El libro que cuenta un siglo largo de lucha política de “invertidos y rompepatrias”

VENTANA TEMPORAL 1

Durante el año 1928 salió publicado Libertad de amar y derecho a morir, del jurista socialista (luego dirigente del PSOE) Luis Jiménez de Asúa, cuyo origen hay que buscarlo en el curso que ese mismo año impartió en la Universidad Central, en la calle de san Bernardo, titulado Curso de Eugenesia, y que, al parecer, fue censurado –el Ministro de Instrucción Pública ordenó al rector que lo expedientara– y volvió a impartir en la Universidad de Murcia.

El contexto de la Dictadura de Primo de Rivera no era precisamente idóneo para hablar del tema. El Régimen había aprobado un amplio repertorio legal al respecto, basado en el de la Italia de Mussolini, y tenía como uno de sus pilares un nuevo modelo de masculinidad. Ese mismo año se prohibiría la I Conferencia Eugenésica aduciendo que sería una exhibición pornográfica.

El curso de Asúa desencadenó un intenso debate social, una pelea de gallos que se libraría entre las páginas de los diarios El Debate (conservador) y La Libertad (liberal) y, finalmente, en un proceso judicial en el que fueron llamados a declarar más de un centenar de personas y que acabó absolviendo al profesor.

Lo cierto es que el debate sobre la sexualidad y la homosexualidad no fue librado en estas fechas solo por el socialista. Ese mismo año se habían publicado otras obras teóricas en la misma línea y vería la luz también El Ángel de Sodoma, de Alfonso Hernández Catá, libro contra la represión de la homosexualidad.

VENTANA TEMPORAL 2

Saltamos a 1977. En un Madrid que se mueve y jadea, coinciden en la capital activista y gay el FHAR (Frente Homosexual de Acción Revolucionaria, muy vinculado a la izquierda trotskista), la Coordinadora de Marginados (que aglutina a muchos grupos de orientación libertaria), la Agrupación Mercurio por la Liberación Homosexual y otros, como los grupos vinculados al PCE. Una de las personalidades de entonces que sobrevoló con su pluma el momento de eclosión e inspiró la fundación del FAHR fue el escritor y periodista Eduardo Haro Ibars, muy vinculado al barrio de Malasaña y de quien ya hemos hablado en este periódico.

Hijo del conocido periodista Eduardo Haro Tecglen, había conocido durante su estancia en Tánger a personalidades como Goytisolo, Borroughs o Francis Bacon. En 1975 había publicado Gay Rock y seguiría apoyando la causa desde sus artículos en Triunfo y Ozono.

[La Malasaña de Eduardo Haro Ibars]

La lucha contra la Ley de Peligrosidad Social, en vigor, y por los derechos de los homosexuales, alcanzaría las páginas de la prensa alternativa y política de la época, como Star, consiguiendo influir en las organizaciones políticas de la izquierda y obligándolos a posicionarse. Ese mismo año todos los grupos organizaron el primer acto político homosexual madrileño: una recogida de firmas contra la Ley de Peligrosidad Social, dentro del ámbito de la Coordinadora de Marginados.

La fuerza con que los movimientos de homosexuales irrumpen en la política de la Transición y la influencia en los posicionamientos públicos de la izquierda en la época, a veces entre lo pacato y lo directamente homófobo, podríamos rastrearla en las declaraciones del alcalde enrollado de la Movida, Enrique Tierno Galván  (comienza lo que podría ser una cercana VENTANA TEMPORAL 3)

En una entrevista a Tierno publicada por Interviú en 1976 éste dejaba una frase muy fea: “el homosexualismo es una desviación”. El viejo profesor era contrario a la represión pero creía que no había que publicitar la homosexualidad, que era posible corregir mediante educación. Estas declaraciones le valieron el apelativo de Fray Tierno, mote fabricado desde la publicación libertaria y contracultural Ajoblanco.

En la película El diputado, de Eloy de la Iglesia, cuyo protagonista podría estar inspirado en Raúl Morodo, número dos de Tierno en su PSP, aparece un trasunto de Tierno. Parece ser que los nervios cundieron a propósito de las cercanas elecciones municipales de 1979 y, se dice, Tierno pidió a Carrillo que mediara con de la Iglesia, que era comunista, para que se retrasara el estreno. Esto no funcionó pero la productora incluyó una advertencia: los personajes de la película eran totalmente inventados. Finalmente, toda la plana mayor de la izquierda acudió al estreno... incluido el propio Tierno, que iniciaba un acercamiento hacia la tolerancia sexual que le llevaría a hacer nuevas declaraciones sobre la homosexualidad en las que decía que “no se acordaba” de lo dicho pocos años atrás y se mostraba decididamente a favor de la causa homosexual.

Estos relatos, como muchos otros, los podemos encontrar en Invertidos y rompepatrias. Marxismo, anarquismo y desobediencia sexual y de género en el Estado español (1868-1982), escrito por Piro Subrat y editado por Ed. Imperdible. Se trata de un voluminoso trabajo (casi 600 páginas) llamado a ser obra de consulta obligatoria sobre el tema por su exhaustivo. Repleto de material gráfico e información, es el trabajo de casi una década por parte de su autor, y, a través suyo, podemos conocer de qué manera los avatares de la disidencia sexual han ido surcando los acontecimientos clave de la historia contemporánea de España.

Pese a la apabullante exhibición de fuentes que apuntalan el texto, el libro hay que situarlo, según el propio autor, en el campo de la militancia. Es el mismo Piro quien lo afirma en sus notas preliminares:

Una explicación radical que, seguramente, no harían la mayoría de los soldados de la historia académica y oficial, pese a que están movidos por los mismos sesgos personales y militancias que quienes, como es el caso, publican en editoriales outsiders. Lo que importa en unos y otros casos es que sean trabajos honestos con las fuentes y este libro cumple con la premisa.