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CRÓNICA

¿Se pueden ganar unas elecciones autonómicas desde un despacho de ministra?

6 de julio de 2026 21:57 h

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La cuenta atrás para las elecciones autonómicas no se detiene. Serán en mayo de 2027 allí donde se celebren. Queda menos de un año y es hora de ponerse las pilas, en especial en aquellas comunidades en que podría producirse un cambio de Gobierno, como la Comunidad Valenciana. ¿Es hora de pisar el acelerador y empezar a pisar la calle como si no hubiera un mañana? No para Diana Morant, que cree que su base de operaciones continúa siendo el despacho principal del Ministerio de Ciencia. De momento, apuesta por la moqueta y no por el asfalto.

Morant no ha dado muestras de tener ninguna urgencia con vistas a abandonar Madrid para centrarse en su puesto de secretaria general del PSOE valenciano y su candidatura a la presidencia de la Generalitat. En una entrevista con el diario Levante, le preguntaron cuándo será completa su dedicación a la región. Aparentemente, ese momento todavía no ha llegado, aunque quizá esté cerca: “No me gustaría que fuera la convocatoria electoral la que decidiera por mí. Habrá un momento en que vendré a dedicarme al cien por cien cuando esté convencida de que ya no es suficiente con ser ministra, que la gente tenga la percepción y el convencimiento de que mi prioridad única y exclusiva es la Comunitat Valenciana”.

Por tanto, hay que deducir que aún no ha llegado ese momento del que habla, en que los comicios autonómicos serán su prioridad exclusiva, lo que puede sonar un tanto desconcertante para los dirigentes de su partido en la comunidad. No son muchos los sitios donde los socialistas pueden provocar la derrota de la derecha, como bien saben tras los fracasos ocurridos en Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía. Cualquiera pensaría que tendrían que lanzarse como lobos ante el menor atisbo de victoria por pequeño que sea.

¿De qué le sirve al partido que Morant siga siendo ministra? Ella asegura que “es bueno para la Comunitat Valenciana tener a la secretaria general del PSPV y candidata sentada en el Consejo de Ministros”. Luego, explica por qué: “Por influencia”. Pero ya se ha llegado a un momento en que lo que importa es cuántos votos puedes arrancar con tus propuestas para el futuro, no lo que hiciste en un cargo muy diferente.

Los beneficios que supone para su imagen personal ya no son muy grandes. Lleva casi cinco años como ministra y la encuesta del CIS indica aún que el 70% de los españoles no la conoce. Ese porcentaje se mantiene inalterable desde abril de 2025. Su nota en una escala de cero a diez —4,67 puntos— no llega al aprobado.

El desgaste general de un Gobierno afecta a todos sus ministros. Lo saben bien María Jesús Montero y Pilar Alegría, que no lograron revertir la tendencia negativa del PSOE en sus territorios. La idea de Pedro Sánchez de exportar ministros no se ha visto confirmada con ningún éxito. Tanto Montero como Alegría esperaron demasiado tiempo para abandonar sus responsabilidades ministeriales y centrarse en sus campañas. Ser líder regional de un partido y su candidato a la presidencia autonómica no es un trabajo que se pueda limitar a los fines de semana.

Con sus declaraciones, Morant se lo puso muy fácil al presidente valenciano, Juanfran Pérez Llorca, que tuvo la oportunidad de hinchar el pecho y alardear de lo mucho que le importa su comunidad. “Me dedico en exclusiva a trabajar por esta tierra. Otros no pueden decir lo mismo”, dijo un político que no anda muy sobrado de carisma.

Alberto Núñez Feijóo ni siquiera ha confirmado que el PP le vaya a presentar como candidato. En su momento, el partido pasó demasiado tiempo antes de deshacerse del peso muerto en que se había convertido Carlos Mazón por su gestión absentista en la catástrofe de la dana. Ahora vuelve a tener dudas sobre si Pérez Llorca es su mejor cartel electoral. Le beneficia que Morant no esté todos los días pegándole duro en los medios regionales, porque está ocupada con los asuntos del Ministerio.

No hay muchas encuestas recientes sobre el resultado de la Comunitat Valenciana en 2027. Una de Sigma Dos para El Mundo prevé una recuperación del PP tras el hundimiento causado por Mazón con 3,5 puntos más desde la anterior encuesta de hace un año. Concede a la suma de PP y Vox entre 50 y 53 escaños (la mayoría absoluta está en cincuenta). También da opciones a Compromís para que supere al PSOE. Les separan dos puntos. La suma de la izquierda llegaría a entre 45 y 49 diputados, con lo que el resultado final no parece decidido.

La costumbre de enviar ministros a las CCAA reduce las posibilidades de celebrar unas primarias realmente competitivas que puedan movilizar al votante socialista. Y esto último es uno de los mayores problemas que afrontan los socialistas de cara a todas las elecciones que se celebrarán en 2027. Ferraz quiere asegurarse de que sus candidatos saldrán elegidos. Algunos creen que lo mejor para que no haya sorpresas incómodas es que no haya primarias. Otro razonamiento de lógica algo más que discutible.

Resulta que esa es una de las primeras decisiones que ha tomado Montero después de las elecciones andaluzas. Ha pedido al partido que evite las primarias para elegir a sus candidatos en las municipales: “Cuanto menos, mejor”.

Después de verse arrasada por el PP en las elecciones, la exvicepresidenta no está por la labor de tomar medidas ambiciosas para despertar a su partido. La prioridad parece ser no remover las aguas y que todo el mundo se quede donde está. Montero reclamó que se llegue a listas pactadas, con lo que no sería necesario convocar primarias, y que “se imponga el diálogo y el consenso”. Consenso impuesto desde arriba es una forma muy singular de definir un acuerdo.

En el PSOE madrileño, también estaban por no agitar la situación interna y conseguir que la exministra Reyes Maroto repitiera como candidata, cuatro años después de perder ante José Luis Martínez Almeida y quedar tercera. La concejala Enma López rompió esos planes al decidir presentar su nombre en las primarias. Ferraz reaccionó molesto, casi ofendido por su atrevimiento. La acusó de haberse adelantado al calendario fijado por el partido. Si todo el mundo sabe que un ministro va a ser candidato mucho antes de la convocatoria de primarias, no hay problema. Si lo hace alguien que no estaba invitado a la fiesta, solo les falta acusarle de desleal.

Nadie se presentó a las primarias para disputar el puesto a Diana Morant y por ello ya ha sido proclamada candidata. No conviene apremiarla para que compre un billete de tren con destino a la estación de Valencia. Seguro que tiene una gran cantidad de cosas importantes que hacer en el Ministerio de Ciencia de las que solo ella puede ocuparse.