La empresa SOPREIN renuncia a construir la polémica macrofábrica en Manjarrés
La industria de prefabricados de hormigón que proyectaba la empresa SOPREIN en Manjarrés no se va a llevar a cabo finalmente. Ha sido la empresa quien ha decidido renunciar al proyecto, según ha confirmado el Gobierno de La Rioja, que ha preferido por el momento no hacer declaraciones al respecto. La fábrica, que contemplaba unas dimensiones que duplicaban la superficie del casco urbano de Manjarrés, había sido impulsado el pasado mes de marzo por el Gobierno de La Rioja con la declaración de proyecto de interés estratégico, que decae con la renuncia.
El propio Ayuntamiento de Manjarrés, en cuyos terrenos municipales se proyectaba la fábrica, ha informado este jueves en un escueto banco que la empresa no se instalaría en Manjarrés. “Para conocimiento y tranquilidad de los vecinos”, señalaba la alcaldesa Pilar Martínez sin más explicaciones. Este medio ha intentado ponerse en contacto con la alcaldesa y la empresa sin obtener respuesta hasta el momento.
Amigos de La Tierra La Rioja, la única entidad junto con una empresa en registrar alegaciones, ha celebrado su marcha atrás a este proyecto, que siempre han considerado “inviable y que solo buscaba una ubicación low cost y no un verdadero desarrollo de esta zona”. La asociación ecologista resalta su “considerable impacto paisajístico”, como se reconoció en la negativa de la COTUR, y “una importante necesidad de agua”. “El sitio de esta actividad es un polígono industrial no está zona ni otra área rural”, subrayan, además de afear la actitud del Gobierno de La Rioja con la declaración de PIER, lo que para Amigos de la Tierra fue un intento de “pasar por encima de cualquier oposición a este proyecto”.
Este proyecto ha generado mucha división vecinal en los últimos meses. Ahora, tras la renuncia a la fábrica, los vecinos se preguntan ahora qué pasará con la variante. Después de que uno de los puntos que destacó la COTUR para suspender la tramitación fueran los accesos, el Gobierno de La Rioja impulsó una variante de la carretera con un presupuesto de 2,4 millones de euros. Un total de 61 alegaciones se registraron al proyecto entre voces que la veían necesaria y otras que creían que “estaba hecho por y para la empresa con el dinero de todos los riojanos”. Ahora, sin industria de hormigón en Manjarrés, la duda está puesta en el futuro de la variante.
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