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Notas en la PAU

Nicanor Fernández Jiménez

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Soy profesor de Matemáticas desde hace casi 30 años en un instituto de El Puerto de Santa María, Cádiz. En todo este tiempo, tras la Prueba de Acceso a la Universidad (PAU), los centros escolares hemos estado recibiendo un informe con los resultados de nuestro alumnado en esta prueba. Este año, no. Sorpresivamente, la Comisión Interuniversitaria Andaluza ha acordado que este curso no se facilitan estos datos a los institutos, lo que, en mi opinión, es una desafortunada decisión que, además de desconsiderada, impide a los docentes conocer cómo se ha desempeñado su alumnado en tan importante y decisiva prueba. Es cierto que de unos años a esta parte, aduciendo motivos de “protección de datos”, la universidad nos enviaba los datos anonimizados, sin los nombres del alumnado, pero aun así era posible ver los resultados en cada una de las materias. Este curso, este análisis será imposible.

Al profesorado, además de evaluar a nuestro alumnado, se nos exige, con razón, que evaluemos nuestra práctica docente. La PAU es una prueba externa que realiza todo el alumnado que quiere acceder a la universidad, con lo que es fácil entender que es una herramienta fiable que permite conocer si el trabajo en cada centro escolar, en cada departamento didáctico, se está haciendo de modo correcto o si, por el contrario, es conveniente introducir alguna modificación. Más incluso un año como este, en el que ha habido una gran cantidad de cambios en los modelos de los diferentes exámenes para hacerlos “más competenciales”, por lo que la mayoría de docentes han tenido que adaptar o modificar el enfoque que daban a su materia. Ahora nos encontramos con que no se podrá constatar fehacientemente si se ha acertado o si hay que revisar algo de cara al curso que viene. Cruzar los dedos y confiar en que se ha hecho bien, sin datos objetivos en los que basarse, no parece muy académico.

Me consta que el malestar es generalizado en Andalucía (no sé qué ocurrirá en otras Comunidades Autónomas), por lo que, aun siendo consciente de estar haciendo un brindis al sol, rogaría que se reconsiderara la decisión. Argumentar que la “protección de datos” lo impide me parece cuestionable: concurrir a plazas universitarias, muy escasas y con mucha competencia para una gran cantidad de Grados, debería ser público y hacerse con luz y taquígrafos. Ocultar de este modo las calificaciones no parece que sea lo más sensato.