Rey contra príncipe

Apoyo del establishment

El rey gana por goleada en esta clasificación. Inevitablemente. Después de 37 años de reinado, todas las grandes instituciones en el mundo político y fuera de él están en manos de gente que cree que la monarquía es imprescindible para que no haya ningún cambio importante en el sistema político. Para el Gobierno, no hay ninguna duda. Y muchos de los monárquicos son en realidad juancarlistas. Si el discurso oficial es que Juan Carlos I trajo la democracia a España, por ahí el príncipe no puede hacerle sombra.

Sólo el exdirector de ABC José Antonio Zarzalejos y el líder del PSC, Pere Navarro, se han decidido a apostar en público por el relevo. Dicen que hay mucha gente en la sombra que está en la misma línea, pero precisamente por estar ocultos es difícil saber cuántos son.

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Imagen en la opinión pública

Victoria clara e irreversible del príncipe. La reputación del monarca ha caído en picado en los últimos dos años. Tanto es así que el CIS ha dejado de incluirle en las preguntas de los sondeos para que no aparezca junto a un suspenso, lo que pondría un interrogante a frases como las de Rajoy de hace unos días (“una gran mayoría de los españoles sigue apoyando la monarquía”). La imagen del príncipe no parece haberse visto afectada, o lo ha sido en mucha menor medida. Los sondeos dicen que la mayoría de los españoles cree que está preparado para realizar las funciones de jefe de Estado.

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Amistades peligrosas

Varias décadas en el puesto terminan por engrosar este apartado de forma peligrosa. Es un gol en propia puerta del rey que beneficia al príncipe. A lo largo de años, muchos empresarios de éxito hicieron lo imposible por juntarse a la figura del rey prestando los servicios necesarios. Algunos, Javier de la Rosa y Mario Conde, acabaron en la celda de una prisión. Por entonces, era sencillo conseguir que los medios de comunicación no establecieran una relación entre ambos hechos. Ahora es imposible como lo demuestra una sola palabra: Corinna.

De las amistades del príncipe, no se sabe mucho en público. Medios ultraconservadores han utilizado habitualmente a su esposa para intentar dañar al príncipe. Sin demasiado éxito.

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Apoyo del PSOE

Los dirigentes del PSOE han sido siempre el principal muro de contención frente a la casi inexistente adhesión emocional de la izquierda a la monarquía. De ahí las constantes referencias al papel del rey en el 23F, hechos que son extremadamente lejanos para las personas menores de 40 años. Los socialistas se consideran bien tratados por el rey hasta el punto de que no creen que en una monarquía parlamentaria (con negrita intencionada) el Congreso tenga nada que decir sobre una hipotética abdicación.

Por otro lado, si el debate se calienta, aumentarán las voces en el PSOE que se planteen la opción del príncipe si de verdad quieren que continúe la monarquía. Quizá Pere Navarro no sea el último.

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Contactos internacionales

La experiencia en este caso lo es todo. Los medios de comunicación destacan que el príncipe ha asistido a decenas de tomas de posesión en Latinoamérica. Son actos ceremoniales que no permiten conversaciones muy profundas. Frente a eso, el rey presenta su cadena de amistades en Oriente Medio. Siempre se puede sacar más dinero a un príncipe saudí, como se vio con el contrato del AVE, que a un presidente latinoamericano que lo mismo te nacionaliza una empresa propiedad de Repsol unos años después.

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Garantía para el futuro de la institución

A menos que alguien piense que el brillo de las hazañas bélicas del 23F será eterno, pronto cobrará peso en el debate público la idea de que a este ritmo de desprestigio la monarquía no sobrevivirá al actual jefe de Estado. No hay que sostener una conspiración para pensar que cualquier sospecha de trato de favor a Iñaki Urdangarin sería el golpe definitivo. Hasta el punto de que la Casa Real sabe que sólo la condena del yerno puede salvar a la monarquía.

Pero con la imputación de la infanta Cristina –planteada por el juez y de momento paralizada a la espera del recurso–, cabe pensar que el desgaste continuará hasta el juicio, y las sospechas sobre la hija del rey puede que incluso duren más tiempo.

Los sondeos son claros al respecto. El rechazo a la monarquía es muy marcado entre los jóvenes, que la valoran con la misma dureza que al resto de las instituciones. No es probable que el príncipe vaya a escapar de ese escrutinio. Pero a lo nuevo siempre se le da una oportunidad. Es muy posible que el primer relevo en el trono dé a la institución un impulso de popularidad. Que dure o no en el tiempo es ya otra historia.

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