Gabinetes de curiosidades: los templos de la rareza y el misterio que resisten en España
Que los ricos suelen invertir su dinero en excentricidades no es algo exclusivo de nuestros tiempos. En los siglos XVI y XVII, los aristócratas y la realeza europea se apuntó masivamente a una nueva moda, la de los gabinetes de curiosidades o Wunderkammer. Surgieron durante los siglos XVI y XVII, en países como Alemania, pero la moda llegó también a España.
Estas “cámaras de las maravillas” acogían objetos naturales conseguidos por exploradores y naturalistas, como minerales, fósiles y especies exóticas. Por supuesto, los objetos que más éxito e interés suscitaban eran los más raros y extravagantes. Así es como en los gabinetes de curiosidades aparecieron supuestos cuernos de unicornio o sangre de dragón. Sea como sea, disponer de una colección de este tipo era un símbolo de prestigio social y exclusividad para sus propietarios.
Con el tiempo, la moda pasó, per estas colecciones sirvieron como base para la creación de lo que serían los museos modernos de ciencias naturales. Hoy en día, en España se conservan algunos de estos gabinetes de curiosidades, así como las colecciones que surgieron en ellos y que hoy se han convertido en interesantes museos.
Gabinetes históricos conservados
No son muchos los gabinetes de curiosidades que se conservan prácticamente tal y como lucían en el siglo XVII o XVIII. Aún así, hasta nuestros días ha llegado algún espacio que mantiene intactos sus muebles y sus vitrinas de madera llenas de objetos sorprendes.
Podemos ver uno de ellos en Barcelona, en el Instituto Botánico de Montjuïc, donde se conserva el llamado Gabinete Salvador, considerado el más antiguo de la Península Ibérica. Conserva intactos sus armarios pintados, sus cajoneras originales, el herbario histórico y muchas otras piezas de la naturaleza.En la Universidad de Sevilla se conserva también otro Gabinete de Historia Natural, si bien en este caso más reciente, del siglo XIX. Se trata de un gabinete universitario impecablemente conservado con estanterías de madera llenas de animales disecados, frascos con especímenes y modelos anatómicos.
En Madrid se esconde un espacio sorprendente, el Museo Geominero, surgido precisamente como gabinete de curiosidades centrado en minerales, gemas y fósiles. Además de la colección, destaca por su impresionante arquitectura victoriana con balconcillos de hierro, vidrieras y vitrinas de madera.
Gabinetes convertidos en museos
Muchos de los gabinetes de curiosidades dieron paso, con el tiempo, a lo que hoy conocemos como museos de ciencia modernos. Un buen ejemplo lo encontramos en el Real Gabinete de Historia Natural de Carlos III (1771), y que hoy es el Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid. El rey le dio carta de naturaleza tras adquirir la importante colección de Pedro Franco Dávila, un comerciante que atesoraba minerales, rocas y fósiles. Actualmente todavía se puede ver allí el esqueleto del megaterio o el elefante disecado del siglo XVIII. En Barcelona vale la pena la visita al Museo Frederic Marès, que recoge la gran colección de objetos de este artista y coleccionista compulsivo. El museo cuenta con más de 17 salas atestadas de decenas de miles de objetos de los siglos XIX y XX, entre los que hay abanicos, pipas, juguetes, bastones, lentes y autómatas.
También en Barcelona existe el Centro Martorell de Exposiciones, que se puede visitar en un edificio en el Parque de la Ciudadela, que fue el primer construido en la ciudad para ser un museo público. La colección Martorell incluye piezas de arqueología, numismática y ciencias naturales, que fueron donadas a la ciudad en 1878, y que sirvió de base para este museo. Actualmente forma parte de la red del Museu de Ciències Naturals de Barcelona y está destinado a alojar exposiciones temporales sobre ciencia, biodiversidad y crisis climàtica.
En Valencia, el Museo de Ciencias Naturales debe su origen a la Colección Rodrigo Botet, una gran colección de fósiles del Pleistoceno sudamericano donada en en 1889 por el ingeniero José Rodrigo Botet. La colección incluía el famoso megaterio que todavía se puede ver hoy en día.
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