El Gobierno confía en que Marruecos impida nuevas entradas este fin de semana pero refuerza la seguridad de Ceuta y Melilla
15 de agosto. Esa es la fecha que corrió como la pólvora por las redes sociales con un nuevo llamamiento masivo a cruzar la frontera de Ceuta. Los mensajes, interceptados esta vez a tiempo, son explícitos y gozan de toda la credibilidad para los servicios de inteligencia y la seguridad del estado. “Hermanos, al atardecer y al amanecer del día 15 todo el mundo entra”, escribió el pasado 3 de agosto un usuario de Facebook en un grupo llamado ‘Alhucemas, puerta de Ceuta’, tal y como publicó Maldita.es. Desde entonces, el Gobierno ha ordenado un refuerzo extraordinario de Policía, Guardia Civil y Fuerzas Armadas tanto en Ceuta como en Melilla. Y ha evitado por todos los medios el choque diplomático con Marruecos como manera más efectiva de implicar al país vecino en la prevención de un episodio similar al del día 30 de julio.
De hecho, y a pesar de que se mantiene el despliegue operativo extraordinario y de que todos los ministerios implicados tienen sus equipos activados, en el Ejecutivo reina la sensación de que la situación para las fechas señaladas está bajo control, precisamente por el trabajo de las fuerzas de seguridad marroquíes. En España consta que, desde hace días, se ha organizado un fuerte dispositivo policial al otro lado de la frontera, en Castillejos, donde se han establecido restricciones de tráfico y se han aumentado los controles de seguridad para evitar un episodio como el de hace dos semanas. Además, el Ministerio del Interior de Marruecos asegura que ha adoptado “todas las medidas necesarias” para impedir los cruces y ha confirmado la detención de varias personas sospechosas de realizar los llamamientos.
Están convencidos en el Ejecutivo de que la probabilidad de que algo así vuelva a repetirse por inacción de Marruecos es inexistente, al menos a corto plazo, dada la necesidad que el propio reino alauí tiene también ahora de mostrarse como un socio fiable, no solo con España, tras un episodio que ha dañado su imagen internacional. “Estamos en permanente contacto con Marruecos y ambos gobiernos ya estamos sobre aviso. Nada hace prever que algo ni remotamente parecido pueda ocurrir otra vez. No hemos bajado la guardia y estamos en plena coordinación con el gobierno marroquí. El efecto sorpresa no existe ya”, recalcan en la Moncloa.
En cualquier caso, se ha redoblado también la presencia institucional en Ceuta con llamamientos expresos a que no se repitan nuevos pasos masivos por la frontera. “No arriesguen sus vidas, ni su futuro, ni su dinero en una aventura abocada al fracaso. Quienes entren en Ceuta y Melilla van a ser devueltos. No podrán alcanzar la península, ni el continente europeo. Y no podrán quedarse indefinidamente en Ceuta y Melilla”, dijo el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, esta misma semana en visita oficial a la ciudad autónoma. Un día después, la ministra de Defensa lanzó también un mensaje nítido a Marruecos. “No puede volver a suceder”.
Más controles y despliegue adicional de Policía y Guardia Civil
A pesar de la confianza en que esta vez los controles preventivos sí estén a la altura y consigan abortar una crisis como la que costó 140 muertos el pasado 30 de julio, el Gobierno ha decidido reforzar la seguridad en las ciudades autónomas. En Ceuta se ha ordenado, por ejemplo, la activación del Ejército de Tierra para que colabore con Policía y Guardia Civil en la contención del perímetro fronterizo costero y terrestre. Se han aumentado los controles marítimos y aéreos, y se ha llevado a cabo un despliegue adicional de agentes de Policía y Guardia Civil.
En Melilla, se ha llegado a establecer un cierre estratégico temporal de pasos fronterizos, así como el despliegue de barreras marítimas provisionales y también un refuerzo de unidades antidisturbios y de vigilancia aérea. Y en Nador, la población marroquí fronteriza con España, Marruecos ha establecido fuertes controles policiales en las carreteras próximas para alejar de la frontera a vehículos con potenciales migrantes.
“Las relaciones en todos los ámbitos con Marruecos son absolutamente estrechas y basadas en la lealtad”, afirmó el jueves el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que no quiso entrar al choque con el ministro de justicia marroquí que lleva días acusando a España de ser responsable de la crisis por su política migratoria. “La cooperación y coordinación con Marruecos en esta materia siempre ha sido excepcional”, remarcó Marlaska.
La idea del Gobierno español es, una vez sellada definitivamente la crisis fronteriza y tras la fecha crítica del 15 de agosto, volcarse en la recuperación de la normalidad en Ceuta. Por el momento, en la ciudad autónoma aún se hacinan miles de personas migrantes que no tienen garantizado el acceso a suministros básicos como agua o comida, ni tampoco un lugar en el que dormir o donde asearse. Una situación agravada por el colapso de los servicios disponibles para la acogida de personas especialmente vulnerables, como los menores de edad no acompañados.
En lo que trabaja el Ejecutivo es en censar a esos menores y estudiar uno a uno cada caso con el objetivo de que la mayoría de ellos pueda volver con sus familias a Marruecos, algo en lo que se trabaja también en coordinación con este país. Pero no es fácil. La legalidad internacional, el marco comunitario y la propia ley del menor española amparan a que prevalezca la condición de niño sobre el estatus de migrante para todos los menores de edad no acompañados. Así que esos miles de niños y niñas que cruzaron la frontera tienen derecho, y España obligación, de ser acogidos.
Los que finalmente permanezcan en nuestro país serán incorporados al sistema de acogida de menores migrantes no acompañados de las comunidades autónomas, un proceso que tiene garantizado el choque político del Gobierno con la derecha y la ultraderecha que gobiernan en coalición ejecutivos autonómicos. Ya esta semana, los representantes de Vox que tienen competencias autonómicas en Infancia ni siquiera se presentaron a la reunión de carácter técnico que organizó el Ministerio de Infancia para otorgar a la ciudad autónoma una partida extraordinaria de 25 millones de euros. A finales de mes tendrá lugar la Conferencia Sectorial en la que la ministra pedirá que se incluya en el orden del día la acogida de menores procedentes de Ceuta, una ciudad que más de dos semanas después de la entrada de 80.000 personas aún pide auxilio al conjunto de administraciones españolas.