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Un calor extremo que no se va: por qué este verano es “un aviso para el futuro”
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Un calor extremo que no se va: por qué este verano es “un aviso para el futuro”

Raúl Rejón

23 de junio de 2026 22:35 h

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La cúpula de gases inyectados por los humanos a la atmósfera atrapa la radiación del sol y el planeta se abrasa. Fue el 20 de mayo cuando la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) explicó que España padecía un calor fuera de lo común. Desde ese momento, las altas temperaturas han castigado casi sin descanso. Aquel calor inusual “de verano” en plena primavera duró hasta el 2 de junio. Para el 21 de este mes, se declaró una ola de calor que subía el nivel de severidad un punto más.

“Aunque relevante por lo temprano, estos eventos son consistentes con el rápido calentamiento y la creciente frecuencia e intensidad de las olas de calor en Europa, que es el continente que se recalienta más rápidamente”, explican en el servicio de vigilancia por satélite de la Unión Europea Copernicus. Es decir, a medida que el cambio climático avanza, “Europa se recalienta y las olas ocurren antes y más allá del verano”, como ha acreditado el panel internacional de expertos IPCC.

La cuestión es que la crisis del clima provocada por los humanos instala ya un calor extremo que llega pronto y no se marcha. En el caso de este último pico térmico, la Aemet ha avisado de que durará, al menos, hasta el miércoles, pero que el alivio será todavía con “temperaturas altas”. Tras un par de días más suaves, la previsión es que el calor vuelva a apretar.

“Este año, en mayo ya nos queríamos morir de calor”, recuerda la experta en adaptación al cambio climático de Greenpeace, María José Caballero. “Y, cuando las temperaturas extremas llegan de golpe, no da tiempo a que el cuerpo se acostumbre, por eso necesitamos la adaptación de las ciudades, porque si sales a la calle puede que no lo cuentes”, detalla.

En este sentido, los responsables de salud pública han explicado que la primera ola del verano suele ser la más lesiva por dos motivos: por un lado, el cuerpo no está adaptado; por otro, hay un grupo mayor de personas vulnerables susceptibles de ser afectadas. Según el sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), este mayo se han registrado 101 muertes atribuibles al calor, la mayor cifra en ese mes.

La subida de temperaturas que ahora toca techo es una constante progresiva y 2026 es prueba de ello. En realidad, toda la primavera de este año ha sido “extremadamente cálida”, según los datos de la Aemet: del marzo “normal” se pasó al abril más cálido nunca registrado y un final de mayo que hizo al mes “muy cálido”. La estación fue la segunda con mayor temperatura media medida en España.

El aviso de la India

Como la crisis climática es planetaria, existen ejemplos claros que alertan de lo que ocurre. Antes que en Europa, una ola de calor severa ha arrasado India en “un aviso para el futuro”, según ha analizado la investigadora sobre clima, sostenibilidad y geopolítica del Carnegie Endowment for International Peace, Kayly Ober.

Ahora en Europa, los termómetros están disparados en Alemania, Bulgaria, Gran Bretaña, Grecia o Italia. En Francia soportan una segunda ola de calor y en el país hablan de niveles parecidos a los de 2003 cuando se documentaron 15.000 fallecimientos. La noche del lunes al martes ha sido la más calurosa desde que tienen registros. Este episodio en el país galo ha impactado también en otra cuenta: desde el 18 de junio, han fallecido 40 personas ahogadas, que el primer ministro, Sébastien Lecornu, calificó como “las primeras víctimas de esta crisis”.

En la India, las temperaturas ya dejaron miles de muertos —las autoridades no han podido precisar la cifra, pero un reciente estudio de la Universidad de Berkeley ha calculado que una ola de calor de cinco días en India se asocia a 30.000 fallecimientos—. En el país asiático, en mayo y junio, se ha podido ver a la gente desplomándose mientras hacían fila para votar en unas elecciones en Bengala o un hombre que fallecía mientras subía a un autobús para asistir a una boda.

La polarización política que lo invade todo también afecta a algo que debería verse como política de salud pública porque el calor extremo no entiende de ideologías

El escenario es generalizado y se ha convertido en la norma: “Las olas de calor sin precedente se convierten en rutinarias no solo en India, sino en todo el planeta”, ha concluido Kayly Ober. “Sería sabio que los gobiernos trabajaran en la mitigación y la adaptación al cambio climático”.

Alertas rojas

El calor extremo de junio de 2026 ha ocasionado que, en Euskadi, el Gobierno vasco haya lanzado esta semana una alerta roja porque los termómetros tocan los 40ºC. Es la quinta vez en toda su historia que toma esta medida y la primera durante un mes de junio. Todas las alertas rojas por calor registradas en Euskadi hasta ahora se han activado desde el año 2022.

De hecho, esta ola está golpeando especialmente al norte de la península ibérica. “Es donde más necesario resulta prepararse porque allí precisamente la población está menos acostumbrada”, explica María José Caballero.

Sin embargo, “aunque los ayuntamientos se van dando cuenta de que es necesario, hay pocas ciudades que lo tengan muy en cuenta”, detalla la portavoz ecologista. En la parte positiva destaca a “Barcelona, que es pionera”, y en la negativa “a Madrid, donde parece que no se quiere ver, que fuera algo en contra de su propia ideología”. Según su análisis: “La polarización política que lo invade todo también afecta a algo que debería verse como política de salud pública, porque el calor extremo no entiende de ideologías”.