La Marea Verde apunta a 'tsunami'
El “otoño caliente” educativo que se anunciaba va cogiendo temperatura. Tras las primeras movilizaciones en Catalunya, Canarias, Galicia Baleares o Aragón, con paro incluido en algunas de estas protestas, los docentes de la Comunidad de Madrid se han puesto en primera línea con una huelga indefinida desde el pasado miércoles 14 de octubre.
Sus compañeros de la Comunitat Valenciana, que abrieron fuego el curso pasado con esta misma media, deciden hoy si retoman su huelga y se unen a ellos en algún momento del otoño, y en Catalunya el sindicato mayoritario se plantea acciones posteriores al 11 de noviembre.
Algunas protestas habrán bajado en intensidad, pero el descontento docente sigue exactamente en el mismo sitio. En este enlace puedes repasar el estado de las protestas por todo el país.
La madrileña ha arrancado con fuerza, con seguimientos que se han situado entre el 60% que daban como referencia los convocantes hasta el 40% que admitió la Comunidad de Madrid el primer día y gran asistencia a las manifestaciones. Esa jornada quedó marcada por la (desproporcionada) intervención de la policía en la Universidad de Complutense para disolver un piquete. Hubo seis heridos y detenidos. Nosotros hablamos con una de las personas involucradas, que nos contó que no estaban haciendo nada y que le rompieron el cúbito de un porrazo.
El rector negó haber llamado a la policía y el delegado del Gobierno pidió una investigación. Experiencias pasadas no parecen indicar que vaya a tener mucho recorrido: todavía estamos esperando saber si hay alguna consecuencia para el policía que tiró al suelo de un empujón a una maestra que no hacía nada en una protesta en la Comunitat Valenciana antes del verano, supongo que recuerdas aquel incidente. Este lunes volvió a haber palos en Madrid, por cierto.
Aunque las cifras de seguimiento de la huelga puedan no parecer muy sexis, ese nivel de faltas en los centros es un éxito, nos cuenta una directora veterana, por el impacto que tiene en la organización del centro. A partir del 20%, asegura esta docente, se acumulan los grupos sin profesor ni nada que hacer durante el día.
El reto para los convocantes será mantener la presión según pasen los días. Empezar una huelga es fácil, hay motivación y argumentos. Sostenerla, a cien euros de penalización económica por día no trabajado, no tanto. Los huelguistas, conscientes, organizan turnos para que nadie falte siempre y a la vez siempre falte alguien, montan cajas de resistencia y venden merchandising para conseguir financiación.
También compensan la caída en el seguimiento con una escalada en las acciones. Este lunes se han organizado para hacerse sentir en varios puntos de la región: han empezado la mañana cortando la entrada a la capital por la A3 y luego, dado que el Gobierno regional no les recibe, se han ido a buscar al Gobierno regional. Dos centenares de docentes se han presentado primero en un acto de la consejera Zarzalejo, que lo ha acabado cancelando, y después han hecho lo propio con otro de la presidenta Ayuso.
Desde el Ejecutivo regional tienen clara su postura: la huelga es “política”, los sindicalistas son unos “violentos” y además están pagados por Moncloa para amedrentarles, dijo Ayuso. La consejera se dedicó el miércoles a poner uso en la diana a dos centros públicos de Villarejo de Salvanés con un bulo en una rueda de prensa.. ¿Negociar? Ya tal, que dijo aquel.
Esta semana hemos hablado de...
- Valencia rechaza investigar a siete centros que reciben fondos públicos y segregan por sexo. El grupo parlamentario de Compromís denunció que la Generalitat ha renovado el concierto a una serie de centros que separa al alumnado entre chicos y chicas pese a que la Lomloe prohíbe prohíbe financiar esta práctica. El departamento de Educación ha rechazado investigar el tema porque, aduce, Compromís no ha presentado pruebas suficientes.
- El Supremo tumba un Real Decreto del Gobierno que acota las universidades privadas. El tribunal ha aceptado un recurso del gobierno popular de Baleares para anular la norma, con la que el Ejecutivo endurecía los requisitos para crear campus privados. El decreto se anula por un tecnicismo y no por su contenido (el TS no ve motivos para la tramitación de urgencia que realizó el ministerio), pero las comunidades vuelven a poder aprobar universidades privadas sin un informe positivo vinculante, entre otras medidas que decaen. El Gobierno no desiste: ha vuelto a comenzar el trámite para aprobar de nuevo el mismo decreto.
- El fracaso de la ley educativa de Franco para futuras madres: tuvieron menos hijos. Entre los objetivos de la primera Ley de Educación Primaria de la dictadura franquista, aprobada en 1945, estaba adoctrinar en valores religiosos y nacionalcatólicos y preparar a las niñas para convertirlas en “buenas esposas y madres” de la Nueva España. No pasó, sostiene ahora una investigación: la imposición autoritaria de la norma “tuvo un efecto contraproducente y provocó una reducción de la fertilidad”, sostienen los autores. Aquí te dejo el enlace de esta curiosa historia.
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- Dinamarca quiere autorizar el uso de la fuerza en las aulas contra el alumnado. El Gobierno de Dinamarca ha presentado un polémico proyecto de ley en el Parlamento para autorizar a los profesores a utilizar la fuerza física contra un alumno que acose a otro o perturbe la clase “de manera significativa”. La propuesta señala que la intervención física por parte del profesor “siempre debe ser el último recurso”, pero, en caso de que sea necesario, los profesores podrán “agarrar a un alumno, retenerlo en su sitio o llevarlo fuera del aula en contra de su voluntad”.
- El Gobierno financiará la creación de 2.000 plazas en residencias universitarias. El Consejo de Ministros tiene previsto aprobar este martes una partida de 45 millones de euros para construir en una primera fase 2.000 plazas públicas en siete “proyectos concretos”, según anunció el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
- 15 años esperando nuevo instituto en Almería. El IES El Jaroso de Cuevas del Almanzora (Almería) se ha quedado muy pequeño: ahora mismo aloja a casi 1.300 estudiantes, el doble de su capacidad teórica, lo que obliga a hacer encaje de bolillos con las clases y al alumnado a desplazarse de una a otra. Hace 15 años que la comunidad educativa exige un nuevo centro y hace dos semanas salieron de nuevo a la calle a recordárselo a la Junta.