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El peligroso auge de los 'mánagers' de OnlyFans: explotación, acoso y una ambición sin límites

Amelia Gentleman

22 de junio de 2026 21:01 h

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Markuss Hussle quiere que sus alumnos online entiendan una cosa: él sabe cómo ganar dinero. No hay nada sutil en ello. En un vídeo, ofrece una presentación de una hora de duración, sentado junto a su Lamborghini plateado. En otro, intercala sus consejos para ganar dinero con imágenes de un fin de semana de esquí con sus amigos en Courchevel, en los Alpes franceses, incluyendo vídeos de jets privados, helicópteros y una novia con un abrigo de piel. Afirma que el viaje costó casi 90.000 euros. Presume de sus relojes y de su piscina y cuenta que su madre tenía tres trabajos como limpiadora hasta que él “la jubiló” y le compró una casa junto al mar.

Si no prestaras mucha atención a las hojas de cálculo y las presentaciones intercaladas con el contenido motivacional sobre estilo de vida, podrías pensar que estaba ofreciendo consejos para operar con acciones o invertir en criptomonedas. Hay muchos gráficos de rendimiento y se habla mucho de gestión de cuentas, optimización, escalabilidad, trabajar de forma inteligente y triplicar los beneficios.

“Es una de las formas más rápidas y fáciles de ganar dinero por Internet”, promete a sus espectadores. Y añade: “Seguidme o seguiréis sin un duro”. El modelo de negocio, afirma —reclinado en un sofá blanco, junto a una mesa de cristal que incorpora fajos de billetes de 100 dólares (unos 87 euros) en su diseño— es “vergonzosamente sencillo”.

Hussle, de 27 años, se describe a sí mismo como 'mánager' de OnlyFans. Otros lo ven como un “proxeneta digital”, aunque él rechaza esta descripción por considerarla “vergonzosa”. Afirma que gana dinero quedándose con el 50% de los ingresos de las mujeres que venden vídeos con contenidos provocativos o sexualmente explícitos en la web OnlyFans. Hussle, cuyo nombre real es Markuss Kohs, dirige una agencia de márketing digital que anima a los hombres a comprar vídeos de las mujeres a las que representa mientras se quitan la ropa.

Cuanto más solos se sienten los hombres, más dinero gano. Y los hombres nunca han estado tan solos como ahora

“Cuanto más solos se sienten los hombres, más dinero gano. Y los hombres nunca han estado tan solos como ahora”, escribe en el material promocional de su negocio paralelo, que ofrece formación en línea y asesora a los recién llegados al sector sobre cómo pueden crear sus propias empresas de gestión de OnlyFans. Su programa de coaching cuesta 7.000 euros y, a juzgar por las sesiones grabadas de preguntas y respuestas, está dirigido a hombres jóvenes, algunos de los cuales parecen haber terminado recientemente sus estudios.

“Muy bien, chicos”, comienzan los vídeos, antes de que les explique a sus alumnos que también podrían comprarse un superdeportivo personalizado de más de 300.000 euros o gastarse 130.000 en unas vacaciones en Ciudad del Cabo si se dedicaran al reto de animar a las mujeres a rendir mejor ante la cámara. “En cierto modo, somos como los cerebros que hay detrás de la belleza”, afirma.

En general, evita hablar con claridad sobre lo que se espera que hagan ante la cámara las mujeres —a las que se refiere como “clientes” o “creadoras de contenido”— para generar todos esos ingresos. En un pódcast, le preguntaron si dejaría que su hipotética hija se abriera una cuenta en OnlyFans. “Por supuesto que no”, respondió.

Hussle forma parte de un ecosistema que ha crecido rápidamente en torno a OnlyFans. Esta plataforma de contenido para adultos, con sede en Londres, solo cuenta con 42 empleados directos, pero en 2024 generó unos ingresos de 6,2 billones de euros gracias a sus 377 millones de usuarios registrados.

Desde su lanzamiento en 2016, OnlyFans se ha promocionado como una plataforma divertida e inofensiva que permite a creadoras, en su mayoría mujeres, ganar dinero publicando vídeos y fotografías de sí mismas desnudas o semidesnudas en la web. Los “fans” de las creadoras se suscriben a su contenido, les envían mensajes y pagan un suplemento por vídeos personalizados. Fundada por una familia de Essex, la empresa ha sido aclamada en los medios de comunicación como uno de los mayores éxitos tecnológicos de Gran Bretaña y como la red social más influyente del país.

Últimamente, ante las crecientes críticas, los defensores de la plataforma han pasado a defenderla como un espacio admirablemente seguro en el que sus 4,6 millones de creadores —una gran parte de los cuales graban pornografía— pueden ganar dinero desde la seguridad de sus propios hogares, sin ser explotados ni acosados por intermediarios coercitivos o directores de estudio sin escrúpulos. La empresa se queda con el 20% de los ingresos y el resto va a parar al creador. Algunas de las estrellas más destacadas de la plataforma han ganado decenas de millones de euros publicando contenido provocativo. Creadoras británicas como Bonnie Blue y Lily Phillips han afirmado que se consideran feministas y que trabajan para alcanzar la independencia económica. Otras emplean palabras como “empoderamiento” y “liberación” para describir su trabajo.

Esta narrativa insiste en que la creación de OnlyFans ha cambiado radicalmente las dinámicas de poder en la industria de la pornografía, otorgando el control de forma decisiva a las mujeres. Sin embargo, cada vez está más claro que una nueva clase de intermediarios se ha apresurado a quedarse con una parte de los casi 22.000 millones de euros pagados a creadores desde el lanzamiento de la empresa. Una investigación de la BBC emitida esta semana, OnlyFans: Inside the Machine, reveló que algunos representantes de OnlyFans han recurrido a la violencia para intimidar a las mujeres y obligarlas a cumplir con sus exigencias. Una mujer contó a la BBC que su acuerdo con su agencia de representación terminó cuando dos hombres enmascarados la empujaron por las escaleras y la estrangularon. Otra describió cómo la presionaron para que produjera contenido muy explícito cuando ella solo quería publicar fotos de sí misma en ropa interior.

Tras analizar las conclusiones del documental, la diputada laborista Tonia Antoniazzi, presidenta del grupo parlamentario multipartidista sobre explotación sexual comercial, y Eleanor Lyons, comisionada independiente contra la esclavitud, solicitaron una investigación parlamentaria en Reino Unido sobre OnlyFans para examinar los procesos de la empresa y su eficacia a la hora de identificar indicadores de trata de personas, explotación sexual, control coercitivo y violencia. “Las plataformas que se benefician de contenidos sexuales monetizados deben estar sujetas a medidas de protección más estrictas”, escribieron en una declaración conjunta.

La industria oculta de OnlyFans

El sector de la gestión de cuentas de OnlyFans abarca una amplia variedad de actores, desde agencias de representación de talentos en Los Ángeles hasta pequeños operadores, a veces hombres que han dejado sus trabajos habituales para intentar sacar el máximo provecho económico de la cuenta de su mujer o su novia.

En un extremo se encuentra Andrew Tate. Este ciudadano británico-estadounidense ha sido acusado de violación, trata de personas y otros delitos en Rumanía y se enfrenta a cargos penales en Reino Unido, entre los que se incluyen violación, lesiones físicas graves y trata de personas, así como a una demanda civil interpuesta por cuatro mujeres. Anteriormente, dirigía Hustlers University, donde cobraba 40 euros al mes por cursos que ofrecían, entre otras cosas, consejos para gestionar una cuenta en OnlyFans. “La razón por la que las mujeres necesitan a un hombre para usar OnlyFans es la misma por la que una mujer necesita a un hombre para hacer cualquier cosa: porque son incompetentes y muy, muy perezosas y estúpidas”, señaló Tate durante una de sus clases.

El estilo de gestión de Hussle en OnlyFans parece ser más respetuoso y su enfoque no implica coacción. The Guardian no tiene constancia de ninguna denuncia por conducta indebida contra su actividad. Rechazó una solicitud de entrevista y no respondió a las preguntas enviadas por correo electrónico, pero las transcripciones de 249 de sus vídeos instructivos en YouTube revelan su enfoque del trabajo.

En primer lugar, les dice a sus alumnos que tienen que encontrar a una mujer a la que representar. Esto no debería ser demasiado difícil, promete: los aspirantes a gestores de OnlyFans solo tienen que enviar un mensaje a mujeres que ya conozcan del colegio, el instituto o la universidad y ver si quieren trabajar en la plataforma. “Si ella dice algo como: '¡Oh, no! Nunca haría eso', vale, genial… ¿a quién le importa una mierda? Hay como 8.000 millones de personas en este mundo, a nadie le importa, simplemente pasas a la siguiente”.

Sugiere buscar mujeres que hayan subido muchas imágenes sugerentes a sus redes sociales. “Si ya están publicando fotos en bikini por todas partes en Instagram de forma gratuita, estas chicas pueden ganar dinero en OF”. Conseguir que las mujeres firmen contratos también será sencillo, afirma, porque los representantes suelen “tratar con chicas de tu edad, de entre 18 y 25 años, con las que quizá incluso fuiste a la universidad”, que no tienen “conocimientos de negocios” y “no suelen hacer preguntas difíciles… Te resultará bastante fácil empezar”.

Anunciar sus servicios también va a ser pan comido, promete. Hacer “marketing para que una chica semidesnuda se haga viral en las redes sociales… no es precisamente ciencia espacial, ¿verdad? Las chicas atractivas siempre llaman la atención”.

Su propio lenguaje es bastante prudente, pero se ríe cuando otro mánager al que entrevista para su programa de YouTube dice que el mundo en el que operan es “un gran grupo de… tíos que explotan a chicas y ganan dinero”. Entrevista a dos mujeres de Irlanda que empezaron a publicar en OnlyFans cuando eran adolescentes; una de ellas todavía estaba en el instituto cuando cumplió 18 años, abrió una cuenta y empezó a grabar contenido en su habitación. Habla del secretismo que conlleva este trabajo, de esconderse en el piso de arriba para que sus padres no la vieran y de la desaprobación de su familia. Mientras tanto, los hombres a los que entrevista hablan de dinero, puros, supercoches y viajes a Marbella.

Hussle señala que la mayoría de los mánagers de OnlyFans nunca tienen que mostrar su rostro. Esto es algo que los hombres pueden hacer de forma anónima, manteniéndose a cierta distancia de una industria estigmatizada. Las mujeres que se registran como creadoras no tienen ese privilegio. Si una posible modelo dice que no quiere mostrar su rostro ante la cámara, eso debería ser una señal de alarma, explica Hussle a los alumnos. “Si le preocupa que sus amigos o su familia se enteren —lo que entiendo—, quizá no esté convencida al 100%”, afirma. “En un mundo ideal, la clienta ideal no debería preocuparse por si quiere hacerlo o no”, señala. Las mujeres suelen tener dudas a la hora de dedicarse a este trabajo, pero una vez que sus ingresos superan los 8.000 euros al mes, sus dudas tienden a desaparecer, afirma.

A medida que el sector es objeto de un mayor escrutinio, incluso las creadoras más conocidas están empezando a expresar su preocupación por el carácter explotador del sector de la gestión de OnlyFans. Parece reproducir, en formato digital, un patrón ya conocido en el que los hombres se enriquecen vendiendo los servicios de las mujeres.

Ari Kytsya, de 25 años, empezó a publicar contenido en OnlyFans cuando tenía 22 y se convirtió en una de las creadoras que más ingresos genera en la plataforma. Según cuenta, cuando solo tenía 18 años, mucho antes de que se le hubiera pasado por la cabeza considerar la pornografía como una forma de ganar dinero, empezó a recibir mensajes en Instagram de hombres que se ofrecían a gestionar una cuenta de OnlyFans por ella. Le prometían “que podían hacerme ganar tanto dinero, diciéndome: 'Podrás irte de viaje, será muy divertido y genial, y te harás famosa, y yo te ayudaré'”, afirma.

No se decidió a registrarse hasta que la COVID-19 interrumpió sus estudios en una universidad canadiense. Pero las propuestas de las agencias le habían hecho darse cuenta, desde muy joven, de las oportunidades que ofrecía el trabajo sexual en línea. Todavía recibe una media docena de propuestas al día de agencias de gestión.

“Es algo que debería preocuparnos”, afirma Kytsya. “Casi todas las chicas con las que he hablado en el sector han tenido alguna experiencia de este tipo: ya sea quedarse atrapadas en un contrato del que no pueden salir, que la agencia se aproveche de ellas, que las estafen o que las obliguen a hacer algo”.

"Lo que resulta surrealista es cómo hablan, como si estuvieran promocionando una nueva bebida: utilizan jerga de márketing para referirse a análisis, conversiones y la participación de la audiencia. Y, sin embargo, de lo que están hablando es de pornografía bastante explícita"

Penny East, directora ejecutiva de la organización benéfica en defensa de los derechos de la mujer The Fawcett Society, se muestra preocupada por la proliferación del sector de la gestión de cuentas. “Lo que resulta surrealista es cómo hablan, como si estuvieran promocionando una nueva bebida: utilizan jerga de márketing para referirse a análisis, conversiones y la participación de la audiencia. Y, sin embargo, de lo que están hablando es de pornografía bastante explícita”, afirma. “Resulta profundamente preocupante ver cómo se normalizan las empresas de gestión de OnlyFans. Que los hombres enseñen a otros hombres a comercializar, vender y sacar provecho de los cuerpos de las mujeres no es ningún avance”, señala.

En 2023, hacia el final de la pandemia de la COVID-19, Victoria Sinis comenzó a trabajar para una empresa australiana de gestión de OnlyFans en un momento en que el sector se disparaba. Cada vez más mujeres se quedaban en casa, sin dinero y buscaban nuevas fuentes de ingresos; cada vez más hombres trabajaban a distancia y podían ver pornografía desde la intimidad de su hogar. Parte del trabajo de Sinis consistía en encontrar nuevas mujeres para que se incorporaran al sector.

“El proceso de selección es muy sencillo”, explica por teléfono desde Melbourne. “Buscas en Internet, en TikTok y en Instagram a chicas que cumplan unos criterios determinados. ¿Ya publican contenido provocativo? Si es así, eso te indica que o bien ya tienen una cuenta en OnlyFans o es más probable que hagan algo parecido. A partir de ahí, evalúas: ¿Qué edad parecen tener? Porque cuanto más jóvenes parecen, más dinero ganan. Entonces les enviamos un mensaje: '¡Hola, he visto tu Instagram! ¡Me encanta tu estilo! ¿Alguna vez te has planteado OnlyFans?'”.

Sinis afirma que la agencia alquilaba grandes casas donde grababan contenido y organizaban lujosas fiestas para convencer a las mujeres de que se registraran. Según Sinis, el personal solía inventarse historias falsas para las modelos: a las mujeres de 20 años se las anunciaba como chicas de 18, “apenas mayores de edad”, porque eso era lo que más dinero generaba; a una mujer que nunca había practicado deporte se la podía presentar como una universitaria que jugaba al voleibol.

Tras unos meses en el puesto, Sinis empezó a preocuparse por el hecho de que estuviera animando a la gente a entrar en un sector que, de otro modo, quizá no se habrían planteado. Afirma que le inquietaba que las modelos contratadas por la agencia buscaran constantemente en aplicaciones de citas a hombres que aceptaran tener relaciones sexuales con ellas ante la cámara. “Les estamos mintiendo a estas chicas cuando les decimos que esto es la cima del éxito, que es el paradigma del empoderamiento”, afirma. “No lo es; es la industria del porno. Es explotación, es captación, es depredación. Decirte que tu mayor activo en el mundo es desnudarte y venderte por Internet… Vi las consecuencias que eso tiene para la salud mental”.

Muchas de las mujeres que conoció a través de la agencia procedían de entornos vulnerables y con bajos ingresos, afirma. Aunque las creadoras solían empezar con una idea clara de lo que estaban dispuestas a hacer en Internet, Sinis afirma que se les ejercía una presión implacable para que hicieran más.

“Las chicas que estaban dispuestas a realizar los actos más degradantes eran las más alabadas en OnlyFans”, afirma Sinis. “Cualquier límite que pudieran haber tenido al empezar se rompió rápidamente. Había demasiada competencia como para que pudieran decir que no. Todo lo que pensaban que no harían, acabaron haciéndolo. Eso destruyó su autoestima”, asegura.

Sinis dejó la agencia, se convirtió al cristianismo y ahora imparte charlas para informar a la gente sobre el sector. Afirma que los padres deben ser conscientes de que las chicas de entre 18 y 19 años pueden estar recibiendo propuestas de agencias a través de sus cuentas de TikTok e Instagram. “A la gente le cuesta mucho entender que el proxenetismo, la captación de menores e incluso la trata de personas se desarrollan ahora en el ámbito digital. Creo que aún estamos en una fase muy temprana en lo que respecta a la comprensión de este fenómeno”, afirma Sinis.

A algunas mujeres les encanta conseguir un contrato con una empresa de gestión de OnlyFans. Si un agente es bueno en su trabajo, sabrá cómo atraer a más clientes de pago. En el caso de las creadoras de contenido de éxito, que ya cuentan con muchos seguidores, los agentes se encargan del “chat”: enviar mensajes coquetos a los fans y animarlos a realizar pagos adicionales con la promesa de contenido más explícito. El mánager asumirá la identidad de la creadora de contenido o subcontratará esta labor a “chatters” de países con economías de bajos ingresos, a menudo Filipinas o Nigeria, para que el chat —y esos pagos adicionales— puedan continuar las 24 horas del día, los 7 días de la semana.

La falsa narrativa del empoderamiento

Las empresas de gestión han proliferado por toda Europa y Norteamérica. Empleadas de bajo rango que trabajan para dos empresas de gestión de OnlyFans en Los Ángeles y Nueva York contaron la incomodidad que sentían al ver cómo sus jefes masculinos se fijaban en mujeres jóvenes vulnerables. En Los Ángeles, Rita (nombre ficticio) afirmó que su empresa captaba a creadoras de éxito ofreciéndoles ayuda para pasar de ser trabajadoras sexuales a dedicarse al mundo del modelaje convencional.

“El mánager les prometía oportunidades fuera de OnlyFans, lo cual resulta muy tentador para una chica que está pensando en salir del ámbito de la plataforma”, explica. Esto resultaba especialmente atractivo para las mujeres que querían formar una familia o que estaban preocupadas por la estabilidad de sus carreras. “Era un maestro de la manipulación. Decía: 'Vaya, vas a ser una estrella. Te voy a llevar a esta sala y te voy a presentar a esta persona'. Es poco ético, porque sabíamos que no iba a haber ningún contrato remunerado con marcas ni oportunidades en televisión”, cuenta.

En Nueva York, en otra agencia, una empleada 'junior' contó que había visto al propietario de la agencia presionar a las mujeres para que grabaran lo que se conoce como 'contenido chico-chica' —mantener relaciones sexuales ante la cámara—. “Se creaba una espiral en la que se presionaba a las chicas para que hicieran cada vez más cosas, porque lo último que habían hecho no les había servido para aumentar sus ingresos. La situación se volvió realmente extraña en muy poco tiempo. Él decía: 'Quizá sea porque no estás haciendo suficientes vídeos fetichistas'. A veces me decía que hablara con ella y le dijera: 'Si de verdad quieres triunfar en esta industria, tienes que hacer esto o lo otro”. O se ponía en contacto con ella directamente y le gritaba. En cualquier caso, la presionaban para que hiciera esas cosas“.

Clara (nombre ficticio) cuenta que abrió una cuenta en OnlyFans en 2021, cuando tenía 19 años. Sus clases en la universidad se habían pasado a la modalidad online debido a la COVID-19 y ella vivía en Miami con mucho tiempo libre. Tiene un buen nivel de estudios, procede de una familia de clase media y no tenía ninguna necesidad apremiante de ganar dinero con la plataforma. Sin embargo, tenía una relación tensa con sus padres y los consideraba controladores; estaba ansiosa por ganar su propio dinero para poder ser independiente. Cuenta que le fascinaban las enormes sumas que le prometían los agentes, que no paraban de enviarle mensajes. “Su principal forma de contacto son los mensajes directos de Instagram”, explica en una videollamada.

Clara lo dejó al cabo de seis meses: “Simplemente me sentía incómoda”, asegura. No busca compasión por sus decisiones, sino que quiere informar a la gente sobre el sector. “Todos los gerentes son jóvenes y muy divertidos. Te dicen cosas como: '¡Vamos a ganar un montón de dinero! ¡Va a ser muy divertido! ¡Vas a ser buenísima!' Pero en cuanto empiezas a tener problemas con ellos, es cuando empiezan a mostrar su verdadera cara”.

Un año después, seguía recibiendo a diario un aluvión de mensajes de los agentes. “Hubo muchos altibajos porque dudaba mucho sobre dar el paso”, afirma, reflexionando sobre su decisión de abandonar la plataforma en un par de ocasiones. “Creo que era tan joven que simplemente intentaba ignorar mi propia intuición”. Cuando decidió reactivar su cuenta por tercera vez, su nuevo representante le dijo que tendría que hacer 'contenido chico-chica' para conseguir el contrato. “Él quería eso, porque da más dinero, así que grabé vídeos con alguien. No era algo que yo quisiera hacer —me provocaba ansiedad y me planté la siguiente vez que me lo pidió—, pero, claro, ya está ahí fuera. Ahora ya es demasiado tarde. Eso es probablemente lo peor”.

Ahora afirma que considera que la actitud incesante y optimista de las agencias de gestión es una forma de manipulación. “Te venden un sueño, un estilo de vida: podrás viajar, podrás comprarte cosas, no importará lo que la gente diga de ti porque serás muy rica. Y yo pude hacer todas esas cosas, pero ¿a qué precio?”.

Clara está entre las creadoras de contenido más exitosas de OnlyFans. Calcula que generó más de 1,7 millones de euros en la plataforma a lo largo de cinco años, de los cuales se llevó a casa 35.000 euros tras la comisión de la plataforma y los honorarios de su agencia. Abandonó la plataforma a finales de 2025 para dedicarse a un puesto más convencional en gestión de marcas y, desde entonces, ha llegado a comprender con mayor claridad las formas en que la industria puede resultar explotadora.

“No me parece que vender contenido explícito en Internet sea empoderador”, afirma. Al principio, sus padres tuvieron que pagar 3.500 euros para ayudarla a rescindir un contrato con una empresa de representación. “Es una especie de comportamiento de proxeneta. No es que se obligue a la gente a estar en la plataforma en contra de su voluntad —al menos, según mi experiencia—. Es más bien así: ahora que he hecho esto, no puedo marcharme. Los representantes son muy codiciosos: siempre quieren tu dinero y, si intentas dejarlos, te amenazan con demandarte, o te demandan directamente, o te amenazan con publicar todo tu contenido en otro sitio y sacar provecho de ti”.

“La epidemia de soledad no es mi culpa, pero sí mi fuente de ingresos”

Los mánagers de OnlyFans que trabajan por cuenta propia y no forman parte de una agencia más grande suelen unirse a redes informales en línea, donde intercambian consejos entre ellos en Reddit o en grandes foros de Telegram. Un grupo de analistas de datos de Países Bajos ha estado analizando uno de los mayores grupos de gestores de OnlyFans en Telegram, examinando minuciosamente las conversaciones entre más de 10.000 miembros durante los últimos tres años y documentando cómo parece que se compra y se vende a las creadoras de OnlyFans en la plataforma.

Chris de Meijer, consultor de seguridad en línea de DataExpert y uno de los analistas del grupo, afirma: “Hablan de las modelos como si fueran un producto, algo que se puede vender y comprar”. Calcula que el grupo está compuesto en un 95% por hombres, con miembros que en su mayoría tienen entre 18 y 30 años. Gran parte del debate gira en torno a los aspectos prácticos de convertirse en gestor de OnlyFans: “Se preguntan unos a otros: ¿cómo consigo mis modelos?, ¿dónde encuentro chicas con las que charlar? La gente responde: tengo una cuenta, tengo una modelo”.

Los documentos examinados por DataExpert revelan detalles sobre las mujeres objeto de trata. Un mensaje dice: “Hola, señores, tengo una modelo suiza muy mona que quizá os interese… Precio actual: 1999 $, OBO (o mejor oferta), periodo de garantía de 15 días”. Otro comienza así: “¿Qué tal, señores? Tengo una joven rusa encantadora que quiero ofreceros. Ha aceptado quedarse con el 30%. Tiene 22 años, es muy receptiva y ya nos ha proporcionado bastante contenido”.

Pero de Meijer también sospecha que algunos de los participantes en los foros comenzaron a vender cursos de formación para triunfar en este sector porque no ganaban dinero con su actividad principal. “Muchos de esos agentes están empezando a vender cursos de formación. Probablemente, porque su agencia de modelos no vaya tan bien. Necesitan ganar dinero de otras formas y acaban vendiendo formación a uno tras otro, por lo que parece un esquema piramidal”. No hay indicios de que Hussle esté involucrado en un esquema de este tipo.

Un portavoz de OnlyFans afirma que la página “se diseñó para permitir a los creadores controlar y monetizar su contenido” y subraya que la plataforma se toma “muy en serio la seguridad de nuestros usuarios”. El portavoz continúa: “Aunque algunos creadores optan por trabajar con terceros para que les ayuden a gestionar su presencia en línea, OnlyFans no respalda ni mantiene relaciones con agencias de representación, y no puede revisar ni influir en ningún acuerdo contractual que los creadores decidan suscribir fuera de la plataforma, ya que no somos parte de los mismos. Si alguien plantea una inquietud sobre la cuenta de un creador, restringiremos inmediatamente dicha cuenta, llevaremos a cabo una investigación y tomaremos medidas para garantizar que el creador mantenga el control de su cuenta de OnlyFans”.

Melinda Tankard Reist, fundadora de Collective Shout, un grupo activista australiano que lucha contra la sexualización de las niñas, afirma que los gobiernos deberían hacer más por regular el sector. Le preocupa que la industria está “normalizando a las mujeres como transacciones, como productos mercantilizados para el intercambio comercial y sexual. Esto enseña a los jóvenes que para eso sirven las mujeres”.

Es difícil saber hasta qué punto son auténticas las imágenes del lujoso estilo de vida que Hussle publica. A veces traspasa tanto los límites del absurdo que parece una sátira. Aconseja a los principiantes que se hagan fotos delante de coches caros en un concesionario, o en el vestíbulo de un hotel de lujo, para proyectar una imagen de alto estatus. Esto hace que resulte difícil interpretar las numerosas fotos que publica de sí mismo junto a coches de lujo.

En su perfil de LinkedIn figura que estudió en la Universidad de Cambridge, pero en otros sitios se jacta de haber alcanzado el éxito sin haber cursado estudios universitarios. Habla de su infancia difícil y destaca que la pobreza infantil es un superpoder, ya que te hace tener hambre de éxito. Su compromiso con salir adelante en la vida es impresionante.

Promocionar a creadoras de OnlyFans no fue su primera opción. Sus primeras iniciativas empresariales, más convencionales —la puesta en marcha de una agencia de marketing en redes sociales en Essex y la ayuda a despachos de abogados para potenciar su presencia en línea— parecen haberse visto interrumpidas por la pandemia. Al igual que las vidas de tantas mujeres que empezaron a publicar en OnlyFans durante el COVID, recurrió a la industria para adultos como plan B.

Sabe que las mujeres pueden desconfiar de los hombres que se ofrecen a representarlas y les dice a sus alumnos varones que pagar a mujeres para que finjan estar al mando del negocio puede ser una buena forma de tranquilizar a los futuros clientes. Se plantea si tiene sentido pagar a mujeres para que graben testimonios falsos y llega a la conclusión de que vale la pena intentarlo.

Durante las entrevistas con podcasters masculinos, defiende su profesión, señalando que el trabajo no es ilegal y expresando su perplejidad ante el hecho de que suscite desaprobación en comparación con “los verdaderos problemas del mundo”, como los gobiernos que “gastan cientos de millones en armas de destrucción masiva”.

Sus opiniones sobre el sector están cambiando. En vídeos más recientes, afirma que se opone a animar a nuevas mujeres a empezar a trabajar en este ámbito, por si llegaran a arrepentirse de la decisión. Destaca que es más fácil trabajar con mujeres que ya tienen experiencia en OnlyFans y que, sencillamente, quiere ayudarlas a ganar más dinero con su trabajo.

El éxito en este mundo se alimenta de la soledad, “la desaparición de las citas reales y el hecho de que los hombres paguen encantados casi 200 euros por una nota de voz generada por IA de una chica que ni siquiera sabe cómo se llaman”, escribe en X, animando a la gente a apuntarse a sus cursos.

“La epidemia de soledad no es mi culpa, pero sí mi fuente de ingresos”, afirma Hussle. “Los hombres ya gastaban este dinero mucho antes de que yo apareciera. Y lo seguirán gastando mucho después. Yo solo he aprendido a situarme en medio y a cobrar”.