El BMW Serie 7 revoluciona la producción: pintura mate y brillante en un mismo coche

El lujo en los automóviles ya no se distingue únicamente por la piel, la madera o el confort. En la nueva generación del BMW Serie 7, el elemento diferencial está también en la forma en la que se fabrica. La limusina de la marca alemana inaugura en la planta de Dingolfing un proceso inédito en la industria: combinar pintura mate y brillante en una misma carrocería, un acabado que requiere más de 4.500 minutos de trabajo por vehículo y que simboliza la nueva filosofía de producción de BMW, donde la automatización y la artesanía conviven en la misma línea de montaje.

Con el inicio de la fabricación del renovado Serie 7, BMW no solo pone al día su buque insignia, sino que convierte a esta berlina en el primer modelo de producción que incorpora tecnologías desarrolladas para la Neue Klasse, la plataforma sobre la que la compañía construirá su próxima generación de vehículos. La previsión del fabricante es trasladar estas innovaciones a 40 modelos del grupo antes de finales de 2027.

“El nuevo BMW Serie 7 pone de relieve lo que distingue a Dingolfing: la fusión de una producción industrial de vanguardia con una meticulosa artesanía”, resume el director de la planta, Christoph Schröder. Una declaración que adquiere sentido cuando se observa el proceso de fabricación de una de las opciones más exclusivas del modelo.

Más de 33 horas de trabajo para su pintura

El nuevo acabado BMW Individual Dual Finish representa uno de los desarrollos industriales más complejos acometidos por la marca en los últimos años. Tras dos años y medio de desarrollo, BMW ha conseguido producir una carrocería que combina superficies de alto brillo con otras completamente mates, algo que hasta ahora no existía en un vehículo fabricado en serie.

Lejos de ser un proceso automatizado, la mayor parte del trabajo sigue dependiendo de las manos de especialistas. Enmascarar la carrocería, aplicar manualmente la pintura, retirar las protecciones y completar las sucesivas capas transparentes exige más de 4.500 minutos de producción, de los cuales alrededor de 2.000 corresponden exclusivamente a trabajo artesanal. Es una demostración de que, incluso en una fábrica altamente robotizada, el lujo sigue requiriendo intervención humana.

Ese mismo equilibrio entre tecnología y oficio se traslada al interior. En el taller Individual Manufaktur, la inteligencia artificial inspecciona automáticamente la calidad del cuero y optimiza el corte de las piezas, mientras robots de costura tridimensional trabajan junto a artesanos especializados para confeccionar tapicerías y revestimientos exclusivos.

La Neue Klasse llega antes de tiempo

El Serie 7 cambia mucho más profundamente de lo habitual. La berlina estrena una arquitectura electrónica completamente renovada, basada en sistemas centralizados que sustituyen parte de la compleja red de unidades de control utilizada hasta ahora. Sobre esa base funciona el nuevo BMW Operating System X, que da vida al BMW Panoramic iDrive, probablemente la mayor transformación del puesto de conducción desde la llegada de las pantallas digitales.

La información deja de concentrarse en un único cuadro de instrumentos para repartirse entre una proyección panorámica situada a lo largo de la base del parabrisas, un head-up display y una pantalla central flotante de 17,9 pulgadas con accesos rápidos QuickSelect. El volante incorpora además tecnología shy tech: los botones permanecen prácticamente invisibles hasta que resultan necesarios y ofrecen respuesta háptica para reducir distracciones.

Más pantallas, pero también más confort

BMW interpreta el lujo desde una óptica claramente tecnológica. El nuevo Serie 7 incorpora por primera vez una pantalla específica para el acompañante delantero en formato panorámico 21:9, capaz de reproducir vídeo, juegos, televisión o realizar videollamadas durante la marcha.

En las plazas posteriores, la ya conocida BMW Theatre Screen evoluciona con una pantalla táctil de 31,3 pulgadas y resolución 8K que añade una cámara para videoconferencias, reforzando el carácter de oficina móvil que tradicionalmente ha acompañado a la Serie 7.

Todo ello se complementa con sistemas de sonido Bowers & Wilkins de hasta 36 altavoces compatibles con Dolby Atmos, iluminación ambiental inteligente, climatización de cuatro zonas y el paquete Executive Lounge para convertir las plazas traseras en el espacio preferente del vehículo.

Más autonomía y una estrategia multienergía

La electrificación continúa siendo uno de los pilares del modelo. Las versiones eléctricas i7 incorporan nuevas baterías con celdas cilíndricas de sexta generación y una capacidad de hasta 112,5 kWh, suficientes para homologar autonomías de hasta 727 kilómetros según el ciclo WLTP en el i7 60 xDrive. La carga rápida alcanza los 250 kW, permitiendo recuperar del 10 al 80 % de la batería en aproximadamente 28 minutos.

La gama mantiene, no obstante, la estrategia multienergía de BMW. Junto a las versiones eléctricas convivirán motores diésel, híbridos ligeros de 48 voltios y variantes híbridas enchufables con autonomías eléctricas cercanas a los 80 kilómetros.

Fabricar cualquier Serie 7 en la misma línea

Una de las mayores complejidades industriales del proyecto reside en que todas esas variantes se ensamblan en una única línea de producción. En la nave 52 de Dingolfing, el Serie 7 comparte cadena de montaje con el Serie 5 y el SUV eléctrico iX. Allí conviven indistintamente vehículos de gasolina, diésel, híbridos enchufables y eléctricos, obligando a adaptar continuamente los procesos de producción para integrar componentes completamente distintos.

La incorporación del nuevo Panoramic iDrive o de la nueva arquitectura eléctrica también ha obligado a modificar la comunicación entre el vehículo y los sistemas digitales de la fábrica.

La inteligencia artificial también revisa la calidad

BMW ha reforzado igualmente los sistemas de control de calidad. La inteligencia artificial supervisa múltiples fases del proceso productivo mediante inspecciones ópticas automatizadas, aunque el fabricante mantiene una verificación final poco habitual en la industria: el 100 % de los Serie 7 realiza una prueba dinámica en carretera antes de ser entregado al cliente. La combinación entre algoritmos y supervisión humana pretende garantizar el nivel de calidad que exige el modelo más representativo de la marca.

La modernización del Serie 7 también ha venido acompañada de inversiones industriales en Baviera. BMW ha destinado varias decenas de millones de euros a adaptar las plantas de Dingolfing y Landshut, donde se fabrican motores eléctricos, ejes, piezas estructurales y componentes del habitáculo.

Al mismo tiempo, la factoría incrementa el uso de energías renovables. Toda la electricidad adquirida procede ya de fuentes renovables y una parte se genera mediante una instalación fotovoltaica de casi 11 MWp instalada sobre los tejados de la planta. A ello se suma una nueva central térmica de biomasa capaz de cubrir aproximadamente la mitad de las necesidades de calor del complejo industrial.

Con casi medio siglo de historia a sus espaldas, la Serie 7 afronta una nueva etapa en la que el lujo ya no depende únicamente de los materiales o del refinamiento mecánico. La exclusividad empieza también en la fábrica. Y en el caso del nuevo BMW Serie 7, esa revolución puede apreciarse incluso antes de ponerse al volante: basta con observar una carrocería capaz de combinar el brillo de un espejo con el acabado sedoso de una pintura mate, algo que hasta ahora parecía reservado a los prototipos o a la producción artesanal.