Presunto es jamón en portugués
¡Chupito!, cada vez que oigas a un político o periodista invocar la “presunción de inocencia” al hablar de un imputado. Si te lo bebes cada vez que la aplican a imputados de su misma cuerda política, acabas en coma etílico. Si, en cambio, levantas el chupito solo cuando le dediquen la expresión a un rival, abstemio total.
Hace mucho que la presunción de inocencia desapareció entre nosotros, limitada a ser comodín de concurso televisivo cuando nos quedamos sin argumentos para defender a alguien pillado con las manos en la masa. “¡Respetemos la presunción de inocencia!”, gritamos con la misma convicción con que el acusado se acoge a la quinta enmienda en el cine de Hollywood. La presunción de inocencia referida a políticos desapareció más o menos por las mismas fechas en que los periódicos dejaron de usar en los titulares fórmulas aclaratorias como “según la investigación”, “según el juez”, “según la policía”, “presuntamente” o verbos conjugados en condicional. No pensemos mal: las eliminaron porque ocupaban mucho, no cabían en un titular de periódico, hay que economizar. Seguro que es por eso.
Lo hemos visto estos días con la imputación de Zapatero. En portada, a toda página y con letra gorda, titulares rotundos, con sintaxis de sentencia judicial condenatoria, firme e inapelable: “Zapatero lideró una trama criminal”, “Cazado el comisionista internacional Zapatero”, “La trama de Zapatero traficaba con oro y petróleo de Venezuela”, “Una fortuna en joyas y relojes de lujo oculta en el despacho de Zapatero”, “Ostras y champán con cargo al 1% de Zapatero”… Ya digo, no pensemos mal, seguro que es por falta de espacio que los periodistas optan por esos titulares y no otros como: “El juez sospecha que Zapatero lideró una trama criminal”, “Los investigadores policiales sostienen que Zapatero habría traficado con oro y petróleo de Venezuela” o “Una presunta fortuna en joyas y relojes de lujo…”
Y lo mismo con la entrada de la UCO en la sede del PSOE. A toda página hemos leído: “El PSOE pagó una trama contra jueces y policías para proteger al presidente”, “El PSOE persiguió a la UCO, jueces y fiscales por orden del one”, “La caja del PSOE financió la ofensiva contra jueces incómodos”… Insisto, debe de ser economía de lenguaje. Y esto solo en las portadas de la prensa “seria”, que si hablamos de pseudomedios, tertulias televisivas, intervenciones parlamentarias, declaraciones en los pasillos del Congreso y ruedas de prensa, el jolgorio es total.
No pretendo dar lecciones de nada, ni presentar a ningún medio como ejemplar, pues es un mal extendido en todo el periodismo, aunque solo lo notamos cuando nos escuece por afinidad con el señalado. En cuanto hablamos de alguien a quien en efecto querríamos ver condenado, nos olvidamos de la “presunción de inocencia”. Yo el primero, no hace falta que me busquéis en la hemeroteca, lo reconozco.
Hace años hizo fortuna el chiste de “dimitir es un nombre ruso” para criticar la poca costumbre de dejar el cargo que hay en la clase política española. Añado otro chiste igual de triste: “Presunto es jamón en portugués”. Será por eso que raramente nos referimos a un imputado como “presunto”, porque nos acordamos del portugués y nos da la risa. Ja.