó el cielo de Madrid recreando el alzamiento de la Copa del Mundo y culminó formando una gran bandera de España junto al mensaje “Campeones del Mundo”.
Después de una noche de celebraciones que se alargó hasta la madrugada y en la que muchos aficionados apenas durmieron, Madrid volverá a vestirse este lunes de rojo para recibir a los campeones del mundo. La Selección recorrerá la capital en un autobús desde Moncloa hasta la plaza de Cibeles, donde compartirá el título con la afición, mientras un escenario instalado frente a la actual sede del Ayuntamiento de Madrid acogerá actuaciones de artistas y DJ's para amenizar la espera antes de la gran celebración de la segunda estrella.