Es bianual, compiten 42 agrupaciones y es considerado el mayor espectáculo de castells del mundo
Son muchas las personas que cuentan los pocos días que faltan para que la ciudad de Tarragona acoja el Concurs de Castells, considerado el mayor espectáculo de castells del mundo y que representa el hito supremo de las famosas torres humanas catalanas. Nacido en 1932 bajo la iniciativa de Pau Casals, este certamen reúne cada dos años a las mejores agrupaciones, una celebración que en años pares convierte a la ciudad en el epicentro absoluto de la tradición castellera. Con una trayectoria centenaria, la cita combina la pasión popular con una exigencia técnica sin igual. Un total de 42 agrupaciones compiten en la plaza. La expectación internacional confirma su valor único.
Las ‘colles’ participantes se distribuyen estratégicamente en tres jornadas intensas. La competición arrancaba en Torredembarra con 12 formaciones en plaza. Posteriormente, la Tarraco Arena Plaça acogerá este primer sábado de octubre a 18 agrupaciones durante la tarde. El clímax llegará el domingo por la mañana con la actuación de las 12 mejores agrupaciones clasificadas. Esta estructura organizativa permite dar cabida a colectivos de diversos niveles.
A diferencia de las diadas tradicionales que se celebran en Catalunya durante todo el año, este certamen destaca por ser la única cita castellera con un formato explícitamente competitivo. La prueba se rige formalmente por un reglamento escrito, un sistema estricto de puntuación y un jurado calificador. Cada agrupación dispone de un máximo de cinco rondas para intentar erigir y completar sus mejores estructuras. Para la clasificación final se contabilizan únicamente las tres construcciones de mayor valor obtenidas por cada ‘colla’. El jurado resuelve con rigurosidad las situaciones dudosas que puedan surgir durante la ejecución.
El origen de este concurso se remonta a 1932 como respuesta al crecimiento del colectivo. Pau Casals presidió las dos primeras ediciones en la antigua plaza de toros para dignificar la disciplina. Tras los parones provocados por la inestabilidad sociopolítica y la Guerra Civil, la cita sufrió continuas interrupciones. Durante los años cincuenta la ciudad albergó tres ediciones aisladas donde nació la periodicidad bienal. La consolidación definitiva llegó en 1970 gracias al Patronat Municipal de Castells. Aquella edición reunió a las ‘colles’ rivales y devolvió el entusiasmo.
Desde 1980 el Concurs de Castells se celebra de manera ininterrumpida cada dos años en la ciudad de Tarragona. A lo largo de estas décadas la competición ha sido testigo directo de la rápida evolución técnica de las construcciones. En 1982 se logró el primer castillo de nueve pisos levantado en el certamen. Posteriormente, en 1996 llegaron las estructuras de gamma extra y en el 2000 los diez pisos. La primera retransmisión por TV3 en 1990 multiplicó su proyección.
El escenario principal del certamen experimentó una profunda modernización con la reforma integral de la antigua plaza de toros de Tarragona. El espacio se transformó en la actual Tarraco Arena Plaça, una instalación cubierta coronada por una majestuosa cúpula. El recinto cuenta con una capacidad aproximada de seis mil espectadores que abarrotan las graderías en cada edición. Para responder a la creciente demanda de participación, el concurso se amplió a dos jornadas. Dos años más tarde se incorporó la tercera jornada previa celebrada en Torredembarra.
Valores esenciales
Los castells fueron inscritos por la UNESCO en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Immaterial de la Humanidad en 2010. Esta tradición bicentenaria fundamenta su éxito en valores esenciales como la solidaridad, el trabajo en equipo y la cohesión. Hombres, mujeres y niños de todas las edades y orígenes participan juntos en colectivos de carácter plenamente amateur. A lo largo de los años la disciplina ha sabido modernizarse integrando a la mujer e implantando cascos protectores. El Concurs de Castells exhibe al mundo una manifestación cultural viva donde el esfuerzo triunfa y donde cada torre simboliza la fuerza unida.
La 30ª edición del concurso programada para este fin de semana promete renovar las emociones en la pista. Los Castellers de Vilafranca acuden como vigentes campeones tras haber obtenido el título en las ediciones recientes. Las entradas para presenciar la jornada dominical en directo se agotaron en cuestión de minutos. Medios de comunicación nacionales e internacionales acudirán masivamente para cubrir este espectáculo de gran altura, cita que reafirma a Tarragona como el epicentro indiscutible del universo castellero.