La 'fórmula Rivas' para que ningún vecino se mude fuera: pagar alquileres con servicios a la comunidad y bajar los costes
El Ayuntamiento de Rivas presentó hace unos días su nueva estrategia para blindar su vivienda pública. Lo hizo en la sede de la Empresa Municipal de Vivienda, a la que acudieron los concejales directamente involucrados y también la alcaldesa, Aída Castillejo, conscientes de que los precios actuales suponen una barrera entre el mercado y buena parte de las familias, mientras que los jóvenes apenas pueden emanciparse incluso pasados los 30 años. El Plan VIVE impulsado desde la Comunidad de Madrid tampoco convencía al consistorio, pues creen que sus rentas son demasiado elevadas. Si algo está claro, o al menos así lo transmitieron las autoridades ripenses, es que aún no hay una fórmula matemática para zanjar este problema, que ya se ha consolidado como la principal preocupación de los españoles según el CIS. Sin embargo, no todo está perdido.
El Plan Estratégico Municipal de Vivienda y Suelo de Rivas Vaciamadrid contempla tres objetivos principales y plantea once soluciones para llegar hasta ellos. Una de las palabras más repetidas durante la presentación fue “jóvenes”, y hacia este estrato es donde apunta la primera meta del Ayuntamiento: facilitar su acceso a una vivienda digna para que nadie tenga que mudarse y las nuevas generaciones puedan quedarse en el municipio. “La vivienda es el principal punto de anclaje de cualquier proyecto de vida”, estimaba un día antes de la gran convocatoria el equipo de la EMV. Por eso, tratarán de multiplicar sus opciones y reivindicar a Rivas como un modelo alternativo al de Isabel Díaz Ayuso.
Para lograrlo, los planes pasan por aumentar la oferta disponible desarrollando más vivienda de alquiler asequible y fijar un orden de prioridad para obtener una de ellas, primando a los colectivos con más necesidades que se detectaron en el análisis previo. El segundo objetivo de esta estrategia de vivienda va en esta misma línea: responder a la demanda de esos hogares con más dificultades para acceder a precios del mercado privado.
Y en tercer lugar, como complemento de nueva oferta, se regenerarán y rehabilitarán espacios urbanos o viviendas, mejorando la calidad de vida de sus vecinos. Por ejemplo, reforzando la envolvente de los edificios o las ventanas para aumentar la eficiencia energética y reducir costes por de luz o gas; e introduciendo ascensores y rampas que potencien su accesibilidad. El Observatorio de Vivienda y Suelo (OVS) del Ministerio de Vivienda estima un ratio de una vivienda pública por cada 132 habitantes en Rivas, casi tres veces más que la media de la Comunidad de Madrid. Entonces, ¿cómo aumentarlo?
Viviendas en alquiler sobre cinco parcelas dotacionales
La primera acción que pretende tomar Rivas es trabajar en “soluciones habitacionales” para residentes y hogares formados “mayoritariamente por personas jóvenes”. En el programa de once puntos, se incluyen para este fin los suelos públicos finalistas que han sido considerados adecuados por la EMV para producir viviendas. El proceso de contratación se hará, en cada caso, a través del propio Ayuntamiento y en colaboración con la Empresa Municipal de Vivienda.
Para desarrollar su estrategia, Rivas planea tejer redes entre administraciones y facilitar, desde el equipo municipal, el acceso a medidas de los planes de vivienda autonómicos o estatales. Durante la presentación del viernes, el consistorio también habló de una selección previa de parcelas dotacionales, sobre las que ya proyectan unas 500 nuevas viviendas. Estas se dispondrán en régimen de alquiler bajo principios de no discriminación, publicidad y libre concurrencia.
Entre los requisitos exigidos figurará no ser propietario de ninguna otra vivienda, percibir ingresos dentro de los límites establecidos por el IPREM (Indicador Público de Renta de Efectos Múltiples) o formar parte de algún colectivo específico descrito en la convocatoria. Dichas viviendas serán de titularidad pública y deberán seguir siguiéndolo de forma permanente, tal y como indica el escrito municipal. Así que las viviendas protegidas tampoco podrán enajenarse a ningún tercero, ni persona física o persona jurídica.
El Ayuntamiento ya ha escogido cinco parcelas dotacionales sobre las que edificar vivienda pública. La primera está en la calle Picos de Urbión y tiene una superficie de 940 metros cuadrados. Otra se ubica en la vía de José Hierro y se extiende sobre 7.104 metros cuadrados; la tercera, en Jovellanos, con 9.156 metros disponibles; una cuarta en la calle Junkal, con 11.258 m² junto al polideportivo Cerro del Telégrafo; y por último otra parcela en Las Trece Rosas, la más grande de todas: son 20.789 metros cuadrados. Todas tendrán usos residenciales, de locales o aparcamientos, como figura en los distintos proyectos arquitectónicos y en base al principio de adaptación al entorno urbano.
Viviendas senior colaborativas y adaptadas a la discapacidad
El segundo eje aborda las viviendas colaborativas, en una apuesta por el llamado cohousing senior impulsada mediante cesión de suelo público y la cooperación con entidades sin ánimo de lucro. La idea, sobre el papel, es sencilla: edificios gestionados por cooperativas donde la propiedad es colectiva, pero existe un derecho de uso individual. En la práctica, lo que se pretende con estos proyectos es crear una suerte de oasis que escape de la especulación inmobiliaria y pueda convertirse en una comunidad permanente.
No se trata solo de construir casas, sino de diseñar entornos donde la vida en común tenga peso. La estrategia municipal también piensa reformular los espacios compartidos y servicios colectivos, mediante una lógica de autogestión que cree “vínculos” dentro del barrio. Un ejemplo expuesto recurrentemente es el de Cohabita Rivas, sustentado por tres cooperativas (Taray, Cosmos y La Corrala) y mantiene tres desarrollos en marcha. Dentro de este modelo, la convivencia entre mayores (cohousing senior) se plantea como una respuesta a la soledad y la dependencia en edades avanzadas, con servicios que prometen diseñarse desde la prevención y la autonomía personal.
El plan introduce otras variables. Es el caso de las viviendas colaborativas para personas con discapacidad, donde el objetivo es facilitar la vida independiente con apoyo de entidades sociales. El Ayuntamiento ya cede viviendas a entidades como Aspadir o Fundar para que acompañen a sus futuros residentes y les ayuden en su día a día, con tareas que van desde la gestión doméstica hasta la convivencia en el hogar. Incluso se contempla ampliar este modelo a más formatos, como la residencia con Centro de Día que construirá Aspadir y para la que el Ayuntamiento ya ha cedido una parcela municipal.
Servicios comunitarios a cambio de un alquiler para jóvenes
En paralelo, Rivas refuerza programas ya existentes que mezclan acceso a vivienda y compromiso social. Uno de los más singulares es el de viviendas compartidas para jóvenes a cambio de servicios comunitarios. Aquí, la moneda de cambio no es el alquiler, sino el tiempo: los jóvenes de entre 18 y 30 años pueden vivir en pisos municipales pagando solo los gastos comunes, como agua, luz o gas, si dedican unas diez horas semanales a labores sociales impuestas por el Ayuntamiento. Este modelo, a medio camino entre el voluntariado y la política de vivienda, busca facilitar la emancipación juvenil a la vez que se refuerza el tejido comunitario, permitiendo a la juventud ejercer como mediadores vecinales o servir de enlace entre las personas mayores y los servicios que necesitan.
viviendas vacías a su parque público ofreciendo garantías a sus propietarios, como seguros frente a los impagos o desperfectos, de forma que luego puedan ponerse a disposición de los inquilinos a un precio limitado. La intención, tanto de esta medida como en la rehabilitación de edificios municipales, es clara: aumentar la oferta sin depender exclusivamente de la construcción.
En conjunto, el plan dibuja una estrategia que combina cierta innovación social con las herramientas más clásicas. Desde cooperativas de uso hasta bolsas de alquiler, pasando por fórmulas híbridas que cruzan vivienda y cuidados, Rivas intenta abrir grietas en un modelo residencial cada vez más tensionado. El reto, como siempre, será escalar estas iniciativas sin perder su carácter social. Porque, más allá de la arquitectura o la gestión, lo que está en juego es algo más básico: quién puede permitirse vivir en la ciudad, y en qué condiciones ha de hacerlo.
Impulso al comercio local y pisos para deportistas
A ese mapa de políticas públicas, el plan añade otras piezas estratégicas aunque menos visibles, algunas de ellas ya en marcha desde hace tiempo. Una pasa por estimular el comercio de proximidad, entendido como infraestructura básica de barrio, con un doble objetivo: por un lado, ayudar a los negocios impulsados por residentes, y por otro facilitar el acceso a servicios básicos en cada barrio donde haya vivienda pública. El Ayuntamiento plantea poner a disposición locales de titularidad pública —gestionados por la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV)— que dinamicen la economía y refuercen redes entre comerciantes y vecindario.
En realidad, no es tanto una medida económica como urbana: se busca evitar que aparezcan barrios dormitorio, así como reducir la dependencia del coche y favorecer las compras a pie. Dentro de esa misma lógica de diversificar perfiles y necesidades, el documento alude a un programa específico de vivienda para deportistas, dirigido a personas que compiten con los clubes deportivos de Rivas y que, a su vez, realizan trabajo en la ciudad a través de las escuelas deportivas municipales en las que participan miles de niños, niñas y jóvenes ripenses.
Todo este ecosistema de programas se ordena a través del Plan Estratégico Municipal de Vivienda y Suelo. La EMV es su punto de referencia. El Ayuntamiento plantea que este edificio funcione como oficina de información, una especie de ventanilla única donde la ciudadanía pueda consultar toda la información relativa a vivienda. La idea es concentrar datos, procedimientos y acompañamiento en un solo organismo público. En un contexto de creciente complejidad —cooperativas, cesiones de uso, bolsas de alquiler—, la última apuesta de Rivas pretende mostrar otra salida a la crisis de la vivienda distinta al modelo del PP.