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ENTREVISTA Precandidata a las primarias del PSOE en Madrid

Reyes Maroto: “Estoy tranquila con las primarias. La alternativa en Madrid no es cambiar proyecto cada cuatro años”

Guillermo Hormigo

Madrid —
6 de julio de 2026 21:57 h

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La llegada al Ayuntamiento de Madrid de María Reyes Maroto Illera (Medina del Campo, Valladolid, 1973) estuvo rodeada de algunas incertidumbres. Aunque el PSOE mejoró sus resultados y pasó de ocho concejales a once en los comicios municipales de 2023, la mayoría absoluta del Partido Popular y el historial de los anteriores candidatos socialistas (de Antonio Miguel Carmena a Pepu Hernández) hizo que muchas voces dieran por hecho que su estadía en Cibeles sería pasajera.

Tres años después, la exministra de Industria, Comercio y Turismo con Pedro Sánchez ha roto muchas previsiones y se mantiene como portavoz del grupo. No solo eso, sino que quiere más: repetir como cabeza de lista y desalojar de la alcaldía a José Luis Martínez-Almeida.

Antes, sin embargo, deberá medirse en primarias con la que ha sido su portavoz adjunta. A finales de junio, Enma López se postuló a liderar la lista del PSOE, pillando con el pie cambiado a muchos (incluidos unos cuantos compañeros de partido). Maroto, por contra, no cuestiona el movimiento de su compañera y ahora también competidora en conversación con este medio aunque sí destaque su proyecto propio. Dirige las críticas, propuestas y esfuerzos a desbancar, dice, al Gobierno del PP.

Los últimos candidatos de su partido no se quedaron en la oposición durante cuatro años. Usted lo prometió y ha cumplido. ¿Cómo valora ese trabajo durante la legislatura y qué le aporta para liderar la lista?

Los madrileños nos pedían confianza en el proyecto. Llegué a la campaña de 2023 con poco tiempo, apenas dos meses. Conseguimos cambiar una inercia en la que elecciones tras elecciones perdíamos apoyos. Devolvimos ilusión, conseguimos subir tres puntos y por primera vez en muchos años mejoramos resultados. Eso me ha marcado. Logramos movilizar electorado con un proyecto nuevo.

Ahora que hemos consolidado esa confianza, estoy convencida de que va a ser una fortaleza para 2027. La ilusión moviliza, pero es la confianza en un proyecto lo que ayuda a consolidarse. Tengo la de muchos de quienes dijeron que venía como paracaidista y me iba a ir. Ese es un voto que hemos asentado y que se necesita para ser alternativa de gobierno y para ganar al PP.

¿Cree que esa labor al frente del Grupo Municipal Socialista es su principal ventaja frente a Enma López, la otra precandidata?

Creo que la palabra dada es muy importante. Los madrileños ven en el PSOE un compromiso que recojo en mi candidatura: constancia. Desde el primer momento me he centrado en los barrios. Llegué a Madrid en 1996 y llevo aquí más de media vida. Mi familia es madrileña. Además, contaba con experiencia previa gracias a mis tres años y medio en la Asamblea de Madrid de la mano de Ángel Gabilondo, una gran persona a quien considero mi padrino político porque me ayudó a entender la política como servicio público. Luego pasar por el Ministerio me dio gestión, algo fundamental para gobernar en el Ayuntamiento, donde la gestión es precisamente una de las cosas que falla. De ahí el calificativo de Chapuzas Almeida, porque su gestión hace aguas.

Considero que mi candidatura une, por tanto, experiencia y constancia. En 2023, solo en dos meses, cambiamos la inercia del PSOE. Nos decían que no nos lo creíamos y que siempre cambiábamos de candidatura. La alternativa del cambio en Madrid no pasa por cambiar proyecto cada cuatro años. Los madrileños nos lo dejan muy claro en cada elección. Por eso creo que es una fortaleza el hecho de que yo siga liderando este proyecto colectivo, que se basa en el trabajo de los militantes. Quedarme y cumplir mi palabra es una de mis fortalezas. Hemos construido una propuesta alternativa, una agenda del cambio.

¿Y cómo valora que pese a ese esfuerzo y esa permanencia esta sea la ocasión en la que surge una competencia interna?

Lo estoy llevando con mucha normalidad, estoy tranquila con las primarias. El trabajo está hecho y la militancia conoce muy bien el equipo y el proyecto. También con ilusión, porque creo que es una oportunidad para mostrar la democracia interna del PSOE. El partido va a salir reforzado.

¿Cree que los tiempos o las formas a la hora de anunciar la candidatura de Enma López podrían haber sido otros, como han insinuado fuentes de su partido?

Esas etiquetas o valoraciones les corresponden ahora a la militancia. Lo que está claro es que las primarias son una oportunidad, porque como digo la democracia interna es muy positiva. Se la aconsejaría al Partido Popular, que no la practica.

Comparte con Enma López la circunstancia de no haber nacido en Madrid. ¿Qué aporta esa perspectiva a la ciudad, puede ser más una ventaja que un hándicap?

Es una oportunidad, porque quienes llegamos de fuera hacemos una especie de aterrizaje forzoso. Llegar a Madrid y no encontrar una vivienda siempre es muy difícil, ahora directamente imposible. Es una experiencia vital que nos une a una mayoría de madrileños y madrileñas, sobre todo jóvenes, que viven ese problema con mucha preocupación. Recuerdo que vine a estudiar y decidí quedarme, era una ciudad a la que podía aportar y donde desarrollar mi proyecto de vida (mis hijos ya son madrileños).

Es una experiencia que viven muchas personas que vinieron a labrarse un futuro y ven las dos caras de la ciudad. Por un lado, te sientes muy solo al llegar, hasta que creas redes que a veces no tienes. Pero, a la vez, notas lo maravillosa que es una ciudad que se abre, te acoge con los brazos abiertos y no te ve diferente. Lo digo también como mujer. No es fácil para nosotras romper algunos techos de cristal o el suelo pegajoso. Creo que esa experiencia profesional me da también herramientas para representar a muchas mujeres madrileñas, que como yo encontraron obstáculos en su camino para su desarrollo personal, pero que fueron valientes y no se dejaron condicionar por los estereotipos de género. Por eso me preocupan las alianzas de Vox con el PP. Son un retroceso para las mujeres.

Hay dos políticas. Por un lado, la del ruido y la confrontación. Por otro, la que vine a hacer yo, la que quiere ser útil a la ciudadanía. La de una administración que te da la mano cuando todo falla o que te impulsa cuando tienes un proyecto ilusionante, como pude hacer en el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo con personas que querían emprender en plena pandemia o después del estallido de la Guerra de Ucrania. Es un valor a veces intangible que me gusta poner en valor. Quienes tenemos un proyecto no necesitamos el ruido, a quienes tenemos argumentos no nos hace falta crispar. Hay que desterrar la antipolítica del PP.

Eso significaría, entiendo, que el PSOE vuelva a gobernar en Madrid 37 años después. ¿Qué está fallando para que pase tanto tiempo? ¿Hay que reactivar el voto en zonas obreras donde crece la abstención?

Creo que ya estamos consiguiendo movilizar el voto. En estos cuatro años nos hemos caracterizado por estar. Hemos ocupado las plazas y los espacios donde no siempre estábamos. Hay algo que la militancia madrileña, pero también la ciudadanía, me repite mucho: “¿Cuándo va a volver Reyes?”. No se preguntan si voy a ir, sino si voy a regresar porque ya he pisado esos barrios abandonados en los que existe una movilización activa. La oposición al crematorio de la M-40, a los cantones, a las talas, al olvido de zonas como Vallecas... Son lemas de una participación ciudadana muy activa que tenemos que seguir enriqueciendo, ahora que se cumplen 50 años de la primera movilización que se permitió en Madrid. Eso fortaleció la democracia y el modelo de ciudad que deseaban sus habitantes. No basta con darle la palabra a la ciudadanía cada cuatro años, como hace el PP, sino que hay que darles la palabra en cada proyecto o cada decisión.

¿Le interesan a Almeida unas elecciones en clave nacional en lugar de afrontar esas problemáticas locales, más si cabe teniendo en cuenta que están siendo unos meses convulsos para el PSOE?

Almeida es un alcalde ausente, que este mandato ha vuelto a demostrar que prefiere ser portavoz del PP, como lo era con Pablo Casado. La gente ya sabe, porque él no lo ha ocultado, que no le gusta defender a los madrileños. La Comunidad de Madrid ha tomado decisiones perjudiciales para los vecinos y vecinas de la ciudad ante su silencio cómplice. Eso se va a traducir en una desmovilización de su voto fiel: las Chapuzas Almeida han afectado a votantes del PP, como puede ser el entorno del Bernabéu. Estamos ante un muy buen escenario, la ciudadanía está muy movilizada y lo va a estar más en el próximo año. Como ya vimos en 2015, la izquierda gana cuando está movilizada. También lo hizo Ángel Gabilondo en 2019 con un perfil de diálogo y propuesta con el que me siento identificada.

Nosotros defendemos otro Madrid. Por ejemplo, en términos de vivienda, donde rechazamos el pelotazo y la venta de suelo público a promotoras inmobiliarias. Vamos a blindar el suelo público para que todo se dirija a construir vivienda pública. También hemos tomado nota de las demandas de la ciudadanía y vamos a fomentar las declaraciones de zonas tensionadas, aplicando la Ley de Vivienda. Es una herramienta eficaz, que se ha aplicado en ciudades donde gobierna el PP, pero que aquí la antipolítica y la concepción de la vivienda como negocio ha impedido utilizar. No vamos a seguir arrastrando los pies ante los especuladores y viendo la vivienda desde una concepción mercantilista en vez de como un derecho social.

También eliminaremos la última vuelta de tuerca de Almeida, exigir los cinco años de empadronamiento. Esa es la prioridad nacional a la madrileña. La del PP, no la de Vox, aunque en nada se diferencia a lo que la ultraderecha introduce en las comunidades donde gobierna en coalición. Lo hemos visto también en el boicot en el proceso de regularización de personas migrantes, a quienes el alcalde está señalando y criminalizando. Nosotros vemos solo madrileños de primera, no de segunda.

¿Esas serían, por tanto, sus primeras medidas como alcaldesa?

Sí, la vivienda será uno de nuestros principales campos de acción en los 100 primeros días. Queremos hacer un plan de choque para cerrar todas las viviendas turísticas ilegales. No un plan fake como el Plan Reside, que derogaremos porque lo único que hace es expulsar a los vecinos. Lo vamos a presentar e irán en nuestro programa electoral, porque no queremos solo promesas, queremos compromisos. Lo que más preocupa ahora a los madrileños es que esté garantizado su derecho a vivir.

La segunda medida tiene que ver con la limpieza. Madrid está sucia y salta a la vista. Habrá una revisión en profundidad de los contratos de limpieza y un refuerzo de una política que debe ser municipal, no subsidaria. La tercera iniciativa será recuperar la calidad democrática en este ayuntamiento. No más muros. Queremos lealtad institucional con la Comunidad de Madrid, pero también con el Ejecutivo central. No invitar a los actos institucionales al delegado del Gobierno, Francisco Martín, es otro ejemplo de antipolítica. Deseamos que las tres administraciones no se enfrenten, sino que todas trabajen para los madrileños.

Es igualmente imprescindible la transparencia. Si algo caracteriza a este Gobierno municipal es la opacidad. Hay que tener en cuenta las alegaciones de la ciudadanía, la oposición o la sociedad civil cuando se acometen proyectos como el plan estratégico de Madrid o el Gran Premio de Fórmula 1, que tanto ruido está generando. La seguridad jurídica es un elemento que da seguridad a la ciudadanía. Si uno se equivoca y debe parar un proyecto toca rectificar, eso también mide a un buen alcalde. A Almeida, en cambio, le caracteriza no haber asumido ningún error. Yo cuando los cometo, que lo he hecho porque soy persona, los asumo e intento rectificar.

¿Cuáles cree que han sido esos errores?

Algo que subsané enseguida, que fue entrar en el ruido, en el marco del Partido Popular. Cuando uno recibe acusaciones falsas, cuando el desgaste pasa por hacer de una mentira una que cala por repetirse, es fácil entrar en esa dinámica. Por suerte, rápidamente me di cuenta de que estoy aquí para hacer una política útil y cercana. Una política donde cada insulto se contesta con una propuesta.

La política madrileña exige huir de la crispación y el ruido, como hizo Ángel Gabilondo o incluso Manuela Carmena. Debemos apostar por la lealtad, el PP no puede hacer de las instituciones su cortijo. Yo siempre me presentaba como Ministra del Gobierno de España, no representaba a ningún partido. Hay que querer no solo a la ciudad, también a la institución que se representa, para que esté a la altura de lo que pide la ciudadanía.

¿En qué ciudades cree que debe mirarse Madrid y en qué alcaldes o alcaldesas debe fijarse quien ostente el bastón de mando?

Uno de los alcaldes más valientes en España es el de Barcelona, Jaume Collboni, que lo ha demostrado no renovando las licencias de uso turístico y poniendo coto a un fraude que impide crear hogares. Él repite, como yo quiero hacer, así que es todo un referente. También en materia de derechos, como persona del colectivo LGTBI que visibiliza la bandera arcoíris. También es un gran feminista y un socialista con el que me siento muy identificada. Luego tenemos a Zohran Mamdani, la parte de ilusión. Me gusta unir los dos atributos, porque la ilusión de uno moviliza y la confianza del otro consolida.

A nivel de ciudad, creo que Madrid es una ciudad maravillosa, construida con el esfuerzo de la ciudadanía. Pero ahora se parece más a un parque temático o un escaparate. Las políticas del PP son para la foto, como hemos visto en la visita del Papa. En cambio, tenemos ejemplos como el de París, que abordan el cambio climático con renaturalizaciones y recuperación de espacio público para la ciudadanía. No hay que confrontar a coches y peatones, solo se trata de reequilibrar para lograr la convivencia en un espacio finito. La apuesta por la movilidad sostenible debe ser el camino a seguir.

Pero como digo, el gran desafío es la vivienda. París está acometiendo políticas ambiciosas apostando por la vivienda pública, con un presupuesto que no tenemos en Madrid. Almeida ha incorporado apenas 3.600 viviendas públicas en siete años y el parque público está por debajo del 1%. Dedicar apenas 140 millones de euros de un presupuesto de 7.000 a vivienda pública dice donde estar la política de vivienda en esta ciudad. Es la octava prioridad del alcalde. Para mí, va a ser la primera.

¿Por qué cree que va a ganar las primarias y las elecciones municipales?

En cuanto a lo primero, vamos a dejar a la militancia que hable. Soy una persona que ha jugado al baloncesto y el partido hay que ganarlo haciendo que el equipo funcione, no creo en los proyectos individuales. Pero uno se ve ganador cuando tiene el respaldo de la militancia, así que vamos a esperar a que termine este proceso.

En cuanto a las elecciones de 2027, vine con la ilusión de ser alcaldesa y creo que esa idea se ha reforzado con mi equipo y las 23 agrupaciones que hacen activismo en sus barrios. Si hacemos una buena campaña para convertir la ilusión y la confianza y la confianza en voto, vamos a ganar. Tenemos que darle más poder a las Juntas Municipales para que sean realmente gobiernos de proximidad y reconfigurar las políticas públicas para que la acción del gobierno mande sobre las empresas privadas que gestionan servicios. También darle herramientas a los trabajadores municipales para que hagan mejor su trabajo. Se hace ciudad invirtiendo y mejorando las condiciones laborales de los empleados públicos. Si algo me caracterizó como ministra fue afrontar las crisis con serenidad y diálogo. Con ello siempre se llega a un buen acuerdo.