Fernández Díaz contradice a su número dos y declara que supo de la operación Kitchen por la prensa dos años después

Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior durante la primera legislatura de Mariano Rajoy, ha declarado este jueves en el juicio de Kitchen que nunca supo de ese operativo hasta que comenzaron las publicaciones en los medios de comunicación dos años después de arrancara. La afirmación contradice lo que acababa de declarar su número dos en la comparecencia que le precedió cuando Francisco Martínez ha aludido a un intercambio con el ministro del Interior el 13 de julio de 2013 sobre la existencia de un confidente en el entorno de Bárcenas yt que incluyó que el propio Fernández Díaz le llegara a compartir la identidad del chófer de los Bárcenas.

“Yo tuve conocimiento [de la Kitchen] cuando comenzaron a aparecer en los medios las informaciones”, ha dicho, ubicando este conocimiento a finales del año 2015. “Yo no había oído hablar de nadie, ni por arriba ni por abajo ni a la derecha ni a la izquierda, nadie me habló de esa operación Kitchen”, ha declarado el exministro del Interior. Tampoco sabía, ha dicho, que el chófer de la esposa de Bárcenas estaba siendo usado para espiar a la familia. “En absoluto”, ha zanjado ante el tribunal. 

A diferencia de Martínez, el exministro ha optado por negar cualquier conocimiento de un operativo. Martínez, ante las evidencias de la existencia del mismo y el conocimiento que él tenía de él, ha preferido reconocer que supo de una “operación de inteligencia” en la que no habrían cabido ilegalidades.

Fernández Díaz ha afirmado en su declaración como imputado en el juicio de la operación Kitchen que ni él ni el Partido Popular estaban preocupados por la publicación de la contabilidad extracontable del partido conocida como “los papeles de Bárcenas”. A él personalmente, ha dicho, no le preocupó porque no salía en los papeles: “Yo no estaba porque yo no tuve ningún sobresueldo. Personalmente aquello no me podía interesar ni preocupar en absoluto”. 

Fernández Díaz, para quien la Fiscalía pide 15 años de cárcel en este juicio, procura desvincularse así del operativo policial irregular con el que la cúpula de Interior, supuestamente, intentó robar y destruir documentación comprometedora para el PP que obraba en poder de su extesorero, Luis Bárcenas.

Según su versión, esos papeles ni siquiera preocupaban al Partido Popular. “A mi desde luego no me transmitieron ninguna preocupación o interés, si la tenían desde luego a mi no me la transmitieron, nadie me transmitió a mi desde el PP ninguna inquietud, no digo que no la tuvieran, a mi no me la transmitieron”.

El abogado de Fernández Díaz ha sacado a colación los cuatro mensajes aportados ante notario por Francisco Martínez, el indicio que supuso la imputación y posterior procesamiento del ministro. El antiguo titular de Interior ha negado la autenticidad de esos mensajes, en el sentido de que él no es su autor. Contrasta con la actitud de Martínez, al que su abogado no ha preguntado por los mensajes durante su declaración, dentro del pacto de no agresión que practican ambos acusados desde que empezó el juicio.

Presiones a Morocho

Fernández Díaz ha negado que telefoneara al comisario José Luis Olivera mientras este se entrevistaba con Manuel Morocho, policía principal de los casos caja B y Gürtel. En esa reunión, Olivera tentaba a Morocho con un puesto en Lisboa, muy bien remunerado, que le apartaría de los casos de corrupción del PP. 

En un momento de la reunión, a Olivera le sonó el teléfono y el comisario dijo a Morocho que era el ministro que respaldaba en persona el ofrecimiento, según relató Morocho en el juicio. “Yo no he hecho esa llamada en la vida”, ha dicho Fernández Díaz.

El ministro Fernández Díaz ha asegurado que conoció personalmente a Villarejo en el homenaje a Eugenio Pino, el DAO que se sienta en el banquillo de los acusados, por su jubilación. El exministro se empeña en negar la grabación del encuentro con Villarejo en el que planean la operación Cataluña y Fernández Díaz dice: “Negaré bajo tortura esta reunión”. La grabación fue realizada en 2012.