La portada de mañana
Acceder
El juez eleva al PSOE la responsabilidad sobre las maniobras de Leire Díez
Por qué Trump vincula la paz con Irán con los polémicos Acuerdos de Abraham
Opinión - 'Algo pasa en València', por Raquel Ejerique

El papa y los días de calma que merecemos

27 de mayo de 2026 22:39 h

0

El Papa León XIV estará en España del 6 al 12 de junio, un viaje muy relevante que, además, traerá un poco de paz y perspectiva a los españoles de buena voluntad que se despiertan sobresaltadas estos días a toque de UCO, UDEF y Audiencia Nacional y a la hora del desayuno se ven empujadas a tasar al tuntún las joyas de la familia Zapatero. El pontífice visitará Madrid, Barcelona y, por primera vez en la historia, las islas Canarias, participará en más de 20 actos y ayudará a tomar distancia filosófica y moral del avispero político español a creyentes y no creyentes, hablando de los temas trascedentes de este momento preciso de la historia: la inmigración, la desigualdad, los retos de la IA, la guerra. Recordará el sentido de lo que significa ser humano más allá de las miserias de parte que construyen titulares sobre la codicia, la chapuza y la propensión a corromperse y a despreciar a los que no son como nosotros. 

El pontífice tendrá una agenda apretada que incluye un discurso histórico en el Congreso, lo que servirá para apreciar la postura de que cada formación política a las palabras de uno de los hombres con mayor autoridad moral del mundo y que apela a la dignidad del hombre con una firmeza inesperada para los movimientos de ultraderecha. León XIV no es fácil de caricaturizar para la derecha populista, acostumbrada a deshumanizar a buena parte de esa Humanidad que el papa se empeña en defender: los pobres, los inmigrantes, los necesitados, los olvidados. Vox probablemente intentará mantener un perfil bajo ante un papa que defiende la inmigración y es contrario a las prioridades nacionales, que desafía a su mayor aliado internacional, Donald Trump y al que ni con un gran esfuerzo antiintelectual se puede tachar de woke o progre. A Vox le está yendo bien colando su relato y agenda con la inestimable ayuda de Alberto Núñez Feijóo y lo previsible es que no entre en batallas que no le reportan ningún beneficio electoral aunque el Pontífice ponga en cuestión sus principales líneas narrativas, que se resumen en que hay seres humanos merecedores de menos derechos que los españoles muy españoles. Abascal esperará a que pase de él este cáliz y los desmemoriados españoles de bien sigan comulgando con sus políticas xenófobas. 

Alberto Núñez Feijóo es, políticamente, el más perjudicado por la visita papal. Interrumpe por la vía divina su machacón discurso antisanchista y sus comentarios sobre el “gobierno más corrupto de la democracia”. Es de mal gusto estar hablando de supuestas mataharis de medio pelo como Leire Díez mientras el papa se explaya sobre humanismo, empatía o reto migratorio. Feijóo corre el riesgo de parecer aún más inane de lo que es y de que se note, más de lo habitual, su incomprensión del mundo en el que vive y su falta de liderazgo y talla política. Es evidente que el Vaticano está alejado de políticas neoliberales y es complicado argumentar que un gallego perdido dentro de la M-30 tiene más sentido común que el papa. De Isabel Díaz Ayuso podemos esperar cualquier cosa, dado el nivel de delirio de las últimas actuaciones de la baronesa madrileña. A ella le encantaría un papa más en la línea de Hakuna y Hernán Cortés, es decir, Cruz y Circo, pero el estadounidense que ocupa el Vaticano es todo menos folclórico. Suponemos que la presidenta paliará su falta de conexión espiritual con Robert Prevost eligiendo looks ideales de invitada de boda. 

El presidente Pedro Sánchez intentará tener unos días de paz espiritual en los que muy seguramente destacará los puntos de acuerdo entre su gobierno y la doctrina vaticano: regularización de inmigrantes, no a la guerra y medidas acordes a la doctrina social de la Iglesia y al control de la IA y sus gurús. La encíclica Magnifica Humanitas, que coloca las preocupaciones morales, y no el beneficio, la ventaja competitiva, o la eficiencia, en el centro de cualquier discusión sobre inteligencia artificial, es acorde a la visión del gobierno. Sin embargo, no es previsible que Sánchez sobreactúe en la visita papal: bastante tiene con que otro ser humano acapare protagonismo en esta España que convulsiona día sí y día también. La izquierda a la izquierda de Sánchez también se tomará un descanso del sobresalto diario que supone apoyar a un líder que es la bestia negra no solo de la derecha, también de todo el poder y poderío mediático judicial de la capital de España, ese Madrid DF con deseo continuo y a veces no reprimido de golpe de estado. Será tranquilizador para Rufián y allegados, que se levantan cada día más “jodidos” que el anterior, que el papa no crea que Sánchez tiene tres 6 grabados debajo del pelo. 

En definitiva, los españoles merecemos y hasta necesitamos que León XIV se pase por aquí a recordarnos que toda la Humanidad navega en el mismo barco, que vivimos un momento trascendental en el que elegiremos el destino de generaciones futuras y que hay referentes morales más consistentes que los aldamas, los quiles o los ábalos. Bendito sea, solo por sacarnos unos días de este bucle infernal.