La ciudad donde se acuñó la primera moneda desvela una espectacular estatua de mármol de hace 2.500 años

Una monumental estatua de mármol de unos 2.500 años de antigüedad ha salido a la luz en la antigua ciudad de Sardes, en la actual provincia turca de Manisa. La escultura, de 2,2 metros de altura, representa a un joven de pie y está considerada como uno de los hallazgos arqueológicos más importantes realizados en Anatolia en los últimos años.

La figura apareció enterrada en dos grandes partes, aunque conserva de forma excepcional el rostro, las manos y buena parte de su vestimenta. Los arqueólogos creen que su estado de conservación se debe a que, durante la época romana, fue reutilizada como material de construcción y colocada boca abajo en el pavimento de una calle. Una posición que la protegió durante casi dos milenios del desgaste.

La obra data de la primera mitad del siglo V a. C., concretamente entre los años 470 y 450 a. C., y representa a un joven con pelo largo vestido con varias capas de ropa, entre ellas un amplio manto sobre una túnica más ligera. En la mano derecha sostiene una fruta, probablemente un membrillo, que los arqueólogos creen que podría formar parte de una especie de ofrenda religiosa.

Las estatuas de esta escala y en este estado de conservación son bastante raras en todo el Mediterráneo, lo que contribuye a que este descubrimiento sea tan especial. Los arqueólogos a cargo de su estudio esperan que ofrezca nueva información sobre la élite social de Sardes a principios del siglo V a. C., una época en la que convivían las tradiciones persa, lidia y griega.

Además, la pieza encontrada tiene una gruesa capa de sedimentos que recubre el mármol, así que en los próximos meses también se iniciarán las tareas de limpieza e investigación para verificar la presencia de posibles restos de pintura. Una vez terminado este trabajo, la estatua pasará a formar parte de la colección permanente del Museo de Manisa.

La ciudad de Sardes

El hallazgo de la monumental estatua se produjo en Sardes, ciudad que fue la capital del antiguo Reino de Lidia, una de las civilizaciones más prósperas de Anatolia la cual es conocida principalmente por la riqueza de su último gran rey, Creso. Los historiadores consideran que fue en este lugar donde se acuñaron las primeras monedas de la historia, hacia el siglo VII a. C.

Estas se elaboraban con electro, una aleación natural de oro y plata, y llevaban marcas grabadas para certificar su peso y valor. Hasta entonces, los intercambios comerciales dependían en gran medida del uso de metales sin acuñar, por lo que su utilización revolucionó el comercio y facilitó las transacciones en el Mediterráneo.