RED

Continuará...

Álex de la Iglesia, director de '30 monedas': “Soy un monstruo aberrante como los de la serie”

30 monedas es el mejor Álex de la Iglesia: imaginativo, desbordante, excesivo. En la serie que se estrena hoy en HBO y semanalmente a partir de ahora, Eduard Fernández interpreta a un sacerdote equivalente a un padre Karras de El exorcista que se hubiera tragado a Indiana Jones y se viera envuelto en una aventura como la de El código Da Vinci, con los brazos de Toro Salvaje, eso sí, porque es un cura exorcista, custodiando una reliquia que puede cambiar la historia, y además boxea. El bilbaíno Álex de la Iglesia, director, guionista, productor, que fue historietista y presidente de la Academia de Cine, señala algunas claves de su serie.

Los ocho episodios de esta primera temporada a veces se toman la historia muy en serio, otras con cierto humor oscuro. Con la ayuda de la música potentísima y efectista de Roque Baños, no se ahorra en gore o en sustos, que a veces se convierten en una traca brutal. Pero su director tenía de niño y tiene ahora otros terrores: “Me daba miedo de pequeño y ahora exactamente lo mismo. El sinsentido, la irracionalidad, el desequilibrio, el no saber qué va a pasar. Me da miedo la maldad real, no la de ficción. Me da miedo el abuso legal, cuando se convierte ya en lo institucional. Todo eso me da miedo”.

“La religión católica es la más antigua y por tanto la más auténtica”

La historia se apoya en gran medida en la rica tradición católica, que tan bien se lleva con el cine de terror. Para De la Iglesia, es lógico: “La religión católica es la más pegada a nosotros y ha mantenido la liturgia. Mantiene, por ejemplo, el misterio del pan y del vino, la comunión, la confesión, mantiene un montón de cosas que son, desde el punto de vista narrativo, apasionantes. Perdonad esta burrada, pero yo, como creyente, diré que la religión católica es una religión seria. Las demás me parece que han tenido más concesiones, se han intentado adaptar a los tiempos y sobre todo a las condiciones sociales y económicas más claramente que la católica. La católica es la más antigua, entre comillas, y por tanto la más auténtica”.

Este estreno es la culminación de cinco años de trabajo que comenzaron con la escritura del esquema de la serie, pensada para tener tres temporadas, por parte de De la Iglesia con su colaborador habitual, el prestigioso guionista Jorge Gerricaechevarría. “Soy monógamo narrativamente –explica el director vasco–. Con Jorge me une una tremenda amistad, probablemente sea una de las personas a las que más quiero en el mundo y por otro lado eso me facilita mucho el trabajo, es muy egoísta. No hay intermediarios, no hay obstáculos, no hay cortafuegos: 'Esto me gusta', 'Esto no me gusta', y no pasa nada. Es tu amigo. Los amigos son los hermanos que eliges y, en este caso, Jorge es la persona que tengo más cercana a nivel emocional, a nivel laboral, me entiende perfectamente. Y, de una manera práctica, se ahorra mucho tiempo, no tengo que dar explicaciones. Hemos tenido educaciones semejantes, recuerdos semejantes, conocemos a las mismas personas, y eso hace que, de pronto, generemos una especie de entidad”.

Álex de la Iglesia es de relaciones largas en el trabajo y desarrolla este concepto: “Yo no soy yo, yo soy el actor que hace de Álex de la Iglesia. Álex de la Iglesia es un monstruo aberrante como los de la serie, es una especie de entidad formada por Jorge, por ”Arri“ y ”Biafra“ (José Luis Arrizabalaga y Arturo García), mis decoradores, por Roque Baños, mi músico, por mi mujer, Carolina (Bang), la productora o Raúl (García), mi cámara, que es indispensable. Voy añadiendo seres que van conformando mi personalidad, mi identidad. Tengo muchísimo tiempo ganado trabajando con personas a las que ya conozco. Así que con Jorge casi no hablamos, nos miramos, escribimos casi automáticamente, uno dice: 'Quita', y se pone al ordenador y hace un diálogo, el otro dice: '¿Qué te parece?'. Es muy orgánico todo, por eso trabajo con él”.

En el rodaje necesitas irreductibles que defiendan tus intereses a muerte

Este sistema tan ventajoso no surge solo, como aclara: “También hay que saber ser así. Hay que saber compartir las cosas. Hay otros a los que no les gusta compartir. A mí sí. Soy muy familiar en ese sentido. Gracias a eso la serie existe. Necesitas la complicidad de mucha gente. Hay que estar años escribiendo una cosa. Y la gente se puede desinflar o puede decir: ”Mira, ya no quiero apostar más por esto“. Necesitas irreductibles. Cuando estás rodando pasa lo mismo, necesitas gente irreductible, que defienda el set a muerte. Gente que defienda tus intereses a muerte”.

La serie se ubica en Pedraza, el precioso pueblo medieval de la provincia de Segovia. A partir de ahí se visita Roma, París, Siria... Está protagonizado por Eduard Fernández, Megan Montaner y Miguel Ángel Silvestre, pero muchos más actores tienen personajes importantes. Está lleno de acción, efectos especiales, criaturas, fenómenos fantásticos. Es una producción enorme. Para De la Iglesia: “Ha sido una de las experiencias más duras de mi vida, sin duda, pero de las más gratificantes después, en el sentido de decir: '¡Dios mío! Esto parecía imposible y lo hemos hecho'. Parecía imposible incluso para la gente de HBO o para parte del equipo, que nos veía desde fuera y nos decía: '¿Cómo habéis conseguido sacar esto adelante?'. En un tiempo récord. Tú dices: 27 semanas, pero divídelas en ocho episodios. Cada episodio es una película. Un reto, un auténtico reto. Lo repetiría todo entero. Y, de hecho, lo voy a hacer. Estamos terminando los episodios de la segunda y la estructura general está escrita desde hace años. Resulta muy emocionante ver cómo se va construyendo ese puzle gigantesco”.

“Gracias a los actores todo esto tiene sentido. Han asumido el riesgo y ha sido difícil”

Y es que, a pesar de reconocer los inconvenientes, el director ha disfrutado: “En este rodaje tan grande me he sentido como pez en el agua. Depende de cuánto tiempo has invertido. Son cinco años pensando una cosa, cinco años trabajando cada diálogo, cada secuencia, con treinta mil alternativas. Teníamos 450 localizaciones diferentes. ¡450! La serie, por efectos prácticos, era imposible de rodar respetando la cronología, así que no hemos rodado primero un episodio, luego el segundo, luego el tercero, sino que rodábamos todo a la vez. Era la única manera de abaratar, de hacerla más rentable. Si no, hubiera sido imposible de abarcar, estaríamos todavía rodando”.

Más que de una secuencia o efecto de los que abundan en la temporada, de lo que más orgulloso se siente el director es de la coherencia del conjunto y de los intérpretes: “La coherencia y esa narración se sostiene sobre actores. Sobre personajes que llevan la trama, así de claro. Gracias a ellos esto tiene sentido. Han asumido el riesgo, han asumido la dificultad física de aguantar el tirón. Ha habido veces que ha sido difícil. Eduard Fernández se levantaba a las cinco de la mañana para rodar ocho horas y después preparar conmigo el día siguiente o preparar con los de efectos otro truco, por ejemplo. Había jornadas inenarrables, muy largas, para sacar adelante el proyecto y eso requiere de una gran complicidad, sobre todo de una entrega especial, que puedes encontrar en poca gente. Eduard es uno de ellos. Si cree en el proyecto va con él a muerte. O Megan Montaner y Miguel Ángel Silvestre, Megan y Miguel han aguantado desde todo tipo de moratones hasta llorar en el rodaje por cansancio o por impotencia, a reírse a carcajadas para levantar el ánimo a los demás… Una locura”.

De la Iglesia se manifiesta encantado de la colaboración con HBO: “La idea de la serie es muy anterior a ellos, la estuvimos moviendo mucho tiempo, en diferentes plataformas. La serie tiene cinco años y empezamos a trabajar con HBO hace unos tres. Durante dos años, dos años y medio estuvimos moviéndola por todo tipo de televisiones y plataformas, compañías, productoras, estudios... A la mayor parte de ellos les daba mucho miedo enfrentarse a una serie como esta y necesitábamos gente que apostara. HBO ha sido la que ha apostado más fuertemente por ella, desde el primer momento. Dijeron: 'Nos gusta, la queremos'. Las cosas se hacen así, cuando alguien te dice: 'Nos gusta, la queremos'. Esa es la manera de trabajar. Y diré también que nosotros no trabajamos para HBO, HBO trabaja 'con' nosotros en la elaboración de la serie. Han sido compañeros de trabajo y de viaje. Esa es una diferencia radical con muchas otras compañías”.