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Empresas que no permiten teletrabajar ni con la visita del Papa: “Tardo casi una hora más a casa”

Decenas de vehículos en una imagen de archivo de la carretera A-4, Madrid (España).

Laura Olías

3 de junio de 2026 22:51 h

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El teletrabajo, muy minoritario en España hasta la pandemia, es una medida cada vez más reclamada por los empleados, especialmente por las personas más jóvenes. Pero hay empresas que se resisten a implementarlo, incluso en situaciones excepcionales como la visita del Papa León XIV a España, que ha llevado a varias autoridades a recomendarlo para evitar los atascos y aglomeraciones. “Duele esa falta de confianza a los trabajadores”, denuncia Patricia (nombre ficticio), trabajadora de una oficina en la capital que lleva una semana encadenando atascos fruto de la preparación de la visita de León XIV.

Patricia es uno de los 1,7 millones de personas que teletrabaja de manera “ocasional”, según retratan los últimos datos de la Encuesta de Población Activa (EPA). Un 8% del total. En su caso, un día a la semana, siempre que no coincidan dos personas a la vez y tras “mucha insistencia” de la plantilla.

“Nunca ha salido de ellos por voluntad propia”, reconoce la trabajadora. Con la visita del Papa, sus jefes rechazaron permitir más días de teletrabajo, pese a las importantes demoras en el trayecto que estaba sufriendo toda la plantilla.



La llegada del Papa a España se nota en la capital desde la semana pasada, en la que las carreteras en hora punta se han resentido con importantes aglomeraciones y largas demoras en determinadas zonas afectadas por los cortes y preparativos de la visita del Pontífice. El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, emplazó a las empresas a que facilitaran el teletrabajo a sus empleados del 3 al 9 de junio, recomendación que replicaron desde la propia patronal de empresarios madrileña, CEIM.

“Hoy se ha notado, no estaba tan llena de gente”, dice Patricia sobre la carretera este miércoles, día en el que muchas empresas sí han habilitado la opción de teletrabajo siguiendo la recomendación municipal, también lanzada este martes por el Ministerio de Trabajo para todas las zonas que visita León XIV, incluida Canarias y Catalunya.

El Gobierno de Canarias ha emplazado a teletrabajar si es posible, mientras que el Govern catalán ha sido el único que se ha desmarcado de impulsar esta medida. “No sé si sería un buen mensaje transmitir que el Govern no puede asegurar la movilidad de los trabajadores cuando hay visitas de jefes de Estado”, indicó la portavoz del Govern, Sílvia Paneque.

“Tardo casi una hora más y mi hija se queda sola”

Hasta ahora, Patricia ha estado “tardando 25 minutos más por trayecto por los cortes y el transporte colapsado”. “Salgo de casa a las 7:15 para llegar a las 9:00, cuando antes salía a las 7:40. Por las tardes es peor. Llego casi una hora más tarde. Eso rompe toda la conciliación. Mi hija se queda sola ese rato porque no llego a la hora de siempre a casa”, explica.

En el caso de Lidia (nombre ficticio), que trabaja en la oficina de una gran compañía del sector de la construcción en Madrid, el teletrabajo ni ha salido a la palestra. “Es un tema tabú”, apunta la trabajadora. No tienen ningún día de trabajo desde casa, pese a que sus tareas pueden realizarse a distancia.

En esta ocasión especial, pese a la recomendación de teletrabajar por la visita del Papa, tampoco se ha contemplado esta opción. “No nos han comunicado nada”, señala Lidia, que tampoco se ha atrevido a preguntar por esta posibilidad, por lo que todo el personal está yendo a la oficina.

Por su parte, Salvador no puede teletrabajar en estos días y denuncia lo “absurdo” de que estas empresas obliguen a sus empleados a ir a las oficinas, enfadando a su propia plantilla y saturando las carreteras y el transporte público de quienes no pueden eludir el trabajo presencial.

“Cultura antiteletrabajo” y el reto de liderar a distancia

Aunque el teletrabajo ha ido aumentando en los últimos años (muy poco en 2025), en UGT detectan un auge de cierta “cultura antiteletrabajo” en algunas empresas, explica su responsable de Digitalización, José Varela. Se trata del retroceso de la medida en algunas compañías, que revierten los días de teletrabajo ya autorizados, y que en muchos casos lo protagonizan “quienes nunca han estado muy a favor del teletrabajo y lo implantaron a regañadientes por la presión de la plantilla”.

Eva Rimbau Gilabert, profesora de Economía de la UOC (Universitat Oberta de Catalunya), considera que “es probable que el teletrabajo haya tocado techo por el momento” a la vista de los datos del último año. “El estancamiento no significa que el teletrabajo haya llegado a su límite 'natural' (solo hay que ver los datos de muchos otros países europeos), sino que los factores que frenan la adopción son más difíciles de cambiar que los que ya se han superado”, considera la investigadora.



Rimbau Gilabert explica que la investigación sobre los obstáculos para la implantación del teletrabajo “apunta a factores del lado directivo más que del lado de los trabajadores”. “Las personas en cargos directivos y los empresarios tienden a no adoptar el teletrabajo cuando no perciben beneficios claros para sus propios resultados, cuando carecen de competencias para gestionar equipos a distancia o cuando no ven que otras empresas que para ellos son referentes lo valoren positivamente”, desarrolla la economista.

“A esto se suma una cultura de gestión por presencia (evaluar el rendimiento por visibilidad, no por resultados) que sigue estando muy extendida en España”, añade la profesora de la UOC. José Varela añade que hay “muchos mandos que no entienden su liderazgo sin la presencialidad” y, en lugar de cuestionar cómo dirigir y medir el rendimiento de las plantillas, prefieren que sus subordinados estén en la oficina.



Ese cambio en la gestión y mando empresarial a veces es una necesidad en algunas empresas, ya que el teletrabajo se ha convertido en una medida de “atracción de talento”, sobre todo entre el personal más joven, pero también de “retención” de los trabajadores que ya tienen las empresas y de “fidelización” y “satisfacción de la plantilla, explica Sara Álvarez, directora de atracción de Talento del Grupo Adecco. El trabajo a distancia es muy reclamado también por trabajadores con hijos u otras necesidades de conciliación personal, ya que permite ahorrar tiempo y costes de desplazamiento.

Y hay quien defiende la medida también por su mayor productividad para las propias compañías. Un reciente estudio de la agencia que evalúa las políticas públicas en Catalunya concluyó que el retorno completo a la presencialidad laboral en las administraciones de justicia redujo la productividad media en un 5,6%.

Eva Rimbau Gilabert sostiene que “los estudios más rigurosos (especialmente los experimentos de campo con grupos de control, como los realizados por investigadores de la Universidad de Stanford con la empresa Trip.com) muestran que los empleados en modalidad híbrida mantienen niveles de productividad similares a los presenciales y además tiene menos rotación”.

“Lo que afecta a la productividad no es el teletrabajo en sí, sino el diseño del trabajo: funciona cuando hay objetivos claros, buena coordinación y herramientas adecuadas. Las empresas que lo rechazan por cultura, en realidad suelen estar gestionando por observación de la presencia, no por resultados”, argumenta la economista. 

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