Miles de personas recorren el centro de Madrid al grito de “Salvemos la educación pública”
La escuela pública está en la calle. Una marea amarilla y verde de docentes, estudiantes y familias ha salido este domingo a recorrer el centro de Madrid bajo el lema “Salvemos la educación pública”. Miles de personas han acudido a una manifestación convocada por la red de asambleas de docentes Menos Lectivas y los sindicatos CGT y CNT, con el apoyo de otras organizaciones como la coordinadora de las plataformas por las universidades públicas y el Sindicato de Estudiantes.
“La educación no se vende, la educación se defiende”, ha proclamado una de las portavoces de la marcha en su arranque. “Basta ya”, ha exigido para dar comienzo a una protesta que ha partido de Atocha a mediodía para marchar por el Paseo del Prado y la calle Alcalá, entre gritos como “Dignificación de la educación”, “Ayuso, escucha, la pública está en lucha” o “Con esta ratio no entramos ni en el patio”.
“No estamos atendiendo bien a los niños porque no hay recursos suficientes”, lamenta una profesional de atención temprana en la cabecera de la manifestación. Vestida con la camiseta amarilla de la movilización de las educadoras infantiles y la sudadera verde de la escuela pública, esta trabajadora que atiende a niños y niñas con discapacidad pide una “bajada de ratios” que permita atender adecuadamente las necesidades tempranas.
Bea, orientadora en un instituto de secundaria, ha acudido a la marcha con su hija de tres años. Lo ha hecho porque le parece necesario “dotar de más recursos a los centros de todos los niveles y mejorar las condiciones laborales”. También pide una “bajada de ratios” y que haya “más orientadores por centro”.
Los convocantes de la marcha protestan “contra los recortes, la privatización y la asfixia que desde hace años sufre la educación madrileña”. Denuncian que el “abandono institucional” y la falta de recursos están “desmantelando el sistema público”. Y cuestionan “los bajos salarios, las largas jornadas y las elevadas ratios de 0-3 a secundaria”, además de la “invisibilización de las trabajadoras” y la “degradación y represión en las universidades”, entre otros motivos para manifestarse.
Las organizaciones alertan frente a la “tendencia” de “recortar lo público para abrir paso a lo privado”. “Cada año aumenta la financiación de la educación privada y concertada por diversas vías mientras se cierran grupos en educación 0-3 y obligatoria o asignaturas en la universidad”, lamentan.
La atención a las necesidades educativas especiales es una de las demandas que han protagonizado la manifestación. “Educación especial digna ya: más recursos y menos barreras”, ha proclamado una de las portavoces cuando la marcha ha pasado por la sede del Ministerio de Educación, donde han parado y han protagonizado una pitada. “No pedimos privilegios, pedimos lo básico”, ha defendido.
Uno de los bloques que participan en la protesta es el de las familias de alumnado con TEA. “Autistas, familias y profesionales unidos por una educación inclusiva: lo llaman inclusión y no lo es”, reza su pancarta. Junto a ella marcha Rebeca, que ha acudido “para exigir más recursos” que permitan “acabar con la segregación en la educación especial”. Denuncia un sistema “colapsado, que no beneficia ni al alumnado ordinario ni al especial”.
A lo largo del recorrido han marchado personas diversas, de todas las edades, entre pancartas con lemas como “la educación especial existe”, “gastos militares para escuelas y universidades”, “la pública feminista y antirracista” o “Amar España es cuidar lo público. Lo otro, postureo”. La enseñanza superior también forma parte de la movilización. Alejandro, estudiante de ingeniería electrónica de 21 años, protesta por el “claro descenso a los abismos” que ve en la universidad pública. “La derecha busca hundir los servicios públicos a costa del derecho del ciudadano a estudiar”, acusa. A este joven le gustaría dedicarse a la investigación, pero ve un “futuro difícil para la ciencia en Madrid”.
Junto a él, Julia, que también tiene 21 años y es estudiante de Matemáticas, denuncia que en algunos centros el alumnado tiene que comprar su propio material de laboratorio. “He estudiado toda mi vida en la escuela pública y sin ella no me habría podido permitir una educación”, defiende. Recuerda los barracones en los que tuvo que estudiar en la ESO, en los que a veces “la gente se desmayaba” por el calor.
Los promotores de la marcha denuncian la “falta de financiación” de las universidades por parte de la Comunidad de Madrid, así como “el auge de las políticas represivas y la tentativa de aprobación de la LESUC”, la ley de universidades que promovió el anterior consejero de Educación, Emilio Viciana, y que quedó en un cajón ante el rechazo que provocó en el sector.
El pasado febrero, Isabel Díaz Ayuso cesó a Viciana, lo que provocó una crisis sin precedentes en las filas del PP madrileño que incluyó la dimisión de tres de sus diputados. Pocas semanas después, la presidenta y su nueva consejera, Mercedes Zarzalejo, firmaron un acuerdo con los rectores de las seis universidades públicas de la Comunidad para aumentar sus recursos económicos. Los convocantes de la manifestación lo consideran insuficiente: “Nos dejaría en una situación de precariedad e infrafinanciación muy parecida a la actual”.
La protesta se suma a otras movilizaciones que la comunidad educativa está protagonizando en Madrid. Las profesoras de las escuelas infantiles llevan ya 12 días en huelga indefinida y este jueves se concentraron en la plaza de Callao. El paro, promovido por la Plataforma Laboral de Escuelas Infantiles (PLEI), reclama mejoras como reducir el número de niños y niñas por aula, equiparar sus sueldos a los del segundo ciclo de educación infantil y que la etapa de 0 a 3 años sea gratuita y de calidad.
La manifestación ha concluido en la Puerta del Sol, frente a la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Ahí, las portavoces han defendido que “la educación no es un negocio, es un derecho”. Han criticado que “se han firmado acuerdos y convenios de miseria”, que no tienen en cuenta las necesidades de la comunidad educativa.
Las promotoras de la protesta han reivindicado ahí el poder del movimiento social educativo. “Nuestra respuesta no ha sido amedrentarnos, no ha sido quedarnos calladas frente a los ataques a la educación pública. Hoy salimos a las calles con más fuerza si cabe, juntas, organizadas”, han defendido. Y, a escasos metros del despacho de Isabel Díaz Ayuso, la máxima responsable de las políticas educativas en la comunidad, han advertido: “Es el momento de redoblar nuestros esfuerzos e ir a por una huelga general educativa que lo pare todo”.