La Cosa de la Familia Addams ya parece real: una mano robótica separada del cuerpo camina y hasta juega al videojuegos
Conseguir que cinco dedos de longitudes diferentes se pongan de acuerdo para caminar tiene bastante más complicación de la que sugiere una mano correteando por el suelo. Cada dedo necesita moverse en un momento preciso y alcanzar una posición distinta para que el conjunto no termine por los suelos.
Para resolver ese problema, un equipo de investigadores suizos ha recurrido a la inteligencia artificial para enseñar a caminar a una mano robótica, con un resultado que recuerda a uno de los personaje más peculiares de La familia Addams que también aparece en la serie Miércoles, de Netflix.
Una mano robótica aprende a caminar gracias a la inteligencia artificial
El Laboratorio de Robótica Blanda de ETH Zürich, en Suiza, ha desarrollado una mano mecánica capaz de desplazarse autónomamente sobre sus dedos y realizar tareas mientras mantiene el equilibrio. La investigación, publicada como estudio preliminar en arXiv y todavía pendiente de revisión por pares, plantea que las extremidades de futuros robots humanoides puedan funcionar también como dispositivos independientes. Esta capacidad permitiría ampliar sus posibilidades de actuación sin desplazar el cuerpo entero.
El dispositivo parte de una mano comercial diseñada para robots humanoides, equipada con cinco dedos y veinte articulaciones accionadas mecánicamente. Los ingenieros incorporaron una batería, sensores de movimiento y un pequeño ordenador en la zona posterior, cerca del punto donde normalmente estaría conectada la muñeca. Con estos componentes, el aparato alcanza aproximadamente 816 gramos de peso y dispone de los elementos necesarios para controlar sus movimientos sin depender de un ordenador externo.
La inspiración cinematográfica procede de Cosa, la mano independiente que aparece en la familia Addams y que se desplaza utilizando sus dedos. Amir Kazemipour, investigador predoctoral del Laboratorio de Robótica Blanda de ETH Zürich, reconoció en declaraciones a IFLScience que “Cosa fue sin duda una inspiración”. El científico añadió que es aficionado a la familia Addams. Otros proyectos anteriores habían conseguido construir manos caminantes, aunque algunos modificaban la longitud de los dedos para facilitar el equilibrio y renunciaban así a reproducir la anatomía humana.
Las pruebas de desplazamiento llevaron el prototipo a catorce entornos interiores y exteriores con superficies de características muy diferentes, desde alfombras hasta grava, césped y metal. La mano consiguió avanzar utilizando sus dedos como patas y adaptando sus movimientos al terreno. También demostró capacidad para levantarse después de caer. Los investigadores la colocaron en 25 posiciones difíciles y logró recuperar una postura adecuada en 21 ocasiones, una característica necesaria para cualquier dispositivo que deba desplazarse sin asistencia humana.
La movilidad de la mano también permitió realizar operaciones que normalmente requieren mantener una posición estable mientras algunos dedos trabajan. El prototipo empujó un pequeño cubo y pulsó teclas de un ordenador utilizando los dedos disponibles, mientras los restantes servían de apoyo. En los ensayos de escritura acertó 29 de 32 pulsaciones. Incluso consiguió jugar a Sokoban, un videojuego de rompecabezas en el que debía seleccionar las teclas de dirección siguiendo una secuencia determinada.
Las extremidades autónomas podrían intervenir en operaciones de rescate
El objetivo a largo plazo contempla robots humanoides capaces de desprenderse temporalmente de una extremidad para acceder a lugares demasiado estrechos para el cuerpo completo. Una mano autónoma podría introducirse entre escombros durante una operación de rescate o recuperar herramientas situadas fuera del alcance del robot principal.
Kazemipour explicó a IFLScience que su interés incluye “dar a los componentes robóticos especializados suficiente capacidad para trabajar por separado cuando resulte útil, mientras siguen contribuyendo al robot completo”.
Esta línea de investigación coincide con los esfuerzos de empresas como Figure y Tesla por desarrollar humanoides destinados a fábricas, almacenes y viviendas. Muchos prototipos todavía necesitan intervención humana a distancia, aunque los fabricantes continúan ampliando las tareas que pueden realizar.
El desarrollo suizo apunta a otra posibilidad tecnológica, la de construir máquinas cuyas extremidades mantengan capacidades propias de desplazamiento y manipulación incluso después de separarse temporalmente del resto del robot.