Miedo e incertidumbre entre los viajeros del AVE: “Nos da igual que vaya lento, pero que llegue”
Empieza el puente de Todos los Santos, unos llegan y otros se van. Estudiantes, trabajadores y turistas transitan por las estaciones con maleta en mano. Procedentes de diferentes sitios y con destino a múltiples puntos del país, comparten un mismo sentimiento: el miedo tras los dos accidentes de alta velocidad que se han cobrado más de un centenar de vidas.
En Atocha, una de las principales estaciones ferroviarias del país confluyen dos circunstancias: el temor a que ocurra algo durante el trayecto y la incertidumbre a que cancelen algún tren de Alta Velocidad (AVE) porque los servicios mínimos –prestados por los trabajadores de RENFE, que están en huelga– no consigan llegar a todo.
Fuera de la estación reina la tónica habitual. Muchas personas caminan apresurados para llegar al tren, mientras zarandean sus maletas. Dentro se palpa un nerviosismo atípico: muchos de los viajeros llevan el teléfono en la oreja y conversan con sus familiares actualizándoles de las últimas novedades y transmitiéndoles sus preocupaciones, mientras los que acuden con acompañantes comentan lo sucedido.
Teo de la Rosa está mirando la pantalla en la planta baja y teclea con rapidez. Está hablando con su jefa porque le han cancelado el tren de vuelta. “Vivo en Barcelona, pero he venido por trabajo, a unas jornadas, a Madrid”, comenta en conversación con elDiario.es.
Su tren es uno de los afectados por la huelga y admite que ya habían recibido correos con anterioridad: “Hemos estado organizando para que viniéramos todos, pero algunos no podían venir por la huelga, otros no podían venir por la línea rota y algunos preferían no coger el tren”. Él reconoce en sí mismo el sentimiento de sus compañeros: “Hay miedo, hay inseguridad”.
Ante la cancelación de su tren, mira en su móvil otras opciones de compra para después. “El que iba a coger me costó 40 euros y ahora están a ciento y pico”, critica.
Juan Carlos también ha venido a la capital dos días por trabajo y resume su estado: “Estoy tranquilo, vuelvo a casa”. Igual que Teo, vuelve a Barcelona, pero él tiene la suerte de que no han cancelado su tren: “Voy con Ouigo, de momento sale y estoy tranquilo. Pienso que todo saldrá bien, no todos los trenes tienen un accidente”.
“No hay plan B, ni plan C”
Sabrina, Silvia y Elena son tres amigas de Zaragoza que han ido de turismo unos días a Milán y, ahora, miran la pantalla con las salidas. Quieren volver a casa y para ello deben coger el AVE Madrid-Zaragoza, aunque reconocen estar “preocupadas y poco seguras”. Al temor tras el accidente, se suma la incertidumbre de la cancelación por la huelga: “Están en servicios mínimos, pero nos dicen que va a salir”.
Reconocen no tener “ni plan B, ni plan C”: “Lo tenemos que coger igual, venimos de viaje y lo teníamos cogido. Quedarte en Madrid a pasar la noche es difícil y carísimo. Si algo sale mal, intentaríamos coger el siguiente tren”. Ante sus preocupaciones, Silvia resume el sentir del grupo: “Nos da igual que vaya lento, pero que llegue”.
“Experimentos con cercanías para llegar a Puertollano”
Los paneles de Atocha lucen un lazo negro en señal de luto y algunos tienen colgados unos carteles de teléfonos –de Renfe, Iryo y del Servicio de Emergencias de Castilla-La Mancha– de información a familiares. En la parte inferior de las pantallas, que informan de la hora y vía de salida, señala que la circulación en la línea de alta velocidad Madrid-Andalucía está interrumpida y solicita: “Durante la jornada de hoy no acuda a las Estaciones”.
“¿Vas a Toledo?, vamos a ver si tenemos suerte”, le comenta una joven a otra. La gran mayoría de trenes en esa dirección han sufrido cancelaciones o alteraciones; por ejemplo, algunos de los que iban a Puertollano han sido derivados al tren de Cercanías. “Embarquen por vía 4 en Atocha Cercanías”, señalan las pantallas informativas en todos los trayectos que tienen ese destino como final.
Lucía es una estudiante universitaria que vuelve a casa –Puertollano– a pasar el puente, aunque se planteó ir en bus no lo hizo porque “tarda más”: “Tenía miedo de que me lo cancelaran a última hora o que me cambiaran la hora”. La joven reconoce tener ahora “más respeto” por el tren y fue otro aliciente para valorar otras opciones de transporte. Finalmente, ha optado por no cambiar: “Están haciendo experimentos con el cercanías para llegar a Puertollano”.
El mismo sentimiento de “respeto” lo comparte Rocío, que lleva varios minutos frente a una pantalla informativa. Intranquila mira a ver si alguna modificación, pero su tren, de momento, sale en hora. Vive en Barcelona, ha venido unos días de visita a Madrid y ahora emprende el camino de vuelta con más nervios de los que vino. “Da miedo, ¿se estará haciendo el mantenimiento en otros lados?, ¿es seguro?”, reflexiona.
Las preocupaciones de los que se marchan también las comparten los que llegan. Iván está esperando en la estación a que su familia venga a recogerlo; trabaja en Calatayud y viene a Madrid a disfrutar el puente. Sintetiza el trayecto: “Inseguridad” y reconoce haber planteado también otras opciones. “Miré el bus, pero tardaba mucho y hemos arriesgado un poco. Iba muy lento, pero todo bien”, cuenta.