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La coalición española de enfermedades tropicales desatendidas: el trabajo por hacer

29 de junio de 2026 21:48 h

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Hace dos semanas les di cuenta del arranque de la Coalición Española de Enfermedades Tropicales Desatendidas – CEEDT -, del contexto global en que se ha constituido, de su carácter multisectorial y de sus grandes objetivos: la visibilización de las ETD; la movilización de recursos, conocimiento y voluntad política y el impulso de la colaboración también multisectorial.

Terminé entonces diciéndoles que, para lograr estos objetivos, hacen falta medidas diversas. Y ahora voy con ellas, con algunas de las líneas de actuación que la propia CEETD contempla, sobre todo las que tienen que ver con la institucionalidad y con la ciudadanía.

Una primera y primordial línea es, en mi consideración, la de la relación con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo – AECID -, a fin de lograr que las ETD se integren en las políticas, la estrategia y la financiación públicas de nuestro país. 

Este objetivo está en íntima conexión con una iniciativa parlamentaria de la que también les hablé en su día. Se trata de la Proposición No de Ley relativa a la lucha contra las Enfermedades Tropicales Desatendidas, presentada por el Grupo Parlamentario Socialista y aprobada por la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo en diciembre de 2025. Esta Proposición insta al Gobierno, en esencia, a, entre otras acciones, continuar apoyando y reforzando la lucha contra las ETD a través de los programas y proyectos de diferentes Organizaciones – Internacionales y No Gubernamentales - que participan en dicha lucha y a analizar la posibilidad de incluir en el futuro en el Plan de Acción de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo – AECID – una mención expresa a la inversión en la lucha contra las ETD.

Ciertamente, son el Gobierno y, en su medida, las Comunidades Autónomas quienes, con todos los recursos del Estado, tienen en sus manos dar respuesta a todas estos tremendos e inaplazables retos. El Gobierno de España, concretamente, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, al que se está adscrita la AECID, y que, por tanto, es de esperar que intervenga de manera rápida, intensa y positiva. Será preciso, en este sentido, que la Proposición reseñada se active realmente, que los grupos parlamentarios asuman su responsabilidad y respondan a su compromiso y que, además, se promuevan otros avances en este ámbito. 

En este contexto, es de exigir que esta primera línea de actuación de la CEETD arroje los primeros frutos en breve, en colaboración con la AECID, con los medios económicos necesarios y una acción realmente proactiva. Es absolutamente imprescindible que la AECID asuma la lucha contra las ETD como un objetivo propio, con un presupuesto suficiente acorde a la dimensión del problema. Lo que también se ha de conectar, como les dije en la ocasión anterior, con el cumplimiento íntegro en materia de Ayuda Oficial al Desarrollo de nuestra Ley 1/2023, de 20 de febrero, de Cooperación para el Desarrollo Sostenible y la Solidaridad Global, esto es, con el apoyo presupuestario previsto en dicha norma.  

La segunda gran línea de trabajo de la CEETD, en el plano institucional, es la de lograr su posicionamiento en Europa, en coordinación con redes internacionales, para lo que, sin duda, el apoyo institucional será del máximo interés.

La unidad y la colaboración leal y comprometida son un medio extraordinario para lograr fines también extraordinarios, como los que comento en relación con las ETD. Las alianzas son imprescindibles para lograr, en este caso, el Objetivo de Desarrollo Sostenible 3 de la Agenda 2030 de la ONU y de su Hoja de Ruta sobre las ETD 2021-2030 de reducir en un 90% el número de personas que requieren tratamientos contra estas enfermedades y eliminar al menos una ETD en 100 países y erradicar en todo el mundo dos enfermedades – la dracunculosis y el pian -.

Esta colaboración, esta alianza, es condición sine qua non para los grandes objetivos de la CEETD. No habrá movilización de recursos, conocimiento y voluntad política sin la visibilización de las ETD y sin su inclusión en la agenda pública y política española e internacional, pues las injusticias, las necesidades y los retos han de conocerse por la ciudadanía para reclamar a Gobiernos y otras instituciones su implicación. No habrá visibilización de las ETD sin que quienes tenemos implicación en este terreno intervengamos en los distintos foros – como esta tribuna – y generemos toma de conciencia y opinión individual y colectiva – por ello escribo estas columnas -. Y nada de ello se podrá conseguir sin la colaboración multisectorial, esto es, la colaboración de todas las organizaciones, instituciones y empresas que tienen algo que decir y, sobre todo, que hacer, en este ámbito - en la salud global, la cooperación internacional, la investigación y la comunicación.

Como contempla la propia CEETD, España tiene una gran oportunidad de liderazgo en este terreno – como en otros, ciertamente, pero también en este, no se olvide ni se menosprecie -. Es un momento propicio para reforzar nuestro papel en la lucha contra las enfermedades desatendidas. Como, por otra parte, lo ha hecho el Gobierno, con acierto, poniendo pie en pared a gravísimos ataques al Derecho Internacional y, sobre todo, a gravísimas vulneraciones de derechos humanos. También en esta materia podemos hacerlo, gracias a que la CEETD ofrece una magnífica combinación de capacidades científicas, experiencia en cooperación internacional y tejido de organizaciones especializadas, lo que permite a España situarse en una posición privilegiada para contribuir de forma más decisiva a la eliminación de tantas injusticias y vulneraciones del derecho humano a la salud. En definitiva, España puede y debe asumir un mayor protagonismo global en la lucha contra las ETD. 

Ciertamente, estamos en un contexto global marcado por desigualdades cada vez mayores. Por tanto, apostar por las ETD no es solo una cuestión de salud pública, sino también de justicia social y compromiso internacional.

Yo apuesto por esta “gran coalición”, una coalición útil a los derechos humanos de las personas más vulnerables. No es, desde luego, el único ámbito en el que trabajar, pero es uno de ellos, que hasta ahora ha estado demasiado olvidado.

La CEETD está demostrando que es capaz de tejer alianzas y de reunir un buen número de organizaciones, empresas e instituciones. Falta que quienes tienen el poder de proporcionar los medios para cambiar las cosas colaboren también, de manera decidida y útil, con todo el aparato del Estado dispuesto a este y otros fines similares. Como ciudadana, es lo menos que puedo exigir.