Ni la reunión cierra el debate arbitral: entrenadores y CTA siguen buscando sin Mourinho el consenso de criterios tras las primeras polémicas: “Tenemos cosas que mejorar”

Entre banquillos y gradas empieza a crecer la misma irritación, porque entrenadores y aficionados ven decisiones parecidas resueltas de forma distinta y nadie termina de aclararse con el criterio arbitral. Las primeras jornadas han alimentado una sensación bastante terrenal, ya que varias decisiones han abierto debates distintos sobre entradas, simulaciones, penaltis o expulsiones. El malestar ya alcanza tanto a los banquillos como a las gradas y deja una pregunta recurrente sobre dónde termina una interpretación y empieza otra.

La reunión anual celebrada el 22 de septiembre en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas reunió a técnicos profesionales con responsables de la RFEF y del Comité Técnico de Árbitros para abordar los problemas de cobro y, sobre todo, la relación entre entrenadores y colegiados. La cita aprovechó el parón internacional de selecciones. Fran Soto, presidente del CTA, admitió que el colectivo debe revisar aspectos de su trabajo y, según la RFEF, trasladó a los técnicos una idea antes del coloquio: “Tenemos cosas que mejorar”.

El Real Madrid está molesto con los árbitros

El enfado del Real Madrid viene condicionado por el derbi perdido 2-1 ante el Atlético, un encuentro tras el que José Mourinho, entrenador blanco, cuestionó varias decisiones de Ortiz Arias y del VAR. El técnico portugués mostró imágenes impresas de dos acciones que consideraba merecedoras de expulsión, mientras el club señaló la diferencia de criterio entre esas jugadas y la tarjeta roja mostrada a Dean Huijsen.

La revisión posterior del CTA añadió combustible al malestar madridista porque el comité reconoció que Lee Kang-in debió ser expulsado por una entrada por detrás sobre Fede Valverde. Al mismo tiempo, respaldó la amarilla por el pisotón de Cristian Romero a Jude Bellingham y ratificó la expulsión de Huijsen, una secuencia que mantuvo abierta la discusión sobre cómo se valoran acciones de gravedad parecida.

La ausencia de Mourinho en Las Rozas evitó el encuentro con Diego Pablo Simeone, entrenador del Atlético de Madrid, apenas dos días después del derbi, aunque los organizadores habían sido avisados previamente de que el portugués no acudiría por asuntos privados de agenda. Simeone sí estuvo junto a Hansi Flick, entrenador del Barcelona, y otros técnicos como el espanyolista Manolo González o el sevillista Luis García Plaza, y ya había reclamado respeto tras las críticas posteriores al partido al recordar que ningún entrenador debe sobrepasar determinados límites.

No hay consenso en pitar según qué jugadas

Las primeras jornadas ofrecen suficientes ejemplos para explicar por qué el debate supera al Real Madrid, con clubes y aficiones protestando por decisiones que consideran difíciles de conciliar entre sí. El Espanyol cuestionó en su cuenta oficial que Vinicius no viera una segunda amarilla por simulación, mientras el Atlético protestó un penalti y una expulsión de Robin Le Normand ante el Villarreal y el Alavés mostró su desacuerdo con la roja a Kiko Femenía frente al Getafe.

La presencia de Fran Soto en la reunión buscaba precisamente reducir esa distancia entre técnicos y árbitros, aunque sus palabras asumieron que el entendimiento todavía necesita trabajo después de varias semanas agitadas. Según la RFEF, el presidente del CTA pidió reforzar la comunicación entre ambos colectivos: “Entre los dos tenemos que hablar y entendernos más”.

Rafael Louzán, presidente de la RFEF, respaldó a los colegiados ante los entrenadores y defendió que su tarea entraña una dificultad mayor que la de los técnicos, además de pedir empatía hacia el estamento arbitral. En declaraciones publicadas por la RFEF, situó la autocrítica como parte del camino para reducir la tensión, mientras la jornada también abordó los impagos a entrenadores y la formación profesional. La reunión terminó con más canales de conversación abiertos, pero las decisiones discutidas en los campos siguen dejando criterios que técnicos, clubes y aficionados todavía interpretan de forma distinta.