La Comunidad de Madrid descarta proteger el edificio del Baobab y da luz verde al derribo para construir un hostel

Diego Casado

Madrid —
26 de mayo de 2026 12:44 h

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Adiós a los dos edificios de la calle Cabestreros que varias organizaciones civiles y partidos de la oposición intentaron proteger a principios de año por su valor patrimonial. Fuentes municipales confirman a este periódico que la Comunidad de Madrid ha levantado la suspensió cautelar de las obras, por lo que ambos inmuebles serán demolidos para levantar en esa parcela un hotel cápsula.

La decisión la tomó el pasado viernes la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno regional, al considerar “que no tiene ningún valor cultural que sea objeto de protección”, explican las mismas fuentes del área de Urbanismo. “La licencia está bien concedida”, añaden recordando que desde la Agencia de Actividades ya se había autorizado el hostel.

El proyecto pasó en el año 2020 por la Comisión para la Protección del Patrimonio Histórico, Artístico y Natural y emitió dictamen favorable a la demolición en el año 2022 “al considerarse que no había ningún elemento que proteger”, indican desde el Ayuntamiento de Madrid. Pero la denuncia del PSOE y de varias asociaciones al comenzar el derribo, justo después de las pasadas navidades, frenó los trabajos.

En ese momento, el Ayuntamiento de Madrid elevó la consulta a la Dirección General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid solicitando instrucciones sobre la licencia en vigor y se paralizaron las obras. Entonces el Gobierno regional aseguró que pediría la protección ambiental del edificio, lo que parecía frenar el proyecto hotelero, algo que finalmente no se ha producido.

“El asunto queda ahora resuelto y se puede continuar con la construcción del hostel”, informan fuentes municipales a este periódico sobre la resolución, a la vez que recuerdan que el inmueble estaba vandalizado y cerrado desde hacía tiempo. La nueva instalación turística prevé la apertura de 260 camas en pleno corazón de Lavapiés.

La parcela, situada junto a la plaza de Nelson Mandela, cuenta con 400 metros cuadrados de parcela y 1.800 de edificabilidad. Allí se encontraba el icónico restaurante senegalés Baobab, que cerró en el año 2020 para el avance de este proyecto inmobiliario. Cuando se conoció el derribo del edificio, una movilización política y social intentó pararlo pero finalmente las instituciones públicas han descartado inscribirlo en el catálogo de edificios protegidos de Madrid..

El edil Antonio Giraldo avisó en su momento que la “diversa documentación en propiedad del Consistorio, así como el estudio del devenir de la ciudad, acredita que no ha habido una sustitución de dicha edificación desde entonces y que solo ha podido ser objeto de reformas interiores o exteriores menores”. Sostenía por ello que “con muy alta probabilidad se trata de uno de los pocos ejemplos de edificaciones del caserío tradicional de la Villa de Madrid fechable, al menos, en el siglo XVII en este sector de la ciudad”. Un vestigio histórico también “por tamaño y escala”, ya que estas características ayudan a “entender y conocer la morfología de la ciudad en el periodo temporal anterior a las grandes reformas decimonónicas, otorgándole por sí mismo un alto valor a nivel urbano”.