La Puerta Bonita de Carabanchel cumple un año con el rostro agrietado y ahora el Ayuntamiento receta un primer remedio

Es una de las joyas neoclásicas del distrito más poblado de Madrid. Pero hace un año, el impacto accidental de un coche de Policía destrozó parte de su fachada, que pasó a delimitarse mediante verjas de aluminio. Desde entonces, la Puerta Bonita de Carabanchel (que da nombre a un barrio homólogo) ha entrado en una especie de período de hibernación. El 21 de febrero de 2025, un vehículo de la Policía Nacional se estampó contra uno de los dos casetones que enmarcan este monumento histórico del distrito. Era de noche en los jardines de Enrique Morente, junto al solemnte pórtico en el número 184 de la calle General Ricardos, eje vertebrador del distrito.

Según lo que se informó en su momento, una patrulla de agentes iba a un servicio urgente circulando a gran velocidad cuando impactó contra una furgoneta. De rebote, terminaron chocando con el casetón y destrozando la cubierta. El golpe derribó parte del muro. Para contenerlo hizo falta la intervención de los bomberos, que retiraron los escombros hasta ser capaces de colocar una viga de madera que sostuviera –al menos, temporalmente– la estructura.

En su interior encontraron a un grupo de personas que permanecían dentro del edificio después de haber okupar irregularmente el espacio. Sin embargo, en el accidente solo hubo dos heridos leves: uno era el conductor del coche policial, y el otro el que dirigía la furgoneta accidentada durante el impacto. Meses más tarde, en el pleno de abril celebrado en la Junta Municipal de Carabanchel, el concejal del PSOE, José Antonio Portichuelo, preguntó al concejal-presidente del distrito por las medidas a la vista para reparar la Puerta Bonita.

El impacto de un vehículo ya obligó a sustituir el monumento

La coordinadora del área, María Teresa Regalado –un cargo técnico clave en gestiones administrativas–, explicó cómo una vez que los bomberos apearon el muro dañado y sanearon las partes con más riesgo de caída o rotación, desde la Junta Municipal abrieron un expediente para evaluar perjuicios. Durante la investigación detectaron que había “daños estructurales”, así que remitieron el caso a la Dirección General de Conservación de Edificios y Espacios Públicos del Ayuntamiento. Aunque las competencias sobre el casetón pertenecen a la Dirección General de Agua y Zonas Verdes, dependiente de Urbanismo.

Fuentes del Área de Obras y Equipamientos del Ayuntamiento confirman que en diciembre se les avocó la gestión de la reparación. A fecha de publicarse este artículo, lo poco que se sabe es que continúan redactando el proyecto. Más de un año después, las grietas en el muro o el alambre a su alrededor continúan siendo parte del paisaje para quienes pasean por la gran avenida de Carabanchel. En realidad, ese histórico monumento decidió levantarse en un momento en el que, paralelamente, se consolidaba el nombre de Vista Alegre, que serviría luego para denominar a uno de los barrios del actual distrito.

Según los archivos públicos municipales, la propiedad despertó en 1829 el interés de María Cristina, la esposa de Fernando VII. Ella la adquirió y decidió ampliarla, añadiendo nuevas construcciones a la estructura inicial. Unos 15 años más tarde, la finca fue vallada con una cerca de ladrillo. Se abrieron varias puertas, una situada en el extremo noreste que denominaron puerta de Madrid.

En la calle, la gente pasó a conocerla como la “Puerta Bonita”, un nombre que le valió por su elegante reja de hierro forjado, de fundición inglesa. A finales de los años 50, el espacio fue adquirido por otro propietario hasta que, en 1887, pasó a manos del Estado. Precisamente en esos años, anticipando lo que volvería a ocurrir más tarde, un camión de grandes dimensiones se estampó contra la fachada en un accidente de tráfico. La estructura afectada permaneció en ese mismo estado hasta el año 2005, cuando decidieron sustituirla por la construcción actual.

La nueva versión mantenía un diseño ligeramente inspirado en la original, aunque presentaba algunos cambios. En las últimas décadas, este edificio ha albergado en su seno a distintas instituciones, la mayoría de carácter social o docente. Ahora, la Puerta Bonita vuelve a permanecer dañada a la espera de que su reparación definitiva no se alargue tanto como lo hizo tras el accidente con un camión en los años 80. El barrio que aún contiene el monumento limita al sur con la avenida de los Poblados y el barrio de Buenavista al noroeste. A su alrededor discurre el día a día en el distrito mientras el remedio a las grietas comienza a recetarse.