Toledo debate cómo sacar a sus castillos de una situación “penosa”: “Se necesita un plan integral”
La provincia de Toledo se encuentra ubicada en la región histórica de Castilla, palabra que, etimológicamente, viene a significar 'tierra de castillos'. Esto es debido a la gran concentración de este tipo de edificaciones que se da en esta zona, circunstancia de la cual las tierras toledanas son buen ejemplo. No en vano, en ellas se levantan 149 de las más de diez mil fortalezas que tiene catalogadas la Asociación de Amigos de los Castillos. Sin embargo, su estado de conservación puede amenazar su futuro, ya que solo alrededor del 10-15% de ellas se encuentran “relativamente” bien conservadas.
Ese mal estado de conservación ha hecho que, en los últimos años, se hayan producido derrumbes parciales en castillos tan emblemáticos como el de Escalona o el de Almonacid de Toledo. Pero estos sucesos son solo la punta del iceberg: en la provincia de Toledo se acumulan más ejemplos de este tipo de patrimonio que languidecen sin que exista por el momento una estrategia eficaz para conservarlo.
Precisamente para abordar esta cuestión y precisamente celebrada en un castillo -el de Guadamur-, la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo (Rabacht) organizó este jueves una jornada técnica bajo el título 'Castillos de la provincia de Toledo: ¿Un presente sin futuro?'.
El encuentro incluyó mesas redondas en las que participaron representantes de diferentes administraciones como el IPCE (Ministerio de Cultura), la Diputación de Toledo o la Universidad de Castilla-La Mancha.
En la jornada se dieron cita personalidades e instituciones con experiencia en la gestión del inmenso y disperso patrimonio que suponen estas construcciones. Durante las sucesivas ponencias y charlas se pusieron en común las amenazas, pero también los retos y oportunidades que existen para que los castillos puedan contar con un futuro.
Algunos de los ponentes que intervinieron fueron el director de la Rabacht, Eduardo Sánchez Butragueño; el historiador Miguel F. Gómez Vozmediano, profesor de la UCLM y vicedirector de la misma institución; los expertos Jesús Molero García (UCLM), Juan José Fondevilla (Junta de Andalucía), Juan Carlos Castillo y Mª Victoria Gutiérrez (Universidad de Jaén); y los arqueólogos conquenses Fernando Olmedilla y Yanira Huertas, todos ellos grandes conocedores de la situación actual en el ámbito de las fortificaciones medievales.
También participaron el académico Ricardo Izquierdo, el periodista José María Sadia, Nicolás Torres (UCLM), Joaquín Romera (vicepresidente de la Diputación de Toledo) y Elena González y Andrea Espada (del IPCE, coordinadoras del plan nacional de arquitectura defensiva del Ministerio de Cultura), la alcaldesa de Guadamur, Sagrario Gutiérrez, y el dueño del castillo de dicha localidad, Israel Yanel.
“Nos hemos acostumbrado a verlos en ruina”
El estado de conservación de los castillos es “uno de los grandes problemas que tenemos en la provincia de Toledo”, según afirmó el historiador Miguel F. Gómez Vozmediano, que moderó la mesa redonda 'Un tiempo de retos y oportunidades'.
El historiador aseguró que la situación de las fortalezas toledanas “es penosa”, ya que solo alrededor del 10-15% de ellas se encuentran “relativamente” bien conservadas, aunque ha matizado que esta circunstancia no es exclusiva de la provincia de Toledo, sino que es extensible a toda España. “Nos hemos acostumbrado demasiado tiempo a verlos en ruina o, en el mejor de los casos, consolidados”, ha lamentado.
Sin embargo, esa situación es reversible, ya que hay numerosos ejemplos en otros países, también en España, de edificaciones de este tipo que no solo logran sobrevivir al paso del tiempo, sino que son fuente de “rentabilidad económica y social, y contribuyen a fijar población”, explicaba Gómez Vozmediano poniendo como ejemplo el castillo que acogía esta jornada, el de Guadamur, que está siendo “rentabilizado” como lugar turístico y de celebración de eventos.
Para que puedan tener futuro, necesitan rentabilidad, económica
Y precisamente en ese punto, la rentabilidad económica, es donde el historiador señaló que se deben poner los esfuerzos para lograr salvar a los castillos del paso del tiempo. “Para que puedan tener futuro, necesitan rentabilidad, económica”.
Por último, Gómez Vozmediano avanzó que desde la Rabacht quieren llevar a cabo una “catalogación” de todos los castillos de la provincia para saber su ubicación, en qué estado están y quiénes son sus propietarios.
La clave: darles uso
En la mesa moderada por Gómez Vozmediano participó a su vez el historiador medievalista Jesús Molero, profesor de la UCLM que lleva más de 30 años dedicado a la investigación sobre castillos.
En su intervención, coincidió con su moderador en que estas edificaciones presentan un estado de conservación “bastante deficiente” en Toledo y en toda España, y ha abogado por acometer lo que ha denominado como un “plan de acción integral sobre los castillos”, porque “no vale reconstruir un castillo sin más, sino que hay que hacer una investigación de base previa”.
“Es malo que se nos caigan los castillos, pero también es muy malo intervenir sin ningún criterio”, valoró, por lo que llamó a investigadores, poderes públicos y propietarios a trabajar de forma conjunta para llevar a cabo el mencionado plan de acción integral.
Es malo que se nos caigan los castillos, pero también es muy malo intervenir sin ningún criterio
“Primero hay que investigar para saber cómo era la fortaleza, cómo estaba construida, de cuándo data cada fase... Esto implicaría una intervención arqueológica y, de forma paralela, realizar un mapa de daños y del estado de conservación”, defendió Molero. “A partir de ahí, hay que planificar a largo plazo qué labores de conservación hay que hacer. A veces, sirve con lo más trivial, como quitar la vegetación que ha crecido los muros o sanear humedades”.
Y es que, bajo su punto de vista, conviene “ser modestos” a la hora de planificar estas labores de conservación porque asegura que “restaurar un castillo entero es hoy en día prácticamente imposible”, pero realizando de forma periódica ese tipo de intervenciones, “podemos ir salvando partes de ese castillo y, sobre todo, darle uso”.
Los usos que sugirió Molero pueden ser “de todo tipo”: desde dotarles de un uso turístico a habilitarlos como centros culturales o lugares de celebración de eventos, ya que, volviendo a coincidir con Gómez Vozmediano, ha reiterado que “si no tienen un uso, es muy difícil conservarlos”.
Como ejemplo de buena práctica, el medievalista destacó el Castillo de Montiel, en la provincia de Ciudad Real. “Era una ruina absoluta hasta que una intervención conjunta del ayuntamiento, varias asociaciones y empresarios de la localidad de Montiel nos juntamos para, aportando cada uno lo que sabía o lo que podía, se compró a sus antiguos propietarios y después de 15 años de trabajo, es un sitio que se puede ver, que tiene paneles explicativos, que se integra en la fiesta que se celebra todos los años relacionada con la muerte de Pedro I el Cruel, que es de interés turístico regional”, ha explicado Molero.
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