El fondo Elix desahucia a una cooperativa ecológica que lleva 27 años en Tetuán: “Lo que hagan no será para las vecinas”

Después de 27 años en el barrio, la cooperativa ecológica Ecosol se enfrenta a su primer intento de desahucio. Una frase directa porque la realidad, cuando es lacerante, no se lleva bien con los circunloquios.

El próximo viernes 29 de mayo está previsto el desalojo de su local en la calle Salvia después de un largo proceso de negociación y lucha de los cooperativistas por no marcharse, que comenzó cuando en 2024 el fondo Elix Rental Housing compró el edificio entero en el número 1 de la calle. Se espera que no sean pocos los vecinos que se acerquen ese viernes a la puerta del local a las nueve e la mañana para intentar que el desahucio de la cooperativa ecológica no se lleve a cabo.

Ecosol es una cooperativa de consumo ecológico que lleva desde 1999 reuniendo a vecinos concienciados con la producción de proximidad y ética. Después del fallecimiento de la casera del edificio en 2020, Salvia 1 se convirtió en un cromo dentro del catálogo de activos de inmobiliarias y fondos de inversión. La dueña de toda la vida se lo legó a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, que lo vendió a Apolo Real State S.L. Luego, pasó a formar parte del catálogo de activos de Intedisa y finalmente recayó en Elix. Desde Ecosol subrayan el papel de la Iglesia Católica. “Una orden religiosa eligió lucrarse y no es un hecho puntual, hemos visto recientemente lo mismo con el desahucio de Mariano en el centro y la Venerable Orden Tercera de San Francisco de Asís”, cuentan .

Con Elix empezó la ronda de notificaciones de rescisión y no renovación de contratos a los inquilinos. Muchos de los vecinos–la mayoría llevaban décadas, con rentas modestas– comenzaron una estrategia de resistencia de la mano del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid. Salvia 1 se llenó de pancartas manufacturas por vecinos y vecinas pero la protesta se agotó pronto en este caso y los inquilinos aceptaron marcharse a cambio de exiguas cantidades de dinero. No sucedió lo mismo con la cooperativa Ecosol, que continuó adelante con la lucha por permanecer en el local en el que llevaban ya un cuarto de siglo, pese a que la nueva propiedad empezó las obras de reforma del edificio.

Decidieron seguir pagando su alquiler en el juzgado, aunque la sociedad no quisiera aceptar los pagos. Se reunieron con Elix en distintas ocasiones. “Pero nunca se avinieron a buscar una solución”, explican desde la cooperativa. Afrontaron el juicio con la nueva sociedad cuando venció el contrato y no se quiso renovar, que se celebró el pasado 17 de julio con poca suerte para los cooperativistas.

Era la primera vez que Elix llegaba a juicio, aunque ya había salido en los papeles antes por el conflicto con distintos grupos de vecinos de los bloques adquiridos por el fondo. El nombre de la sociedad también se hizo conocido por operar junto a la empresa AltamarCAM Partners, una entidad presidida por Claudio Aguirre, primo segundo de la expresidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre. El conflicto urbanístico más mediático en el que se han visto envueltos es el de Tribulete 7, en Lavapiés.

“Después del juicio, presentamos una apelación ante el juzgado pero no prosperó y todo ha ido muy rápido, al parecer cuando hablamos de locales los plazos son distintos”, explican con pesar desde Ecosol.

Los pisos de Salvia 1 ya están prácticamente remodelados. Aunque los miembros de la comunidad de Ecosol no saben a ciencia cierta cuál será su destino miran a su alrededor e imaginan lo peor. “Podrían ser apartamentos turísticos, aunque no lo sabemos. O coliving, como el que hay al otro lado de Bravo Murillo. En el barrio se hacen cosas para nómadas digitales, para turistas…desde luego no será para las vecinas ni para una cooperativa con casi treinta años en el barrio como nosotros”, dicen con pesar desde Ecosol y recuerdan la resposabilidad del Ayuntamiento de Madrid al respecto.

Explican que cuando un proyecto como el suyo se ve abocado a cerrar se pierden más cosas de las que uno podría imaginar en principio. “En primer lugar, un puesto de trabajo, pues hay una persona contratada. Además, la relación comercial con pequeños agricultores como aquellos con los que trabajamos nosotros, por ejemplo en La Vera”. Desde luego, se pierde un importante nodo de vecindad.

A pesar de la complicada situación en la que llevan envueltos dos años, la cooperativa nunca ha dejado de funcionar. “La semana que viene haremos pedido”, dicen. Tampoco han dejado durante todo este tiempo de explorar alternativas, pero se han dado de bruces con la realidad inmobiliaria del barrio y la dificultad de alquilar un local. “Nosotras somos una cooperativa sin ánimo de lucro”, recuerdan. Aunque tienen alguna cámara y necesitan espacio de almacenaje para productos no perecederos, están en conversaciones con entidades del barrio para compartir espacio.

En todo caso, la próxima parada es el viernes 29 de la mano del Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid. “Este fin de semana estaremos en la Fiesta de la Primavera de La Huerta de Tetuán informando a los vecinos y animándolos a venir ese día”, explican, recordando que la capacidad de lucha de los cooperativistas de Ecosol es, a estas alturas, un hecho probado.