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Snowden, el último caso de filtraciones en EE.UU.

EFE

Redacción Internacional —

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La filtración a la prensa por el extécnico de la CIA Edward Snowden de dos programas secretos de espionaje del Gobierno de EE.UU. de llamadas telefónicas e internet es otro caso que recuerda al Watergate y al más reciente WikiLeaks.

Snowden se ha declarado autor de la entrega a dos medios de prensa de la vigilancia secreta de las telecomunicaciones de millones de usuarios efectuada por la Agencia Nacional de Inteligencia (NSA), cuyo objetivo declarado es espiar a sospechosos de terrorismo y la seguridad nacional.

El caso WikiLeaks es hasta el momento la mayor filtración de información reservada perteneciente al Servicio Exteriores de Estados Unidos.

El soldado estadounidense Bradley Manning ha admitido ser el autor de la entrega al portal de internet WikiLeaks, del australiano Julian Assange, de miles de documentos confidenciales, y la Fiscalía le acusa de poner secretos en “manos del enemigo”.

Esa filtración permitió conocer las particulares relaciones en el Departamento de Estado de EE.UU., los comentarios de sus representantes diplomáticos, datos de la guerra en Afganistán e Irak y empresas de espionaje, entre otras cuestiones.

Assange está a punto de cumplir su primer año asilado en la embajada de Ecuador en Londres, donde el Gobierno británico pretende enviarlo a Suecia por ser acusado de delitos sexuales que él niega.

Manning, por su parte, afronta un juicio iniciado el 3 de junio por 22 cargos, incluyendo violaciones a una ley de espionaje de 1917 y dar ayuda al enemigo, por el que, de ser declarado culpable, podría ser sentenciado a cadena perpetua.

Ya en 1971, el analista estadounidense de las Fuerzas Armadas Daniel Ellsberg filtró datos a The New York Times y otros periódicos de los llamados “papeles del Pentágono” sobre la toma de decisiones del Gobierno estadounidense sobre la Guerra de Vietnam.

Un año después estalló el caso Watergate, el escándalo del pinchazo de los teléfonos de las oficinas del Partido Demócrata que implicó a la Casa Blanca y que provocó la dimisión del entonces presidente, Richard Nixon, en 1974.

El caso se destapó por las revelaciones a dos periodistas de The Washington Post efectuadas por Mark Felt, que fuera el “número dos” de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).

En 1992, un químico del FBI, Frederic Whitehurst, denunció el deficiente funcionamiento del laboratorio de la Unidad de Explosivos de esa oficina gubernamental.

Su caso sirvió para que la Casa Blanca redactase una orden ejecutiva para proteger a los agentes federales que denunciasen malas prácticas.

La guerra de Irak también fue el motivo del escándalo de la cárcel Abu Ghraib en 2004, dado que algunos soldados estadounidenses filtraron a los medios fotografías con los malos tratos a que fueron sometidos algunos presos iraquíes.